| Paraguas con mensaje. Para cubrirse: lo vende el Art Lebedev Studio. |
Mientras esta semana Alemania hacía su oficial ingreso a la recesión (lo mismo hicieron Inglaterra y España), el libro que en ese país se mantiene desde hace nueve semanas en la lista de best sellers es El capital de Marx. Pero no se trata del libro escrito por Karl Marx en el siglo XIX sino del escrito por Reinhard Marx, arzobispo de Munich y secretario de la Conferencia Episcopal Alemana. Siendo uno de los teólogos más respetados por el Vaticano, el cardenal Reinhard Marx se pregunta si Karl Marx no tendría razón y el capitalismo es un episodio más en la historia de la humanidad. El libro comienza con una carta suya dirigida al mismísimo Karl Marx (a quien se dirige como “querido tocayo”), donde separa sus ideas, que “no están muertas y hay que tomarlas en serio”, de las “insensateces y atrocidades cometidas en su nombre en el siglo XX”. Y, tomando de base la Doctrina Social de la Iglesia, sostiene que “el catolicismo debe aportar una visión ética y social para una reforma sensata de los sistemas financieros”. Concluye su carta pidiéndole a Karl Marx que reconozca ahora su error sobre la inexistencia de Dios.
La Iglesia (como también el peronismo, salvando las distancias) permite que el Papa rehabilite a un obispo nazi y simultáneamente el arzobispo de donde nació el propio Benedicto XVI o Joseph Ratzinger (Munich es la capital de Baviera), defienda al fundador del comunismo.
Klaus Peter Kisker, economista de la Universidad Libre de Berlín, unifica a ambos Marx en un punto: “La Iglesia Católica, igual que muchos actores sociales, se ha apuntado a criticar el capitalismo y la globalización pero no cuestiona las verdaderas causas de las crisis y de las desigualdades sociales”. El problema de la Iglesia y otros críticos del capitalismo –según Kisler– no proviene de su falta de formación marxista, sino de su falta de conocimiento sobre el capitalismo. Para paliar esa “ignorancia”, Kisker recomienda un curso semestral en su universidad titulado Marx Reloaded, que se ha convertido en el éxito de Berlín.
Un punto interesante a la hora de analizar qué se debe corregir del capitalismo es observar que en el capitalismo moderno cada vez quedan menos empresarios conduciendo las grandes empresas. Entendiendo por empresarios a aquellos que son dueños del capital de la empresa o de una parte determinante de ella.
Las grandes empresas de todo el mundo, que comenzaron hace varias décadas impulsadas y conducidas por un empresario (que hasta colocó su nombre en ella, como Ford, Disney, Hewlett-Packard, Nestlé, Kellogs, Peugeot, Dunlop, Campbell y tantas otras), para crecer y desarrollarse abrieron su capital al público en forma de acciones que cotizan en las Bolsas mundiales. Primero los herederos del fundador se aseguran el control de la empresa manteniendo una suficiente cantidad de acciones, pero casi inevitablemente, con el transcurso de las generaciones, la participación accionaria se va atomizando hasta llegar a que no exista ningún capitalista que tenga el control de la empresa. En ese punto, en el que se encuentran muchas de las más grandes empresas del mundo, quienes deciden por ellas no son el o los dueños del capital sino los ejecutivos que las conducen.
Cuando se llega a ese estadio, se reproduce en el ámbito privado lo que muy habitualmente sucede en el público: los políticos no toman decisiones sobre el dinero del Estado con el mismo esmero que lo hacen con su dinero personal. La jerga gerencial acuñó la expresión en inglés others people many para indicar la falta de alineamiento entre los intereses de la empresa y los de sus ejecutivos cuando éstos pueden “maximizar su beneficio” sin importarles qué le suceda al dueño del capital.
Los altos ejecutivos sólo están algunos años al frente de determinadas empresas y qué pueda suceder con ellas cuando esos ejecutivos ya no están al frente de ellas sólo será una preocupación de los más éticos, porque no pocas decisiones que son beneficiosas en el corto plazo perjudican en el largo plazo.
La solución no residiría en erradicar la codicia (que es “un pecado”, según recordó el cardenal Reinhard Marx en su libro) porque, como explicaba Adam Smith, no hay sistema que funcione apelando sólo a personas éticas y morales, sino en prestar atención a que, por primera vez desde el surgimiento del capitalismo, en las empresas más grandes la codicia no la ejercen los dueños del capital.
El mejor ejemplo fue la noticia que anteayer reveló Tim Geithner, secretario del Tesoro estadounidense. Mientras se atraviesa la mayor crisis financiera de la historia, las empresas financieras de Wall Street pagaron 18.400 millones de dólares en bonus a sus ejecutivos durante 2008. Es la mitad de lo que se autorretribuyeron los ejecutivos en 2007 pero es igual al bonus de 2004, que representó el sexto mayor de la historia de Wall Street. De ese total, cuatro mil millones de dólares habrían sido para los ejecutivos de Merill Lynch, empresa que tuvo que ser absorbida por Bank of America gracias al aporte de veinte mil millones del gobierno de los Estados Unidos por el Programa de Alivio de Activos Problemáticos (TARP).
En esta disociación entre los capitalistas y quienes manejan las empresas (y supuestamente los representan) reside una parte del problema. Volviendo a Marx, la economía de la ex Unión Soviética colapsó porque, al no haber dueños del capital en la conducción de las empresas, los directores de las mismas se quedaban con una parte de la producción para venderla en el mercado negro y otras formas de estafa. No cobraban bonus, pero el problema era el mismo.
Belgranito dixtit... ¡que lo parió! diría el Mendieta. Juzga lo que no lee, como eficaz lacayo kichnerista, habla de humanidad cuando rezuma odio y resentimiento. Habla del egocentrismo, esclavismo, egoísmo y cuantos ismos encuentre en su corta y torcida forma de rebuznar. Pero critica a Fontevecchia que simplemente expone lo que dice determinado obispo. Un pelotudo importante este Belgranito. No sé si todos los Marx tenían o no razón. Karl, Reinhard o Groucho analizaron el mundo con puntos de vista diferentes. De todos, me quedo con Groucho. El mundo necesita solidaridad, pero también individualismo. Sería demasiado largo de exponer, pero le recomiendo a Belgranito que se compre ¨El manantial¨, no para bañarse sino para que lo lea. Igual aprende algo. Pero ya conocen el refrán que dice: ¨No enseñes a un cerdo a cantar. No solo no aprenderá sino que el cerdo se molesta¨.
¡Qué país!
el nuevo corporate jet del citigroup:
http://www.nytimes.com/2009/01/28/opinion/28dowd.html?scp=1&sq=maureen%20dowd%20citigroup%20plane&st=cse
Infantil análisis acerca de las causas por las cuales cayó la URSS.El asunto es tan complejo,que analizarlo requiere capacidad intelectual que tanto Fontevecchia como el suscripto carecen. Lo único que sé,es que es natural que la humanidad avance hacia un sistema más humano que atienda en forma equitativa las necesidades de los hombres;que la solidaridad y la cooperación forman parte de la naturaleza del hombre y resultan esenciales para vivir en sociedad,y que en todo caso la codicia,el individualismo y el egoismo son actitudes que contaminan al hombre a partir de lo que le inculca el sistema capitalista a través de la educación,la cultura,los medios de comunicación de masas,etc.Así como la humanidad dejó atrás las atrocidades del sistema esclavista,y despues el feudalismo,poco falta para que rompan las cadenas que le impuso un capitalismo que genera guerra,hambre,analfabetismo y sufrimiento.
Sr. Fontevecchia: con todo respeto, sólo falta Groucho..! Que no se afiliaría a un club que lo tuviera como miembro... Muchos marxistas, (por estensión)no vivirían un día en los pocos lugares donde gobiernan..El capitalismo pasa por una seria crisis: cierto. Es una etapa de la Historia: también. Pero al menos no hace profecías, ni embarca en ellas para su desgracia a millones de personas. Ni pretende tener definidas las leyes de la historia para siempre y su final también.Si hay algo que con certeza se ha desmoronado en los últimos tiempos es el comunismo. Y no sólo por ¨errores de aplicación¨. La teoría es falsa, porque pretende asegurar lo que es imposible asegurar,porque la vida humana es una aventura. Claro, es psicológicamente comprensible que alguna gente vuelva su vista a eso ante la crisis,pero por favor: basta de salvadores. Pensemos, aprendamos, corrijamos y evolucionemos.Ha salido demasiado caro para insistir. Lic. Rolando Martiñá
Others people money es la idea vectora de los KK y Cia, su frase preferida, su incentivo diario,jaja. Su money si que la saben hacer crecer, cuidar...no se si la podrán dsifrutar algún dia.
Todos estos ejecutivos que se avivaron serán investigados. Ahora no es chiste, perjudicaron a muchos poderosos tb.
A todo chancho le llega su San Martin.
PRETENDER UNA MEZCLA DE MARXISMO Y CAPITALISMO COMO SOLUCION DE LAS CONTINGENCIAS MATERIALES DEL HOMBRE ES UN ERROR. HAY QUE HACERLE SABER AL MUNDO QUE ESO FRACASO ROTUNDAMENTE EN ARGENTINA CON EL NOMBRE DE PERONISMO.
responde al comentario de Moalais, del 31-01-2009 03:48:44: ===>>> Sr.Moalais: Me parece un pobre comentario el suyo, para una nota muy buena (con un error bien señalado por varios comentarios)pero que no le hace daño a la invitación al pensamiento que nos está proponiendo el Sr. Fontevecchia.Esta claro que al pensamiento peronista (¿?)no le agrada el intercambio intelectual, que no reconoce que de ideas opuestas se pueden elaborar proyectos en común.Peron y Smith? mi ignorancia no permite encontrar las similitudes que pudieran existir entre ambos, porque no puedo adivinar a que Peron se refiere Ud. Porque si el legado del Gral. es lo que vemos desde el año 1974 hasta la fecha resulta como mínimo decepcionante.
Elogiosa columna;aunque algunos puntitos,no comparto.
Las grandes empresas comenzaron siendo capitales privados,y conducidas de manera poco academica, y de forma tipicamente familiar.Logico estamos hablando de situacinos de siglos pasados ,donde el ¨PODER¨ era muuucho menos pecaminoso.
responde al comentario de sebacara, del 31-01-2009 12:32:23: ===>>> Ah sido un error de nuestro amigo Fontevecchia, lo escribio como sonaba, es decir money, suena mas parecido a many...
Y bue, por algun lado es brutito Jorge...
La expresión ¨others people many¨ no sólo no indica ¨la falta de alineamiento entre los intereses de la empresa y los de sus ejecutivos¨, como se afirma en esta nota, si no que simplemente no tiene sentido. No habrá querido Ud. escribir ¨other people money¨?
Cordialmente,
Sebastián.
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