El domingo pasado, a pesar de la fiaca absoluta de la lluvia, las salas del Instituto
Comunicaciones en el barrio de Agronomía estaban llenas. Fue un ciclo maratónico sobre Cortázar que
duró todo el fin de semana. De la mañana a la noche hubo mesas redondas, se proyectaron
documentales, hubo lecturas, muestras de fotos y gigantografías, talleres literarios, talleres para
chicos, música. “Cortázar vuelve al barrio de Agronomía”, decían los carteles, porque
la idea de estos ciclos es llevar a los escritores de vuelta a su barrio de origen. Así, en octubre
Las Ocampo (Victoria y Silvina) vuelven a Recoleta, y en noviembre Roberto Arlt vuelve a Flores.
En el ciclo sobre Julio Cortázar llamaba la atención la cantidad de gente joven. Hay un
fenómeno extraño con Cortázar y la juventud. Algunos de los disertantes quizá dieron algunas
claves, aunque sus ponencias en distintas mesas no eran sobre ese tema en particular. Luisa
Valenzuela habló de Cortázar como seguidor de la Patafísica, esa ciencia de las soluciones
imaginarias que invitan a ver el mundo complementario (no el real), que presta más atención a las
excepciones que a lo normal. Y los adolescentes siempre se sienten poco normales, inadecuados, como
excepciones ignoradas. Martín Kohan, analizando el cuento El otro lado, habló de la contrapartida
entre el escritor que narra la experiencia y el escritor que se redime escribiendo, que se siente
ausente, mirando de afuera la vida verdadera, la vida intensa que siempre le sucede a los demás.
Otra identificación de la gente joven que se siente bastante fuera de todo. Florencia Abbate, por
su lado, explicó que como a Cortázar se lo lee en la juventud, es difícil que los escritores en su
madurez lo reconozcan como una influencia en sus obras. Pareciera que Cortázar entonces es una
lectura que ha venido formando a un par de generaciones, pero que después no se confiesa.
Yo podría decir que Cortázar me enseñó a caminar por la ciudad, a leer la ciudad como una
sintaxis de cuadras como párrafos que se suceden, y hacen progresar el movimiento de la acción y a
su vez provocan asociaciones, pozos de tiempo, flashbacks. Recuerdo haber caminado a los veinte
años de un modo distinto por Buenos Aires, sintiendo que entraba en esa ciudad invisible formada
por la fusión de dos espacios, como propuso Mario Goloboff. Creo que a las personas jóvenes les
gusta Cortázar porque les hace sentir que lo que ellos creían que era su vida mediocre y
descolorida es en realidad una novela extraordinaria y secreta dentro de la cual cada uno está
metido.
Comentarios a esta nota: 1
08-10-2008 09:51:14 hs | fogwillcito escribió:
basta de lugares comunes. ¨cortazar y los jóvenes¨. por favor...
para cuándo ¨Fogwill y los jóvenes¨, ¨Fogwill y los neonatos¨, ¨Fogwill y los niños¨, ¨Fogwill y los adolescentes¨, ¨Fogwill y el adulto¨, ¨Fogwill y la tercera edad¨, ¨Fogwill y los médicos¨, ¨Fogwill y la desgrabación¨, ¨Fogwill y la colimba¨, ¨Fogwill y el campo¨, ¨Fogwill y el PRO¨, ¨Fogwill para principiantes¨ y todos esos temas sin los cuales esta sociedad no va a ningún lado? a alguien le extraña la caída bursátil internacional si hasta ahora sobre esos temas hay tan poco escrito? y mientras tanto seguimos con ¨Cortázar y los jóvenes¨... pero hágame el favorrrrr....
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