La presidenta Cristina Fernández participará mañana, junto a su par de Chile, Michelle Bachelet, en
una misa en Punta Arenas y en un acto en la localidad santacruceña de Monte Aymond, al cumplirse el
trigésimo aniversario de la mediación papal, que evitó la guerra entre ambos países. Fernández de
Kirchner fue recibida hoy por Bachelet en Punta Arenas, donde encabezaron un acto en una escuela
local y está previsto que cenen en Casino de Tripulación de la Tercera Zona Naval.
Las mandatarias asistirán mañana a una misa en la Catedral de Punta Arenas que será celebrada
a partir de las 7.00 por el enviado papal, cardenal Odilo Pedro Scherer, arzobispo de San Pablo,
Brasil, junto a representantes de la Iglesia Católica de la Argentina y Chile.
Hace tres décadas, cuando eran gobernados por dictaduras, ambos países estuvieron a punto de
ir a la guerra por la soberanía de islas Picton, Lennox y Nueva, en la zona del Canal de Beagle,
que une los océanos Atlántico y Pacífico, al sur del Estrecho de Magallanes.
El papa Benedicto XVI designó al cardenal Scherer como enviado extraordinario a través de
quien hará llegar un mensaje para ambos pueblos durante el acto que luego se hará en la localidad
argentina de Monte Aymond.
En ese puesto fronterizo, las presidentas anunciarán la convocatoria al Premio Binacional de
las Artes, a través del cual se elegirá al responsable de construir el 'Monumento a la
Integración', cuya inauguración se prevé para 2010, como parte de los actos por el bicentenario de
la Revolución de Mayo.
Como parte de la comitiva de la Iglesia Católica tomarán parte los nuncios apostólicos en
Argentina y Chile, monseñor Adriano Bernardini y monseñor Giuseppe Pinto, respectivamente; y los
obispos Juan Carlos Romanín, de Río Gallegos, y Francisco Javier Prado Aránguiz, de Rancagua, en
representación de las conferencias episcopales de ambos países, se informó.
Con estas celebraciones, ambos países recordarán los sucesos que ocurrieron días antes de la
Navidad de 1978, cuando los dos países estaban bajo las dictaduras militares de Jorge Videla y
Augusto Pinochet. En esa ocasión, la dictadura argentina encabezada por Videla desconoció un fallo
de la corona británica favorable a Chile en la disputa sobre el canal de Beagle, un diferendo que
databa de 1888.
Cuando en las cercanías de la Navidad de ese año las dictaduras ya habían movilizado tropas
al pie de ambos lados de la Cordillera de los Andes, Juan Pablo II intervino con el histórico gesto
de ofrecer una misión de paz.
Según investigaciones periodísticas, las dictaduras de ambos lados de la Cordillera tenían
planes para ocupar localidades y ciudades, además de las islas en disputa.
El enfrentamiento fue evitado porque el 26 de diciembre llegaba a Buenos Aires el cardenal
Antonio Samoré, experto del Vaticano en cuestiones vinculadas con América latina, y durante quince
días mantuvo tensas reuniones con Pinochet y Videla, para poner fin a la controversia.
Luego, la Argentina y Chile firmaron el 'Tratado de Paz y Amistad', el 29 de noviembre de
1984, con lo que se puso fin definitivamente al diferendo por el Beagle.
Cuando ya gobernaba el país el radical Raúl Alfonsín, se convocó a un plebiscito en 1985
para aceptar o rechazar el laudo papal respecto al canal de Beagle. El gobierno radical que apoyaba
la aprobación del laudo logró un triunfo, porque el 82 por ciento de los votantes se expresó a
favor del acuerdo y de paso también le significó un apoyo a su gestión.
Fuente: DYN