juajuá, claro que reírse es cosa seria, sobre todo en estos tiempos de cólera, a mí hizo mucha gracia el tema que elegiste y eso de ¨el griego presocrático que sólo Borges leyó¨. Lo único que me extrañó es que no jugaras con un capítulo acerca de ¨la seriedad de las promesas¨ y otro sobre ¨la seriedad de los políticos¨ y otro más sobre ¨la seriedad de los jueces¨. Porque cada vez extraño más la época de sellar los tratos estrechándose las manos (ahora se firma hasta contratos pre-matrimoniales, de bienes, obvio), la seriedad tan cómica de los bigotes de A.Palacios y su lucha denodada contra las canas y la calvicie (claro: lo importante era su lucha por los principios), y la de los jueces, señores muy serios a los que nadie conocía, excepto por sus sentencias. Me atrevo a invitarte a la presentación de mi libro El Gigante, en Rioja 1089, Rosario, el lunes 24 a las 21. Humildemente. Irma, Lamima (así me llama mi nieta). Gracias.


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