CÓRDOBA ENTRE ASISTENCIALISMO Y EMPLEABILIDAD

Trabajo social en Córdoba: qué dicen las organizaciones y quiénes ocupan el territorio

Con el nuevo índice de pobreza, el foco se colocó en las herramientas que brinda el Estado. El papel de los gobiernos y el rol de los referentes sociales en los barrios.

REIVINDICACIÓN. Según las organizaciones sociales no están
REIVINDICACIÓN. Según las organizaciones sociales no están Foto:CEDOC Perfil
En la semana en que tanto Provincia como Nación coincidieron en el número de pobres que hay en Córdoba, la pregunta se centra ahora en la eficiencia de planes y programas sociales y  si éstos alcanzan o no para revertir esa situación. Cuestionamiento que aparece con más fuerza al tratarse del actual contexto de año electoral.

Y situación que, además, permite ir más allá y pensar no solo en la cantidad, nombres, fondos y eficiencia de los planes; sino también en quiénes son los responsables de que los programas lleguen a los sectores más postergados. El rol que cumplen no sólo el Estado –nacional, provincial y municipal-, también las organizaciones sociales y los punteros. En resumen, ¿quién ocupa el territorio en Córdoba? ¿Qué planes llegan? ¿Cuánto sirven para combatir la pobreza?

Una posible evaluación de cómo opera la inversión social y qué impacto tiene en la vida de los que habitan los sectores más postergados surge de las voces de referentes sociales que trabajan en los barrios. En diálogo con PERFIL CORDOBA, Silvia Quevedo, coordinadora local de Barrios de Pie, señala que “desde que asumió el gobierno de (Mauricio) Macri hay que mirar toda la película y no la foto”. Y agrega: “porque en materia de políticas sociales, Córdoba sigue en la misma situación que con el gobierno anterior. Por ejemplo, algunos programas como el Argentina Trabaja, aún no llegan; antes por la distancia entre el gobierno local y la Nación, y ahora, si no hubiera sido por el planteo que dieron nacionalmente las organizaciones sociales con respecto a la Ley de Emergencia Social, no hubiéramos podido lograr que el programa autogestionado o el Construir Empleo llegaran acá”.

La mesa de diálogo que se dio en el marco del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación al que hace referencia Quevedo la integraron, además de Barrios de Pie, la Corriente Clasista y Combativa (CCC) y la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP).

La dirigente además marca una diferencia entre la distancia del diálogo que existe desde la organización con el Municipio y con la Nación. “O no hay respuesta o no hay diálogo. Hay falta de voluntad política para charlar con las organizaciones sociales, o al menos para resolver la pobreza”, dice. En tanto, en lo que respecta a las organizaciones criminales con las que se convive en las barriadas cordobesas, Quevedo admite que “son un actor más”. “Donde existen las organizaciones sociales reconstruyendo el tejido social es donde menos posibilidades tienen y mientras nosotros somos testigos de la realidad, una parte de los gobiernos no es consciente”, puntualiza.

Ana Morillo es trabajadora social en el Centro de Atención Primaria de la Salud en barrio 16 de noviembre, Argüello Norte, desde donde se deriva al programa social provincial Tarjeta Social, para cubrir alimentos. “No dejan de ser parches –reconoce- porque en profundidad no resuelven nada”. Morillo recuerda además que para la Tarjeta Social hubo un cambio y se empezó a empadronar.

La trabajadora social destaca además el papel que lleva adelante el Polo Integral de la Mujer en la Provincia desde donde se gestionaron becas y subsidios para mujeres tras el análisis que hace cada profesional y no un equipo como ocurría antes.
Rosalía Cáceres es referente local del CETP y además integra el Movimiento Evita (agrupación que mostró una división en el último tiempo y que cuenta con una facción cercana al Gobierno provincial). Cáceres señala que “no hay un programa que contrarreste la situación estructural”. “Con la falta de trabajo y el aumento de la canasta básica, programas provinciales como el Primer Paso, el Vida Digna, el Boleto Educativo o la Tarjeta Social terminan siendo un paliativo”, apunta.
Cáceres también critica la gestión en el Municipio con respecto a esta agenda: “no está claro ni el presupuesto ni el gasto de la Municipalidad para las áreas sociales. Nunca ofrecieron un informe, programa o plan de acción para los sectores más humildes”.

“Pareciera que las organizaciones solo cortamos rutas para pedir alimentos. Deberían abandonar los prejuicios que tienen contra nosotros. Escuchar cuáles son las propuestas que tenemos. Armar una mesa de diálogo porque esto no lo resuelve el Estado solo, sino entre todos. Porque acá hay mucha gente hablando en nombre de la pobreza”, concluye Quevedo.  
"Escuchar cuáles son las propuestas que tenemos, armar una mesa de diálogo porque esto no lo resuelve el Estado solo sino entre todos. Acá hay mucha gente hablando en nombre de la pobreza", concluye Quevedo.