El fútbol argentino está de luto. Juan Carlos Muñoz, quien fuera uno de los más grandes punteros derechos de su historia además del último sobreviviente de "La Máquina" (aquella insuperable delantera de River en los años '40), falleció este domingo a los 90 años víctima de un infarto, poco antes de comenzar el partido que el equipo de la banda empató visitando a Godoy Cruz.
La noticia motivó que en el encuentro en Mendoza los futbolistas "millonarios" lucieran un brazalete negro y que previamente al inicio se hiciera un minuto de silencio en homenaje a "Tomate", apodo que aquel wing a la antigua, de desborde en base a habilidad y centro atrás, recibió de muy joven por la redondez de su rostro y su expresión invariablemente bonachona.
Nacido un 6 de mayo de 1919 en Avellaneda e iniciado en las inferiores de Independiente, Muñóz llegó a River en 1939 luego de destacarse jugando en el Torneo de Segunda División para Sportivo Dock Sud, adonde había sido transferido por error desde el "Rojo". Ese mismo año hizo su debut en la primera "millonaria", integrando el equipo con mayoría de juveniles que el club de Núñez presentó en las últimas fechas del campeonato por huelga de sus principales figuras.
Con esa formación alternativa, River obtuvo sorpresivamente varias victorias, como la que logró por 2-1 ante Boca en el primer partido matutino de la era profesional. Sin embargo, debido a la presencia de otra gloria del club como Carlos Peucelle en el plantel superior, recién en la segunda rueda del campeonato de 1941 Muñoz pudo convertirse en titular indiscutido del equipo.
Precisamente ese año quedó formada, con el traspaso de Adolfo Pedernera a la posición de centrodelantero, la más célebre delantera de la historia del fútbol argentino: Muñoz, Moreno, Pedernera, Labruna y Loustau, si bien este último llegó para quedarse a la punta izquierda de aquel ataque en 1942.
Fueron esos nombres, en definitiva, los que quedaron inmortalizados para siempre en las charlas futboleras como los integrantes de la mejor versión de "La Máquina", a modo de cantito recitado por miles de argentinos a la hora de evocar quienes más los hicieron vibrar con un juego repleto de lujos.
Los números fríos dirán que Muñoz jugó 184 partidos y convirtió 39 goles en Primera con la casaca riverplatense. Que ganó con aquel espectacular equipo los campeonatos de 1941, 1942, 1945 y 1947. Que también brilló en la Selección, con la que ganó la Copa América en 1945. Que luego de jugar con la banda lo hizo en Platense entre 1951 y 1953.
Nada de eso, sin embargo, alcanzará para tener idea de lo que Juan Carlos Muñoz fue para el fútbol argentino. Y especialmente, para "su" River, cuyos hinchas no por nada le dedicaron un cántico muy simpático en aquellos lejanos años '40: "Sale el sol, sale la luna, centro de Muñoz y gol de Labruna". Un estribillo que ahora seguramente volverá a escucharse en el cielo, donde "Tomate" ya estará haciendo genialidades con esos cuatro compañeros tan inolvidables como él.
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