El fracaso del gobernador de Misiones, Carlos Rovira, de perpetuarse en el poder a través de una
reforma que permitiera la reelección indefinida marcó un antes y un después para varios
gobernadores, excepto para uno: el formoseño Gildo Insfrán.
El 30 de octubre de 2006
el kirchnerismo sufrió su primera
derrota en las urnas desde que llegó al poder el 25 de mayo de 2003. Una coalición opositora,
liderada por Monseñor Joaquín Piña, el obispo emérito de Iguazú, venció en un comicio constituynte
al entonces Gobernador, Carlos Rovira, con casi el 60% de los votos y frustró su sueño de seguir en
el poder. Días antes, había recibido la visita del entonces presidente Néstor Kirchner quien, tras
la derrota, ordenó a sus gobernadores leales desistir de todo intento de reelección.
Eduardo Fellner, de Jujuy, y Felipe Solá, de Buenos Aires, cumplieron con el mandato de su
líder político. Ambos tenían un panorama complicado: el jujeño necesitaba reformar la Constitución
y el bonaerense que la Justicia le diera el visto bueno a su candidatura. Por el "efecto Piña",
declinaron de sus intentos. Sin embargo, y a pesar de su lealtad incólume al presidente de turno,
Gildo Insfrán fue por la re-re y ganó con comodidad, con el 72,8%.
El Padre Nazar. Insfrán también tuvo a un hombre de la iglesia que motorizó la
oposición a su reelección. El padre Francisco Nazar, párroco de Las Lomitas, encabezó un foro
integrado por la Iglesia, organizaciones sociales y campesinas, gremios, partidos políticos y
grupos indígenas que, a pesar del esfuerzo, no pudieron frenar el cuarto mandato de Gildo Insfrán.
"Misiones ha producido un efecto verdaderamente extraordinario en el país, que yo llamo un
'tsunami político'. El pueblo pobre de Misiones nos ha dejado el mensaje de que un pequeño puede
derribar la soberbia de los poderosos", aseguró a
Perfil el 3 de diciembre de 2006, confiado en poder repetir lo que Piña en Misiones.
"Comenzó como un foro permanente de la democracia que se creo porque hubo mucho malestar por la ley
que sacó la legislatura de reelección indefinida", cuenta a
Perfil.com Nazar, quien hoy trabaja con campesino y pueblos indígenas".
No obstante, la maquinaria politica del caudillo formoseño pudo más que todo el arco
opositor, el pedido del conglomerado opositor no fue escuchado por la justicia, ni los
legisladores, e Insfrán logró perpetuarse en el poder.
"Fue aleccionador, si bien no conseguimos el objetivo", reflexiona el sacerdote a dos
años de aquella gesta, y reitera que en Formosa algunas cosas "legales son absolutamente ilegales
pero escritas", al hablar de lo que hoy representa la reelección indefinida y la Ley de Lemas, aún
vigentes. Mientras, Gilgo sigue en el poder, como hace 20 años.
*Redactor de
Perfil.com.
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