Ojos con lágrimas

Estimado Clemente:

Te pido por favor que le digas a tu viejo lo mucho que lo admiraba (perdón, lo admiro).

Que le hagas saber que su filosofía de la vida era maravillosa. Simple, directa, sin vueltas, como son las grandes cosas de la vida.

Que le agradezcas de mi parte los gratísimos momentos que nos hizo vivir a todos nosotros de tu mano (¡Qué paradoja!)

Que hagas extensiva esa admiración a tus primos, Bartolo y su tranvía, la mulatona, el hincha de Camerún.

Mi corazón se encuentra opaco y apagado en este día. Imagino que este momento estará compartiendo una mesa de café en alguna nube al lado del Negro Fontanarrosa, de Oski, y de tantos grandes dibujantes que dio este país.

Recuerdo sus profundos espacios televisivos, desde dónde nos enseñaba todas las corrientes del mundo de las artes visuales.

Tengo el orgullo de haber estado en una de sus tiras en referencia a mi trayectoria como pintor, que atesoro con todo mi corazón.

Muchas gracias por todo maestro Caloi, te vamos a extrañar.

(*) Pintor, dibujante y diseñador gráfico. Editor de arte del diario PERFIL.

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