CULTURA

Del suplemento a internet

PERFIL COMPLETO

Dirigí Radar Libros (bajo la atenta mirada de Juan Forn) entre julio de 1998 y septiembre de 2004. El suplemento recibió el Premio Julio Cortázar como mejor medio gráfico especializado en la difusión de la lectura y la actividad editorial en 2002.
Fue una época intensa de mi vida y, creo, una época dorada para los suplementos literarios que, todavía, no se habían transformado en “revistas” de actualidad cultural de venta separada (Ñ, ADN).
¿Qué cosa era un suplemento literario para nosotros? No tanto el gueto de los intelectuales, sino la reserva de un espacio para discusiones complejas y largas que, en el cuerpo central del diario, no hubieran encontrado ni lugar suficiente ni lectores. Promovimos polémicas intensas (a lo largo de varias semanas) alrededor de las ediciones críticas de la Unesco (y la participación institucional de Argentina en ellas), alrededor de las apropiaciones de la figura de Rubén Darío, alrededor de los alcances y de los límites del humanismo burgués, alrededor de la Feria del Libro (la de Argentina, la de Guadalajara, la de Frankfurt), etc...
Había perfiles diferenciales para los suplementos literarios, que peleaban palmo a palmo por un lugar imaginario ligado no necesariamente con la “novedad” de lo que se publicaba, sino con la intensidad con la que se defendían posiciones.
La transformación de los suplementos de Clarín y La Nación en revistas culturales fue un proceso anacrónico. Llegó bastante tarde, cuando ya internet nos permitía acceder a las publicaciones especializadas del mundo entero, a los debates globales, al ritmo de las primeras ediciones en Nueva York, París y Barcelona. Pudieron sostenerse durante un tiempo, porque todavía no había redes de wi-fi en los cafés de Buenos Aires y la gente no accedía a tablets para desayunar leyendo cualquier cosa en cualquier parte.
Hoy, si los suplementos no recuperan la intensidad y la potencia de las grandes polémicas, carecen de sentido. Todo lo que uno necesita y quiere saber está disponible, al instante, en nuestras aplicaciones telefónicas.

Daniel Link