Las chicas se inician antes que los chicos  

El 10% de las nenas de 12 años ya tuvo relaciones sexuales

La iniciación sexual de los jóvenes se da cada vez en forma más temprana, y las mujeres lo hacen antes que los varones, coinciden diversos estudios. En general, la edad promedio es 15 años. Los especialistas advierten que la educación sexual no es suficiente, y que la mayoría de los primerizos ignora cuestiones básicas de la prevención, no sólo de embarazos sino también de enfermedades como el sida. “La primera vez no embaraza” es una convicción que tiene casi el 15 por ciento de los adolescentes que ya tuvieron su debut sexual. Un fenómeno que se traduce en el preocupante aumento de las niñas-mamás.

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¿Cuáles son los hábitos sexuales de los más chicos? ¿Quiénes debutan antes: ellas o ellos? ¿Se cuidan? Para conocer el comportamiento sexual de los jóvenes, PERFIL consultó a reconocidos especialistas y por supuesto, a sus protagonistas: los adolescentes.

“La tendencia, si bien es incipiente, está revelando que ellas debutan antes que ellos”, responde la directora de la Fundación para Estudio e Investigación de la Mujer (FEIM), Mabel Bianco, mientras revisa los datos de la última encuesta de sexualidad, realizada este año a más de 7.500 chicos y chicas sexualmente activos. Y detalla: “Si bien la edad promedio de debut para ambos sexos son los 15 años, un 25% de las 200 niñas menores de 15 consultadas ya habían debutado, superando en un 10% a los chicos de su misma edad. Por otro lado, un dato llamativo es que el 38% de los chicos (1.317) se inició entre los 20 y 24 años, y el 17% (más de 500) recién entre los 25 y 29 años”.

“Si termina afuera no pasa nada”. “Lo hice a los 13 con mi novio. No nos cuidamos y la verdad no sé por qué, salió así. Supongo que por una vez no va a pasar nada, salvo que tengamos muy mala suerte”, dice Alejandra P. a la salida de un secundario del barrio de Belgrano. “Yo me cuidé aunque a mi novio mucha gracia no le hizo, se suma Claudia F. de 15. El me lleva dos años y también era su primera vez. Una amiga me cargaba cuando le conté que lo obligué a usarlo, ella me aconsejaba que acabe afuera, que no pasa nada”. Los varones presentes en la charla escucharon atentos pero prefirieron no hablar de su sexualidad, “porque son más vergonzosos que nosotras”, los justifica Claudia. Como ellos, otros miles de adolescentes descubren la sexualidad en el tiempo de secundaria y consultan e intercambian dudas con sus amigos de curso.

La doctora Bianco arroja otro dato que preocupa: “Si bien todos los chicos encuestados conocen el preservativo, sólo un 50% lo usa –2.600 chicas y 2.200 varones de un total de 7.500–. Los otros, los que optan por cuidarse con otros métodos anticonceptivos o simplemente deciden no cuidarse, corren el riesgo no sólo de embarazarse, sino también de contagiarse de sida, entre otras tantas enfermedades de transmisión sexual”.

El director del área de Sexualidad del Hospital de Clínicas, doctor Juan Carlos Kusnetzoff , dice a PERFIL que “en la mayoría de los casos, no se cuidan porque son impulsivos, rebeldes, descreídos de las encuestas y las autoridades (padres, médicos, maestros), y por sobre todas las cosas, curiosos e irresponsables. Además, les falta información pero no inteligencia”. Y ejemplifica: “Algo que nadie les señala a los chicos es que el líquido preeyaculatorio, durante la etapa adolescente, transporta espermatozoides. Como no lo saben, la mayoría se confía en ponerse el preservativo cuando decide eyacular... Pero el drama viene a los nueve meses”.

La doctora Alicia Figuera, miembro del Centro Latinoamericano Salud y Mujer (Celsam), se suma y aporta los datos obtenidos de la Encuesta Latinoamericana sobre Salud Sexual y Reproductiva (2007) realizada en 14 países. “En la Argentina, el 62% de las mujeres se inicia en la adolescencia; con un 51% entre los 15 y 19 años, y un 11% antes de los 15 años; es decir, desde su menarca hasta los 14 años”. Además, destaca que “una de cada diez nenas de 12 años ya debutó”, y advierte que “el inicio sexual puede estar asociado a historias de abuso sexual que habilitan un despertar sexual tan precoz”.

“Oculté la panza durante siete meses”. Brenda Maita tiene 16 y fue madre soltera a los 15. “Fue ocasional y no nos cuidamos. Creí que no me iba a pasar, pero pasó”, cuenta Brenda a PERFIL, mientras recuerda aquella noche en la que vio aparecer las dos rayitas en el Evatest. “Me fui de casa por vergüenza. No lo quería tener pero tampoco sabía a quién pedirle ayuda. Empecé a caminar bajo la lluvia. Estaba desesperada. Decidí no contar nada y esconder la panza. A los siete meses, una profe se dio cuenta, me llamó a mí y a mí mamá y ya no pude ocultar más, todos se habían dado cuenta. Le dije de abortar pero ya no podía porque mi beba estaba a punto de nacer. Mi mamá me apoyó y estuvo conmigo en el parto. Ese día, cuando le vi por primera vez los ojos a Morena agradecí no haber abortado”. Asegura que no está preparada para volver a tener relaciones “al menos por un largo tiempo”. A sus escasos 16 años, asegura que “mi prioridad es Morena”.

“Me moví por impulso y no pensé en las consecuencias”. Cinthia Alfonso es una adolescente de 17 años que quedó embarazada hace 5 meses de su novio José Antonio, de 32 años. Tampoco usó preservativo. “Debuté a los 15 con José y todavía sigo con él, a pesar de que mi mamá quiso separarnos –cuenta Cinthia a PERFIL–. Como no pudo, le metió una denuncia por abuso sexual. Yo le dije que no era así, pero no me escuchó y me prohibió verlo. Por eso me escapé de mi casa y me fui a vivir con él hasta que me encontró la Justicia y me llevó a un hogar convivencial para menores. Como no iba a dejar de verlo, lo hacía a escondidas a la salida del colegio. En uno de esos encuentros debo haber quedado embarazada, porque no nos cuidábamos”.

“Los anticonceptivos pueden fallar, pero no lo sabía”. Quedé embarazada a los 17 aunque había empezado a cuidarme con pastillas. Comencé a tomarlas sin saber que durante el primer mes tenía que seguir usando forro. Cuando consulté con mi ginecóloga, no me lo advirtió y como con mi mamá no hablo de sexo, y mis amigas sabían lo mismo que yo, decidí confiar en las pastillas”, cuenta a PERFIL Gimena Montero de 18 años recién cumplidos y con ocho meses de embarazo. Hace poco dejó 3º año del colegio y se fue a vivir con Pablo, su novio de la misma edad. Si bien le asusta el momento del parto, se considera con suerte porque “mi novio está conmigo y quiere a Geraldine, nuestro bebé”.

Según los datos del Ministerio de Salud de la Nación, en 2007 –último estudio realizado–, 1.563 adolescentes menores de 20 dieron a luz, mientras que en 2006, fueron 1.531 y en 2005, unas 1.504. Los expertos coinciden en que el embarazo adolescente se trata de una tendencia en aumento y que afecta a todas las clases sociales, “lo que pasa es que en las clases altas, a diferencia de lo que ocurre en las otras, logran pagar un aborto enseguida”, explica Bianco.

La presidenta de la Sociedad Argentina de Ginecología Infanto Juvenil (SAGIJ), doctora Miriam Salvo, por su parte, enumera a PERFIL las principales causas de embarazo precoz. “Algunas parejas simplemente dejan de cuidarse especulando que no les va a pasar nada, que por una vez que no se cuiden o tal vez como ya alguna vez no se cuidaron y no se embarazaron, piensan que no va a pasar nada. En otros casos, repiten la historia familiar; o bien, se trata de su único proyecto de vida. Y también existen casos que buscan al bebé en pos de constituir una familia, a pesar de que resulte raro por tratarse de chicos muy jóvenes, detalla. Según la última encuesta realizada por SAGIJ, sólo el 53,9% de las adolescentes argentinas protegió su debut sexual con preservativos. El 32% dijo que no lo había hecho porque no sabía cómo; el 14,8%, porque “la primera vez no embaraza” y el resto optó por el coito interruptus, lo cual demuestra que la falta de información continúa a la orden del día, ya que no es seguro y además no protege del contagio de enfermedades.

Salvo finaliza con un consejo para los adolescentes: “Hagan el amor cuando se sientan convencidos y no por presiones. Lo ideal es que puedan iniciarse con la persona con la que ellos se sientan enamorados y no por que se hace y listo. Por otro lado, cuídense con un doble método (preservativo más otro) para que además de evitar un embarazo puedan evitar las infecciones de transmisión sexual”.

“El tiempo no para”. Durante 2009, se estima que hubo 107 mil partos de madres adolescentes, según el informe presentado en el WCD (Día Mundial de la Anticoncepción). Esto significa que cada 13 días una nena es mamá, lo que equivale al 15% del total de partos anuales. Un porcentaje que se mantiene firme desde hace 10 años.

El aumento en el embarazo adolescente no es un caso aislado de la Argentina. En el resto de América latina, la tasa de embarazo de este segmento etario se mantiene en una de las más altas del mundo, ya que solamente se encuentra por debajo de la tasa de Africa subsahariana. Así lo confirmaron los expertos de la Comisión Económica para América Latina y Caribe (CEPAL) y los especialistas del Fondo de la Población de las Naciones Unidas (UNFPA), en el marco del seminario que realizaron en forma conjunta en la capital de Chile durante el mes de octubre.

Resulta, por lo menos, paradójico que en la “era de las comunicaciones”, hablar de sexo continúe siendo un tema tabú. Mientras tanto, cada año cientos de nenas se convierten en mamá.

 

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