El propio título de la película fue
un preanuncio. Y es que la aparición de Isabel Sarli en la escena cinematográfica
nacional fue realmente un
"trueno entre las hojas". Un terrible sacudón para la modorra de un cine que jamás
había sido capaz de alumbrar una estrella del erotismo, pero que encontró claramente esa figura en
ella a partir de aquel estreno en las salas del que este jueves se cumplen nada menos que
50 años.
Ese 2 de octubre de 1958, la primera proyección de
"El trueno entre la hojas" en el recordado cine Hindú de la calle Lavalle marcaba
no sólo el nacimiento de una diva seguida -y deseada- por miles y miles de argentinos, sino además
el comienzo de un verdadero
género de autor dentro de la filmografía criolla: el de las películas que Sarli
protagonizó a las órdenes de Armando Bo, su descubridor, mentor y más tarde marido.
A los 50 minutos de comenzada aquella función, un público compuesto por cientos de
periodistas y allegados al ámbito cinematográfico de la época se estremeció: la joven protagonista,
una ex Miss Argentina que apenas contaba con 21 años cuando fue rodada la escena, se bañaba sin
prenda alguna en un lago, en lo que era nada menos que
el primer desnudo total registrado en una película nacional.
Como contara varias veces la propia Coca Sarli, las más sorprendidas por la toma fueron ella
misma y su madre, quienes asistieron entre atónitas y enfurecidas a ese momento fundacional. Según
siempre recordara también la diva, Bo le había prometido primero que iba a poder usar una malla
color piel, y finalmente -para convencerla de que nadara desnuda- que aparecería vista desde muy
lejos, sin que se notara ningún detalle sexual.
Nada de eso ocurrió, sin embargo, y los contundentes atributos de Sarli aparecieron
claramente expuestos ante la vista incrédula de todos. Fue
un boom: a partir de allí, muchos
se hicieron adictos a los más de 20 filmes producidos y dirigidos por Bo con la
Coca como principal -por no decir único- atractivo. O, mejor dicho, con ella filmada
una y otra vez desnuda, en escenas que ya son todo un clásico del cine nacional
como aquella que, por primera vez, hizo temblar las hojas y algo más hace 50 años.