CULTURA MUESTRA

Composiciones magnéticas

Hasta el 11 de agosto se presenta la primera muestra de la galería Lumicristal. Se trata de “Nítido”, de Mara Facchin, una experiencia altamente sensorial en la que la artista se expresa con un delicado trabajo sobre las condiciones de producción del arte, una fina intervención en esa propia tradición que va desde la pintura hasta el arte digital.

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Foto:Lumicristal

El declive de Tres Sargentos, esas pocas cuadras que van desde San Martín hasta el Bajo, tiene novedades. En la emblemática calle del Bárbaro Bar / Bar o Bar, reducto de la Nueva Figuración de fines de los 70, que tuvo a Felipe Noé entre sus fundadores –de la corriente artística y también del bar–, hay una galería que abrió hace muy poco. Se llama Lumicristal y su nombre es conocido en el barrio. Es que, justo en el sótano del local que desde 1965 se dedica a la manufactura del cristal y el diseño de interiores, está este espacio de arte.

Escaleras abajo se despliega Nítido, la muestra de Mara Facchin que resplandece e ilumina la sala. El cemento y un poco de hierro son los elementos de una arquitectura ideal para que los colores de esta artista se expresen con toda la intensidad. Sobre todo, lo que persiste es la paleta de tonos altos, que produce un efecto encantador y magnético. Esa es una marca registrada de Facchin, que vive y trabaja en Buenos Aires. A lo largo de su trabajo, desde sus primeras obras de fines de los años 90, persiste, aun en diferentes temas y realizaciones, en capturar al espectador con sus imágenes. Por bellas y poéticas, por la inteligencia de la composición, por la realización dedicada, por la originalidad de su pensamiento estético. Por lo que sea, es difícil olvidar lo que se ha visto de ella. En ese sentido, se puede aventurar que sus creaciones tienen algo muy afín a nuestro ojo. Una consonancia entre lo que vemos y lo que esas visiones producen: bajan el ritmo, tranquilizan la mente, conquistan el alma.

A su vez, la experiencia con la obra de Mara Facchin no es sólo sensorial. Un delicado trabajo sobre las condiciones de producción del arte, una fina intervención en esa propia tradición que va desde la pintura hasta el arte digital, son las instancias con las que ella se vincula. En particular, Nítido es un punto de llegada, al tiempo que una vuelta a la pintura. No necesariamente un regreso ortodoxo con telas, óleos y pinceles. Muy instalada en una práctica del arte digital, esta nueva producción explora los límites y los confunde. Pintura digital en tela, donde el uso de la máquina, la computadora, se diluye en el material que la sostiene. La tela hace lo suyo y vuelve a la tinta de impresora densa, maleable. Le da un nuevo sentido, que restringe su procedencia industrial y seriada para que se transforme en el objeto único que el arte reclama. Son cuadros de aspectos variados. El vidrio que hace sintonía con el lugar, lo refiere en su utilización más decorativa, se incluye en la obra. La gota (Gota ámbar) y otras formas irregulares (Rayo portátil, Mancha rosada), que pueden ser una cita a la ruptura del marco, a la obra que conquista el espacio y se libera, se adhieren a la transparencia como si fuera una piel. La absorben con todas sus posibilidades expresivas: los destellos, los fulgores, las sombras y los reflejos. Son piezas impecables que recortan el color e inventan uno nuevo.

La palabra “nítido” es hermosa. Suena a su significado. El timbre de su pronunciación esdrújula reverbera en sus acepciones de terso, claro, puro. Es, al mismo tiempo, lo que se distingue bien. Aquello que se aprecia con los sentidos. Que brilla. Eso que con acierto y perfección Mara Facchin hace con los colores.

 

Nítido
Mara Facchin
Lumicristal Galería
Pasaje Tres Sargentos 353
Lunes a viernes de 10 a 17
Hasta el 11 de agosto



Laura Isola