CULTURA ADELE CONTRA DONALD TRUMP

Campaña con banda sonora sin permiso

La estrella británica del pop Adele –siguiendo el ejemplo de Steven Tyler y Neil Young– se niega a que suenen sus canciones en los mítines de campaña del corrosivo candidato.

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Foto:Cedoc

La cantante británica Adele comunicó el lunes pasado que prohíbe al magnate Donald Trump, precandidato republicano a la presidencia de Estados Unidos, utilice sus canciones en la campaña electoral, cuya consigna es “Hagamos grande a Estados Unidos de nuevo”. En el mitin que se celebró en Lexington, en Carolina del Sur, el conocido tema Rolling in The Deep de Adele (del álbum 21, de 2011) comenzó a sonar cuando Trump subía al escenario a pronunciar un discurso, lo que provocó que un corresponsal de la BBC británica comentara por Twitter su extrañeza ante el uso de la canción en ese acto. Numerosos seguidores de Adele comentaron también por la misma red social su malestar por el empleo de Rolling in The Deep en la campaña de Trump. Finalmente, el pasado lunes, Adele decidió reclamar y le prohibió que difundiera sus canciones con fines políticos. Los representantes de la cantante expresaron en el diario británico The Guardian que Adele “no ha   dado su consentimiento para que ninguno de sus temas sean empleado en ninguna campaña política”.

Conocido por sus exabruptos e invectivas de extrema derecha (que incluye una acentuada fobia contra el islam), Trump es seguidor de la música de Adele, quien ha obtenido fama mundial debido al éxito de sus tres álbumes: 19 (2008), 21 y 25, que salió a la venta en noviembre. No es nada raro que Trump, durante la campaña, se muestre en contra de los inmigrantes, lo cual viene generando un fuerte rechazo en la comunidad latina de los Estados Unidos. Claramente a Adele no le interesa apoyar a un precandidato como Trump. Por eso los productores de la cantante le exigieron a los encargados de la campaña que dejen de emplear canciones suyas, como la mencionada Rolling in The Deep y también Skyfall –tema central de la vigésima tercera película de James Bond–, utilizada en otro mitin.

Es la tercera vez que Trump tiene problemas con la música seleccionada para sus actos políticos. El año pasado el cantante de Aerosmith, Steven Tyler, lo obligó a dejar de recurrir a su canción, Dream On, como recurso proselitista. El precandidato republicano respondió en Twitter que, gracias a él, Tyler había obtenido “más publicidad por esa canción que en diez años”.

Antes, cuando Trump anunció sus intenciones de presentarse como aspirante a la presidencia de Estados Unidos, utilizó en dos ocasiones una canción de Neil Young, Rockin’ in the Free World, lo que ocasionó que el músico canadiense de folk rock desautorizara el uso de sus canciones por parte de Trump y aclarara que apoyaba como candidato para la presidencia a Bernie Sanders, precandidato del Partido Demócrata para las elecciones presidenciales. En respuesta, vía Twitter, Trump llamó a Young un “hipócrita total” porque, según él, le había pedido dinero e incluso lo había invitado a un concierto. Los representantes de Trump aseguraron, en el portal TMZ, que habían “pagado por obtener los derechos legales” para utilizar la canción, pero la canción no volvió a sonar en los actos del magnate.

La derrota de Iowa ha convertido a Trump en el blanco favorito de los precandidatos republicanos, que esperan derrotarlo otra vez el martes próximo en New Hampshire.



Rubén H. Ríos