Flores, bombones, productos de belleza... los regalos para el Día de la Mujer, que se
conmemora el 8 de marzo, suelen ser de los más variados,
pero nada dicen acerca de sus derechos vulnerados. Se trata, pues, de un día para
agasajar y homenajear a la mujer, pero pocos saben el porqué de la fecha. Entonces el marketing
mete la cola y poco se hace para recordar la importancia de la reivindicación de los derechos de
los que las mujeres fueron durante siglos excluidas.
Perfil.com consultó a distintas especialistas para analizar si el festejo hoy no está exento
de ese objetivo y, por lo tanto, desvalorizado y hasta transformado en un objeto discriminatorio de
género.
“Hay de todo, desde actos donde se recupera el espíritu de igualdad de género, hasta
algunos puramente políticos o decorativos y hasta comerciales”, opina Monique
Thiteux-Altschul, directora ejecutiva de la
Fundación Mujeres en Igualdad. Sin embargo, se
quejó de que el Día de la Mujer se tome sólo como un “feliz festejo”, y no como un día
de “reivindicaciones”. “
En el país hay todavía temas pendientes respecto de los derechos de la mujer, como
la falta de una ley de género, que es un tema urgente y necesario; la reglamentación de la ley
contra la trata de mujeres, la despenalización de los abortos, por lo menos aquellos que permite el
código penal...”, resalta Thiteux-Altschul.
Para la socióloga Mónica Rosenfeld también depende desde donde se celebre el día.
“Si usan el día para entregar una flor como en el día de la secretaria, estamos en el
horno”, dice, irónica. Sin embargo, recalca que hay muchas organizaciones de mujeres
que utilizan el día con la “visibilidad puesta en las reivindicaciones”. “Es un
modo de renovar la visibilidad en temas sensibles, como la violencia contra mujeres, aborto no
punible, entre otros derechos no respetados, pese a estar consagrados”, afirma la
especialista. Y destaca, además, que hay muchas personas que “no tienen idea” de qué se
trata el día de la mujer. “No lo veo como un día comercializado, sino más bien que hay
sectores que toman el día como el de la secretaria, donde regalan a todas las mujeres, secretarias
y no, una flor. Es naturalizar que todas las mujeres son sinónimo de secretarias...
¡terrible!”, se queja.
La psicoanalista Raquel Rascovsky, miembro de
APA, destaca por su lado la importancia de celebrar el
Día de la Mujer como la reivindicación del “derecho a la igualdad”, y se queja de que
se festeje ese día sin tener en cuenta ese componente reivindicador de derechos. “Muchos
hablan de por qué no hay día de los hombres, pero eso está claro:
siempre fue el día de los hombres porque ellos siempre tuvieron todos los
derechos. Las mujeres, en cambio, fueron excluidas desde la antigüedad. Sin ir más lejos,
el derecho al voto femenino es contemporáneo”, ejemplifica la especialista.