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Gildo Insfrán y la fórmula de la gobernación eterna

Gobierna Formosa desde 1995. Antes fue dos veces vicegobernador. Controla todos los municipios y en el Congreso nacional tiene un solo opositor. Clientelismo y pobreza. Galería de imágenes.

Desde el regreso de la democracia sólo un hombre en todo el país ha podido mantenerse en lo más alto del poder: Gildo Insfrán, el peronista que gobierna en Formosa desde 1987 hasta la fecha. Veterinario, nacido en el pueblo formoseño de Laguna Blanca en 1951, ingresó a la política en el '83 cuando asumió como legislador provincial y comenzó a construir la maquinaria electoral más letal y eficaz de la Argentina.

Ya lleva 21 años en la cúspide del poder. Entre 1987 y 1995 fue vicegobernador de Vicente Bienvenido Joga, su padre político, a quien no dudó en "demonizar" –según palabras del propio Joga– tras consagrarse gobernador en 1995. Desde entonces, acaparó el poder público en base a un sistema electoral que combina la reelección indefinida y la polémica Ley de Lemas, y le augura la eternidad en el gobierno, si así lo desea.

"Es un sistema electoral perverso de reelección indefinida que ha permitido la perpetuidad no sólo de Insfrán, sino de todos, desvirtuando la periodicidad en la función", afirma a Perfil.com el senador radical Luis Petcoff Naidenoff, único formoseño opositor en el Congreso, al esbozar una explicación de por qué el gobernador se mantiene vigente en el poder.

La Formosa de Insfrán es un feudo en plena democracia. El gildoperonismo maneja 24 de los 30 legisladores, todas las comunas están gobernadas por sus hombres, cuenta con el 100% de los diputados nacionales (cinco de cinco) y con dos de los tres senadores nacionales. El modelo, similar al que encabeza José Alperovich en Tucumán pero perfeccionado, se repite en los concejos deliberantes de los pueblos del interior.

"Hablar del estilo de ejercicio de poder de Insfrán es hablar de un sistema donde la división de poderes es una mera definición conceptual, donde el disciplinamiento de la legislatura la transforma en una escribanía y el poder judicial es sumiso", completa Naidenoff. "Insfrán ha logrado instalar en Formosa un modelo similar a la Paraguay de Stroessner", sentencia en referencia al dictador que gobernó su país durante 35 años.

Pobreza, clientelismo y votos. Formosa es una de las provincias más pobres del país, con más del 60% de su población bajo la línea de pobreza. Según informes privados, alrededor del 80% de los trabajadores del Estado reciben salarios inferiores al mínimo  vital. En este contexto, el clientelismo político se hace fuerte. "Vivimos en una provincia donde hay 200 mil electores, 50 mil con Planes Jefas y Jefes de Hogar y 60 mil son empleados públicos; los formoseños son rehenes políticos", grafica a Perfil.com el Padre Nazar, párroco de Las Lomitas.

El nombre de Nazar se hizo conocido en el 2006, cuando organizó un movimiento para combatir la reelección indefinida, como hizo Monseñor Joaquín Piña en Misiones. Pero, el proyecto de perpetuarse en el poder de Insfrán no acusó el golpe que el "efecto Piña" tuvo en otras provincias. No se consiguió derogar la reelección, ni la Ley de Lemas, que Nazar califica como una "ley que esclaviza a las personas, amordaza la democracia y conviene al poder".

Las denuncias de compra de sufragios son recurrentes en Formosa. "Son clientes que van a depositar el sí de su patrón. Acá en Formosa dicen Federalismo, pero es feudalismo", remata el padre Nazar, admitiendo que, a la hora de votar, muchos formoseños no son libres, ni sus voluntades son secretas. Insfrán ha hecho de la política una maquinaria aceitada para funcionar cómo y a favor de quien él disponga. Es más, su poder trasciende las fronteras nacionales. En 2006, ayudó con móviles, combustible y operadores políticos a un intendente que buscaba –y logró, gracias a ese "favor"– su reelección.

Siempre alineado. Sin embargo, el secreto de Insfrán para caer siempre bien parado reside en alinearse de forma incondicional a quien detenta el poder nacional. Fue menemista, luego duhaldista, acompañó a Adoflo Rodríguez Saá en su semana presidencial y fue uno de los pocos que se sentó junto al puntano cuando anunció su renuncia. Hoy, es kirchnerista. "Ha institucionalizado la obediencia debida", resumen sus críticos. Esa es su clave para eternizarse en el gobierno.

*Redactor de Perfil.com.

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