JUVENTUD K  

La Cámpora maneja $ 2.400 millones del Estado

Ninguno de ellos tiene más de 32 años y poseen cargos ejecutivos en diferentes áreas del gobierno. Aerolíneas, la caja más importante.

José Ottavis, presidente del Fondo de Capital Social (Foncap); Juan Cabandié, legislador porteño; Andrés “Cuervo” Larroque, conductor de La Cámpora; y Mariano Recalde, presidente de Aerolíneas Argentinas. | Foto: Cedoc

Algunos en el Gobierno los miran con malos ojos. Creen que entraron a la política por la ventana. Y que viven de la “teta” del Estado, sin avanzar en la tarea que les había encomendado el ex presidente antes de morir: ordenar la juventud kirchnerista.

Son amigos de Máximo Kirchner e integrantes de la agrupación que fundó el primogénito de Néstor, La Cámpora. Ninguno de ellos supera los 32 años. Todos tienen cargos ejecutivos y algunos manejan presupuestos millonarios, aunque en casos específicos, no tienen el título universitario habilitante.

La muerte abrupta de “Lupo” agigantó la figura de Máximo. Empezó a aparecer en el escenario político como un referente de consulta de su madre, la presidenta Cristina Kirchner. Ministros y secretarios intentan desde entonces congraciarse con él. Y también con sus discípulos que, según relató un funcionario a PERFIL, “están tan agrandados que no pasan por la puerta”.

Se trata de Andrés “Cuervo” Larroque –conductor de La Cámpora–, subsecretario de Reforma Institucional para el Fortalecimiento de la Democracia; Mariano Recalde, presidente de Aerolíneas Argentinas; Eduardo de Pedro, directivo de Aerolíneas Argentinas; José Ottavis, presidente del Fondo de Capital Social (Foncap) y funcionario de la Secretaría General de la Presidencia; Ivan Heyn , presidente de la Corporación Antiguo Puerto Madero y Juan Cabandié, legislador porteño. En conjunto, concentran alrededor de $ 2.439.131.000 anuales, entre salarios y los presupuestos de Aerolíneas y el Foncap.

Larroque (con sueldo promedio de 14 mil pesos) entró a la subsecretaría en reemplazo de Marta Oyhanarte en diciembre de 2009. El organismo era clave para el acceso a la información pública. Tenía página web propia, donde se mostraban los formularios para pedir datos al Estado, y los trámites se resolvían con agilidad. Desde que llegó el “Cuervo”, la subsecretaría para la Reforma Institucional se convirtió en una suerte de nicho de la militancia. La página web desapareció y los pedidos de información son cada vez menos accesibles.

Lea la nota completa en la edición impreaa del diario PERFIL.

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