Nació en Medellín con el nombre de Juan Pablo Escobar Henao, pero desde 1994 vive en Buenos
Aires bajo el nombre de Juan Sebastián Santos Marroquín. Lo hizo para proteger su vida y empezar de
cero. Decidido a romper el anonimato, habló en exclusiva con
PERFIL y realizó un documental
Pecados de mi padre, para intentar cerrar ese capítulo de su vida y encontrar un camino de
paz para Colombia. Aquí, un adelanto de algunas de sus declaraciones obre su vida:
"Vivía en un mundo de exageraciones. En la hacienda de mi padre tenía un zoológico con
jirafas, elefantes y cebras. Era un mundo surrealista que
disfruté con mucha inocencia, porque era un niño. Fue la vida en la que nací.
No tuve posibilidades de elegir".
"
Nunca negué a mi padre. Jamás. Pero alrededor de él se generó un mito. Se dice que
fue el mayor narcotraficante de la historia, pero hoy es un niño chiquito al lado de los que
hay".
"Nunca tuve ninguna reserva para cuestionarlo y me queda la tranquilidad de habérselo dicho.
Creo que finalmente se dio cuenta, y con eso me quedo".
"
Que yo no esté muerto es lo más parecido a un milagro. Por eso no quise
desperdiciar mi vida, porque tuve la oportunidad y le quiero hacer honor a ella".