La insólita historia del yate de lujo de un millonario árabe que se hundió en el puerto de Campana

El accidente fue registrado en video y desató una pelea judicial. Era similar a uno que tendría el ex funcionario K, Ricardo Jaime. Las imágenes.

Escuche las expresiones del "camarógrafo" tras la caída del yate. | Foto: Cedoc

Dubai es uno de los siete paradisíacos emiratos árabes que se sitúan en la costa del Golfo Pérsico. La ciudad, considerada de los centros financieros del mundo, posee algunos de los emprendimientos inmobiliarios más caros del planeta, un complejo de islas artificiales, una playa de arena blanca, donde la temperatura del agua es de 28 °C y su color va de azul turquesa a azúl zafiro, y está surcada por una extensa bahía, en la que las embarcaciones se multiplican. Hacía allí se dirigía ellujoso yate de un millonario árabe, fabricado por el astillero argentino Altamar Yatchs S.A., de la localidad de San Fernando, hasta que un increíble accidente en el puerto de Campana frustró el viaje antes de su inicio y la nave terminó hundida en las aguas marrones del río Paraná. Desde entonces, se desató un batalla sin precedentes, en la que nadie quiere hacerse cargo del yate hundido.

Ocurrió el sábado 24 de enero, en una de las terminales del puerto de Campana, cuando el barco era subido al carguero que lo transportaría a Dubai. De repente, algo falló: el yate valuado en varios millones de dólares se desprendió de la grúa, cayó al agua dado vuelta y desapareció en el río. "No te puedo creer..., no te puedo creer", lanzó desconsolado y en shock uno de los operarios del buque carguero que filmaba el procedimiento.

Hoy, a 7 meses del episodio, esa filmación forma parte de una intrincada pelea que puede terminar en los Tribunales de Campana. La empresa exportadora, la compañía naviera, el dueño del yate, el astillero y las empresas de seguros implicadas pelean ahora a través de sus abogados para determinar quién tuvo la culpa por el accidente. Si fracasa la mediación, irán a juicio. Desde la empresa que construyó el barco apuntan a la terminal y al buque carguero, mientras que en el puerto dicen que el centro de gravedad del yate estaba mal señalizado.

El conflicto judicial. El incidente ocurrió en el muelle de la empresa Maripasa, que depende del Complejo Portuario Euroamerica, una firma conformada por capitales nacionales y extranjeros, dedicada a brindar un servicio integral de comercio exterior. Fuentes de la firma aseguraron a Perfil.com que aún no está determinada la responsabilidad por el "siniestro", como definen el hecho, del que se desligan. "Al parecer, el centro de gravedad no estaba bien marcado", argumentan. 

Otra de las partes es el astillero Altamar Yatchs S.A, que construyó la embarcación. Desde la empresa radicada en San Fernando contaron a este medio que nunca les había pasado algo así, por lo que "le estamos poniendo el pecho a las balas", dicen. El tema, explican, está en manos de abogados y en un proceso de mediación que puede terminar en un juicio. "Alguien se va a hacer cargo", dicen, al tiempo que apuntan a que una de las dos grúas que levantaban la nave, subió de más y el barco cayó en picada.

La Prefectura desarrolló una investigación en torno al confuso episodio del millonario yate. Este medio se comunicó con la dependencia de Campana que inteviene en el hecho, pero no brindaron mayores detalles debido a que el caso se encuentra bajo un sumario administrativo. "Hay un conflicto judicial entre la empresa que subía el yate y la que lo construyó", se limitaron a decir.

Yate hundido. El barco hundido era un yate Sixty four construido por el astillero Altamar Yatchs S.A., de la localidad de San Fernando. La embarcación hundida era idéntica a la que tendría el ex secretario de Transporte, Ricardo Jaime, según figura en una denuncia presentada por el abogado Enrique Piragini.

El Sixty four es definido por el astillero como "una máquina de lujo para el mar, para vivir y para ir a distintos lugares", que mezcla funcionalidad con belleza, amonía, confort y buen gusto. Cuenta con jacuzzi y mesada de mármol, home theater y televisor plasma, lavavajillas, lavadora y secadora, solario, parrilla, máquina para hacer hielo, cuatro camarotes y dos baños, entre otros servicios.

Cuando los buzos localizaron el barco en el fondo del río y la Prefectura lo sacó del agua, todo estaba destruido. "Ya no servía para nada", se lamentó uno de los directivos del astilleros Altamar, que se encargó de aclarar que con el dueño del yate la relación sigue en buenos términos, a la espera de un responsable.

(*) Redactor de Perfil.com 

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