Antes de colaborar con la CIA y liderar la poderosa red terrorista islámica Al Qaeda, Osama bin
Laden pasaba las tardes jugando al fútbol en la cancha del modesto Nejmeh Sporting Club, de Beirut,
en el Líbano.
Como ésta, son muchas las historias que se pueden encontrar en
Canchas
,
un interesante open proyecto "antropológico, social y cultural" que un grupo de
amigos de Alemania, Austria y Argentina lanzó en 2002. Y que pretende ser el más grande
banco de fotos y anécdotas de la Web sobre los potreros y sus protagonistas
(actualmente cuentan con 1620 fotos de 444 canchas).
"Canchas celebra la alegría y la emoción de las personas en contacto con los campos donde se
juega al fútbol", se explica desde el sitio, que también recibe la colaboración de 130 personas que
suben diariamente a la página imágenes, videos, audios y textos de lugares tan disímiles como
extraños.
El experimentado fotógrafo y encargado artístico del proyecto,
Gastón Silberman, explica a
Perfil.com que la idea de Canchas surgió de una iniciativa conjunta del psicólogo
y periodista argentino
Santiago Bardotti, el matemático y fotógrafo austríaco
Andreas Matt y los alemanes
Hans Woppmann y Despina Leonhard, ingeniero y relacionador público,
respectivamente.
"Consideramos que estas canchas son puntos de partida, un vehículo para explorar gente",
comenta Silberman. Pero aclara lo que no es Canchas: ni "un proyecto de fútbol" ni una mirada
exploradora de "la miseria" ("el nene pobre con la pelota de trapo"), pero sí de "lo hiperfestivo".
El autor de Proyecto Cartele aclara que esa mirada no apunta a destacar o impugnar el
virtuosismo del juego, sino a realizar un registro cultural a través de fotos y textos (desde una
observación no participante) de las acciones y las historias de los protagonistas del fútbol
amateur. De esa forma pretenden analizar los comportamientos en un contexto determinado.
"Nos interesa saber los idiomas, nombres, apodos, quién es el dueño de la pelota, cómo se
visten, cómo se preparan (para jugar), cuáles son los rituales, quién define cuándo se juega, a qué
hora se juega, cuándo es faul, cuándo se termina el partido", detalla Silberman.
Ese registro también busca rescatar "la alegría, la celebración, el humor y la ironía" de los
habitantes de Groenlandia, Tanzania, Inglaterra, Vietnam, Argentina, España, Sudáfrica, Pakistán,
entre otros, en potreros nevados, polvorientos, sobre rascacielos, a pasos de las Pirámides...
Algunas situaciones o "detalles naturales" de las canchas (cuyo origen viene de la palabra
quechua "kancha", que significa recinto) desencadenan reacciones o hasta desafíos a los jugadores
"Hay una cancha en Taliouine (Marruecos) que está torcida, está hecha en una planicie que dobla.
Entonces uno piensa que el que tira un chanfle manda la pelota a la punta y el que marca la punta
no ve el córner", Silberman, quien en su libro Colores en la Piel ya había explorado la vinculación
entre los hinchas y las canchas argentinas.
El fotógrafo también recuerda cómo Echek, un joven marroquí, miraba con ansiedad como sus
amigos jugaban un picadito en la playa Tan Tan. "No podía jugar porque iba a salir con una chica
–cuenta Silberman–. Estaba de punta en blanco, pero no se bancó las ganas de jugar".
Las mismas que hicieron que el presidente de Bolivia,
Evo Morales, se pusiera los cortos para jugar un partido en la cancha de Sajama,
en la frontera con Chile, como forma de protesta contra la decisión de la FIFA de prohibir que las
Eliminatorias mundialistas se continúen disputando en la altura de La Paz.
El análisis de esas acciones mínimas no incluye ni intenta que el proyecto se transforme en
"un fin social": "La idea no es viajar con una pelota y botines nuevos. Ese rol lo único que hace
es acentuar la carencia, y lo que queremos es mostrar que la carencia es relativa. Ellos la pasan
bien y mal, como todos", apunta.
Tampoco pretenden "redimir" a personajes como Bin Laden, sino destacar que, como otros, el
líder de Al Qaeda también fue "un chico" que "corría detrás de una pelota", cuando aún "no tenía
deseos de tirar una bomba". El proyecto incluye historias de personajes famosos (sean deportistas o
no) y de desconocidos, que han cobrado protagonismo en los últimos años (ver Messi…).
Pero Silberman señala que esa búsqueda de "ciertos íconos" tiene que ver con personalidades
que "hayan excedido la frontera, 'gente de exportación', para que el proyecto sea lo más universal
posible y no localista". En él, ya tienen su lugar las canchas donde jugaron Diego Maradona y el
Che Guevara antes de que se transformaran en lo que fueron después: íconos.
(*) Especial para Perfil.com
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