muerte en vivo  

Continúa la polémica por las imágenes del suicidio del "Malevo" Ferreyra

La difusión por televisión del suicidio del ex comisario tucumano generó una discusión sobre ética periodística. El debate.

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La difusión televisiva –y a través de otros soportes como YouTube- del suicidio del ex comisario Mario “Malevo” Ferreyra generó un debate dentro del periodismo y convocó a los profesionales de la prensa a una discusión de los marcos éticos de la actividad periodística.

¿Debe transmitirse una muerte en vivo? ¿Qué sucede si esa transmisión se realiza fuera del horario de protección al menor? ¿Qué necesidad implica la reiteración de las imágenes? ¿Dónde está el límite?

El Foro de Periodismo Argentino (FOPEA), a través de un comunicado, formuló su postura: “la transmisión y reiterada reproducción del hecho por un canal de cable, que filmó toda la secuencia, implica la vulneración de principios reconocidos e indiscutidos en la tarea de una cobertura informativa y de pautas legales específicas referidas a la protección del menor.  La principal responsabilidad en este sentido recae sobre la empresa que decide su puesta en el aire.”

El viernes pasado, "Malevo" Ferreyra se mató de un tiro en la cabeza frente a las cámaras de Crónica TV
– en horario de protección al menor-, mientras resistía una orden de arresto que estaba por concretar Gendarmería. Las imágenes se reprodujeron más tarde por otros canales de televisión y llegaron a YouTube, dónde luego fueron vetadas. El Comité Federal de Radiodifusión (Comfer) prometió sanciones a los canales por la difusión de las crudas imágenes.

Para Adriana Amado Suárez, doctora en ciencias sociales y especialista en medios, “el caso sirve para darse cuenta que el medio es el reino del todo vale”. Para ella, “una muerte en cámara es un espectáculo innecesario cualquiera sea su protagonista”.

En declaraciones a radio del Plata, el periodista y escritor Miguel Wiñazki sostuvo que “la muerte tiene un enorme caudal informativo, más que ninguna otra cosa. Entonces, sancionar su emisión fuera del horario de protección al menor suele ser una hipocresía”. “Por su puesto –agregó– que eso puede herir la sensibilidad de mucha gente. Pero la posibilidad de cambiar de canal existe”.

Wiñazki, en conversación con Fernando Bravo y Alfredo Leuco, aseguró que “Malevo” Ferreyra “es el primer represor que se mata y eso es una noticia deseada por las mayorías”. En contraposición, Amado Suárez dijo a Perfil.com que “ese espectáculo es innecesario y no aporta nada más que un supuesto impacto vaya a saber en nombre de quién”.

En esta línea, FOPEA sostiene que “la muerte (en cualquier circunstancia, incluso autoproducida en forma voluntaria) es un acto absolutamente privado e íntimo” y que  “el periodista debe respetar la privacidad de las personas, así como debe evitarse la publicación de suicidios”.

Wiñazki, en cambio, sostiene que “el punto de discusión no es si debe o no emitirse el hecho. Acá el problema es si se transgrede la ley haciéndolo en horario de protección al menor y si debe reiterarse en un presente continuo cuando todo está clarísimo”. 

 

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