CóRDOBA EN MEDIO DEL AFFAIRE INDEPENDIENTE

Cómo es el desembarco en Córdoba de Camioneros, el club de los Moyano

El nuevo equipo empezará a competir en marzo pero ya pisa fuerte en el fútbol local. Su directiva asegura que el club y el gremio son "aceite y agua". De qué juega Carlos Dossetti.

De estrecho vínculo con Hugo Moyano e Independiente, Camioneros entra a la cancha en el fútbol de Córdoba.
De estrecho vínculo con Hugo Moyano e Independiente, Camioneros entra a la cancha en el fútbol de Córdoba. Foto:Fino Pizarro

Su camiseta con los colores verde y blanco, enmarcada, es la única que adorna el despacho presidencial de la Liga Cordobesa de Fútbol. Su dirigencia, mezclada entre colegas de entidades pioneras, estuvo en primera fila para la foto y la entrega de plaquetas durante la reciente visita del titular de la AFA Claudio “Chiqui” Tapia a los clubes locales. Su predio, ubicado a la altura del kilómetro 4 ½ de la autovía Córdoba-Alta Gracia, está confirmado para albergar la tradicional cena de fin de año del fútbol cordobés. Aunque todavía no salió a la cancha, el Club Atlético Camioneros Córdoba ya pisa fuerte en los dominios de Emeterio Farías, el empresario de la noche y de los medios y ex presidente de la Agencia Córdoba Deportes que oficia como dueño de la pelota.

Con apenas nueve meses de existencia –fue fundada el 11 de marzo de 2017-, la flamante institución tiene una “chapa” importante que ya hace valer, aunque su conducción niegue cualquier parentesco con su homónimo bonaerense, el Club Social y Deportivo Camioneros que maneja Pablo Moyano con la supervisión de su padre Hugo como presidente de honor.

El club no tiene nada que ver con el sindicato. La idea de fundarlo surgió en una conversación de amigos. No hay financiamiento del gremio. Somos aceite y agua”, sostiene Jorge Farías, el directivo encomendado como vocero para el contacto con PERFIL CÓRDOBA.

Más juntos que separados

Farías es uno de los vocales de la actual conducción del Sindicato de Camioneros de Córdoba, cuyo secretario general adjunto, Horacio García Juncos, es la máxima autoridad del club. No son estas las únicas coincidencias –además de los tradicionales colores verde y blanco- que unen a los “ingredientes” de esta receta repetida: la expansión de los gremios a través del fútbol, un ámbito que garantiza visibilidad y empatía, y que es siempre materia dispuesta para las buenas oportunidades.

El predio del sindicato es el campo de entrenamiento de los casi 700 deportistas que tiene el Club Atlético Camioneros Córdoba en sus cuatro disciplinas: fútbol, futsal, básquetbol y rugby. “Nos prestan las instalaciones a cambio del mantenimiento, pero nuestra idea es tener un espacio propio”, explica Farías.

El club está abierto para afiliados y no afiliados, y se mantiene con las cuotas. Tiene como función principal sacar a los chicos de la calle”, añade el directivo de la entidad que dentro de cuatro meses saldrá a las canchas de la Liga Cordobesa de Fútbol con sus cuadros de primera, reserva, femenino y juveniles, compitiendo en Primera B.

En esta categoría participaba hace unos meses el representativo del Sindicato Único de Recolectores de Residuos y Barrido de Córdoba, el Club Atlético Amsurrbac, que logró el ascenso a la máxima divisional. Por el momento, no habrá “clásico” entre Camioneros y el equipo de Mauricio Saillén, declarado archienemigo de los Moyano. “Nosotros no lo vemos como un clásico. El problema es gremial, entre Surrbac y la conducción de Camioneros de Buenos Aires”, afirma Farías.

Verde, blanco… ¿rojo?

Además de desconocer el parentesco con su “primo” bonaerense, el club de los camioneros cordobeses también niega cualquier vínculo con Independiente, entidad que conduce Hugo Moyano desde julio de 2014. “No tenemos ningún convenio”, aseguran. En contrapartida, no son pocos los testimonios de padres y familiares que dan cuenta de que la condición de “filial” del Rojo de Avellaneda es uno de los principales argumentos con los que desde el Club Atlético Camioneros Córdoba se pretende seducir a jóvenes promesas de distintos clubes del ámbito local.

¿Y entonces? Algunas cercanías constituyen hoy un tema sensible. El jefe del clan Moyano está siendo investigado por la Justicia por el supuesto desvío de fondos de Camioneros a Independiente, club que tenía un pasivo de 600 millones de pesos en el momento de la entronización del gremialista.

En el staff de directores técnicos de Camioneros Córdoba –que incluye a Carlos Toledo (primera y reserva) y Hugo Giménez (femenino), sobresale Adrián Ávalos, exjugador de Belgrano y Talleres, quien se desempeña como coordinador de inferiores. En los pasillos de la Liga, mientras tanto, muchos vinculan al proyecto con otro nombre con pasado en un club grande de la ciudad, el ex presidente de Talleres Carlos Dossetti. “Sabemos que existe un vínculo y que es marido de la contadora del sindicato, pero él no tiene nada que ver con el club. No va Dossetti acá”, dice Farías.

El hombre cuyos desmanejos llevaron al descenso deportivo, económico e institucional de Talleres en 2004 tiene desde hace años una estrecha relación con Moyano que supo explotar para resurgir de las cenizas. Dossetti es uno de los dueños de Encode, empresa certificadora de firma digital que en 2015 dio un gran zarpazo en el mercado a partir de un convenio con el Gobierno de la Provincia cuyos alcances y detalles fueron puestos sobre el tapete de la Unicameral, sin respuesta satisfactoria alguna, por el legislador Aurelio García Elorrio. Encode es el ente de fiscalización de la delegación cordobesa del gremio de camioneros.

Todo queda en familia

Hugo Moyano registra un lejano y fugaz pasado como marcador lateral de las divisiones menores de Unión de Mar del Plata, y un presente que lo vincula al fútbol desde lugares más expectantes: la presidencia de Independiente y la vicepresidencia 2ª de la AFA.

Debutó como dirigente deportivo en 2009, cuando fundó el Club Social y Deportivo Camioneros, cuyos equipos compiten en el Torneo Federal B y en la Liga de Luján. Allí oficia de presidente honorario, apuntalando la gestión de Pablo, su hijo mayor, quien también es su secretario adjunto en el gremio de camioneros y un influyente vocal de la conducción de Independiente, como encargado del fútbol profesional.

El club moyanista se define como “un espacio de esparcimiento y recreación para mejorar la vida saludable y el rendimiento laboral de los afiliados”. Tiene equipos de vóley, hockey y rugby, y sostiene las campañas de atletas, automovilistas y boxeadores, tal el caso del peso pesado Gonzalo “Patón” Basile, quien hace dos semanas peleó en España con Pablo Moyano en su rincón.

Fuera de juego hoy está Facundo, el menor de la dinastía, quien durante años fue mecenas de Alvarado de Mar del Plata e inclusive llegó a ocupar la presidencia de ese club entre 2012 y 2013.

En 2011, Hugo Moyano hizo un intento fallido de quedarse con el quebrado club Comunicaciones (tenía el guiño del entonces jefe de gobierno porteño Mauricio Macri, pero la Justicia se lo impidió) y apuntaló el crecimiento de su yerno, Claudio “Chiqui” Tapia, como hombre fuerte de Barracas Central, Tapia es hoy el presidente de la AFA. En Córdoba, el líder de Camioneros tuvo un acercamiento con Talleres en tiempos del gerenciamiento del empresario cordobés-mejicano Carlos Ahumada Kurtz.