Cuando
Perfil.com
publicó el primer artículo
sobre cuánto costaba la "cultura kirchnerista", y mostró las facturas de los cantantes,
Pepe Albistur dio la orden a un manager de uno de los involucrados para que tratara de interceder
en la publicación. Por supuesto, fue en vano. Dos días después,
La Nación
se hizo eco del mismo tema. En todos los casos, los lectores reflejaban su bronca,
aunque no tanta sorpresa. Todos sospechaban que esos "cantantes populares" fuesen siempre elogiosos
ante todas las políticas del Gobierno. Sería injusto decir que todos los hicieran por dinero, pero
se se sabe que las únicas alianzas duraderas que pueden tener los Kirchner son aquellas aceitadas
con buen flujo de billetes.
El viernes pasado, cuando en la secretaría de Medios ya sabían que la revista
Noticias llevaría en su tapa "
el obsceno uso de
los artistas populares
" por parte del Gobierno, Albistur volvió a enfurecer. Y pidió a sus subordinados
mediáticos -todos aquellos medios que soborna mediante dineros públicos- que preparan artículos
para enfrentar la embestida contra los cantantes que le cantan al Gobierno.
Página/12 no tuvo mejor idea que llamar para la defensa al intelectual Horacio González, a
sueldo de la administración pública en la Biblioteca Nacional. Albistur también ordenó a otros
socios mediáticos atacar a los mensajeros. Albistur ya fue denunciado por el fiscal nacional de
investigaciones administrativas, Manuel Garrido, de tener lazos comerciales con el recibidor de
pautas oficiales, Sergio Szpolski, quien tiene a su nombre varias de las revistas auspiciadas por
el secretario de Medios.
El uso de artistas populares no es nuevo, ni propiedad de la Argentina. Dos días atrás, en
Ecuador cantó Piero para el plan "Sonríe Ecuador", del presidente Rafael Correa. Los cantantes
pueden aducir que ellos no saben nada, sólo cantan porque les pagan y no cobran fortunas. Podrían
tener razón, pero cumplimos en avisarle que tratan con una de las secretarías con denuncias de
corrupción por el manejo de cientos de millones de dólares sin control.
Es probable que Albistur, un conocido pegador de afiches histórico del peronismo, vaya a la
cárcel cuando se termine el kirchnerismo. Ese parece ser su destino. En la época de Menem ya estuvo
preso unos días, porque luego de hacerle la campaña al riojano se metió a operar contra un sector
donde militaba el hermano del entonces presidente. Si eso llegara a ocurrir, sería interesante que
los cantantes populares que ahora acuden a él para que los desagravie en los medios oficialistas,
lo recuerden. Sería una mala señal para el campo popular que se hicieran los desentendidos. Si Pepe
Albistur va tras las rejas, harán falta varios recitales a beneficio para pagarle los abogados.
* Editor general de Perfil.com