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Los gobiernos pasan, las canciones quedan

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A David Cameron les gustan los Smiths, formidable grupo de los años 80 liderado por Morrissey. La elección del premier británico prueba que la música es capaz de trascender la política y las ideologías. Cameron es conservador. Los Smiths deseaban la muerte de Margaret Thatcher. A pesar de eso, Cameron los ama. Dos integrantes del grupo, Johnny Marr y Morrissey, le pidieron que dejara de declararse su fan (“David Cameron, dejá de decir que te gustan los Smiths. No, no te gustan. Te prohíbo que te gusten”, escribió Marr en Twitter). En Margaret on Guillotine, Morrissey cantaba que “Las personas buenas tienen un sueño maravilloso, Margaret a la guillotina, porque la gente como tú me cansa. ¿Cuándo morirás?”. El “debes morir” del líder de los Smiths concluía con la invocación a pasar de las palabras a los hechos: Make the dream real (Haz el sueño realidad). El disco, por otra parte, se titulaba Viva Hate (Viva el odio). La cuestión Cameron-Smiths llegó al Parlamento. Durante el tratamiento del proyecto de reforma universitaria, una diputada laborista recordó que los Smiths eran una banda estudiantil y le preguntó a Cameron qué canciones podrían cantar los estudiantes en el caso de que la ley se aprobara: Miserable Lie (Mentira miserable), I Don’t Owe You Anything (No te debo nada), o Heaven Knows I’m Miserable Now (El cielo sabe cuán infeliz soy). Como buen fan de los Smiths, Cameron también respondió con títulos de canciones de los Smiths: “Cuento con que si lo consigo, probablemente no me convertiré en This Charming Man (Este hombre encantador), y si me hubiese ido con el ministro de Relaciones Exteriores, William Hague, probablemente sería William It Was Really Nothing (William no era realmente nada)”.

El caso británico hace pensar que varias de las canciones de los Smiths se adaptarían perfectamente a la política argentina actual. En caso de que Macri renunciara, el jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires podría cantar I Know It’s Over (Sé que se terminó) o I Started Something I Couldn’t Finish (Comencé algo que no puedo terminar). En el caso de que no fuera así, no tendría por qué no entonar There Is A Light That Never Goes Out (Hay una luz que no se apaga nunca) o Bigmouth Strikes Again (El charlatán ataca de nuevo). La oposición, por su parte, podría recurrir a canciones como Some Girls Are Bigger Than Others (Algunas chicas son más grandes que otras), Still Ill (Todavía enfermo) o That Joke Isn’t Funny Anymore (Ese chiste ya no es divertido).

Pero según dicen a Mauricio Macri le gusta mucho Freddie Mercury, por lo que es probable que ahora esté cantando I’m Going Slightly Mad (Me estoy volviendo ligeramente loco).

 

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