El Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) ha estado en la mira de numerosas
críticas, tanto en nuestro país como desde el exterior, desde que el gobierno kirchnerista decidió
intervenirlo para manipular los índices de precios, en enero de 2007. En esta ocasión, el medio que
analizó este particular fenómeno es el
Washington Post de Estados Unidos.
En un largo artículo
(sólo accesible para usuarios registrados en la versión online), el Washington Post analiza la
intervención del INDEC y enumera la "manipulación", las llamadas de funcionarios para obtener
índices inflacionarios más bajos, y cómo afecta a la economía argentina.
"Es muy difícil analizar qué es lo que pasa en la Argentina porque no se puede creer en sus
estadísticas", dijeron operadores bancarios de Nueva York al matutino.
"Borraban los numeros reales, la realidad no importaba", dijo al diario Luciano
Belforte, que lleva 18 años en el instituto. "Si algo subía más de 15 por ciento, lo sacaban de la
lista", agrega Marcela Almeida, una matemática que integra la larga lista de expulsados por la
intervención.
Almeida contó al Washington Post la curiosa "metodología" para medir la inflación: Los
interventores, según ella, estaban obsesionados con algunos productos, como el pan, e
insistían a los encuestadores que volvieran con un precio bajo. Si el precio no era lo
suficientemente bajo, "la persona que recibía los formularios los cambiaba".
El matutino enumera que la inflación oficial en 2007 fue del 8,5 por ciento, mientras que
mediciones privadas estimaron un 25 por ciento. La de los últimos 12 meses fue de 5,3% según el
INDEC, aunque los economistas calculan que puede ser tres veces más alta. El ritmo de crecimiento
de Argentina también podría haber sido manipulado: Según el diario, el banco Credit Suisse sostiene
que el crecimiento fue de 2 ó 3 por ciento el año pasado, y no el 7% que se informó oficialmente.
El
Washington Post informa además cómo la intervención del INDEC afecta los intereses de su
público, los inversores: Al reportar inflaciones menores, dicen los economistas,
Argentina está engañando a los tenedores de bonos, a quienes privó de 50.000 millones de
dólares en deuda ajustada a inflación.
"Cada mes o cada seis meses, los bonos de deuda se ajustan por inflación. Si la inflación
real es de 30 por ciento, pero sólo están ajustando al 10%, es una gran pérdida", explica Robert
Shapiro, miembro del American Task Force Argentina, un grupo de Washington que, según el diario,
hace lobby para que nuestro país pague su deuda a los inversores estadounidenses.
Washington Post intentó comunicarse con el gobierno Nacional, el Ministerio de Economía y
el mismo INDEC, sin obtener respuesta, como es habitual con la prensa local.
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