CULTURA

El artista argentino que emocionó al Papa Francisco

Por Bàrbara Defoix | Gustavo Masó realizó una pintura inspirada en el abrazo interreligioso del Sumo Pontífice. 

PERFIL COMPLETO

Foto:AFP

La imagen del abrazo entre el Papa Francisco, el rabino Abraham Skorka y el musulmán Omar Abboud el 26 de mayo de 2014 frente al Muro de los Lamentos dio la vuelta al mundo; la fotografía que inmortalizó ese preciso instante se convirtió al día siguiente en portada de todos los medios. Se trató de un momento histórico a nivel mundial que quedó grabado para siempre en la memoria de todos, un gesto que inspiró de algún modo particular a cada uno de nosotros, brindó esperanza y mandó un mensaje de tolerancia y paz ensordecedor.

El artista plástico argentino Gustavo Masó tras visualizar ese abrazo realizó la obra interreligiosa titulada “Atravesar lo Invisible”, la cual fue presentada en marzo ante el Sumo Pontífice en el Vaticano. Con la intención de dar amplificación y persistencia a ese mensaje de paz, Masó realizó ayer junto con Skorka y Abboud la presentación de la pintura en Buenos Aires en el Museo del Bicentenario, donde se encuentra exhibida desde el pasado 1 de abril.

Masó fue el autor de las dos obras sobre los Santos Juan XXIII y Juan Pablo II, con motivo de la canonización conjunta. En esa anterior ocasión también se encontró con el Papa y acordó hacer una obra interreligiosa por la paz. “Pero en aquel momento todavía ellos no se habían abrazado por lo que yo empecé a trabajar sobre la imagen hasta que ocurrió el encuentro y eso fue un disparador, fue un momento de inspiración para trabajar”, recuerda en diálogo con Perfil.com.

La pintura en forma de cerradura contiene las tres Escrituras Sagradas intervenidas por cada uno de los líderes religiosos, quienes escribieron la palabra "Paz" en diferentes idiomas: Francisco en español sobre la Biblia, Skorka en hebreo sobre la Torá, y Abboud en árabe sobre una filmina transparente apoyada sobre El Corán, debido a que el Islam prohibe escribir sobre su libro sagrado. “Me pareció muy importante esa especie de simbolismo, de pacto entre las tres religiones, signando la palabra paz en la portada de cada escritura sagrada”, valora el artista.

El formato de cerradura encierra un mensaje del autor: “Así como la conciencia es testigo del orden de nuestro corazón, de la misma manera nuestro proceder, nuestra forma de actuar, se transforma en una llave que puede conducirte hacia diferentes lugares, yo tomé como que uno de esos lugares es la paz. Y la paz es espacio de armonía que se encuentra esencialmente dentro de nosotros, con ese concepto el resultado es que sólo a su vez a través de nuestro comportamiento somos nuestra propia llave, somos la que abre y la que cierra ese espacio, somos todo: llave cerradura y lugar”, explica.

En referencia a la presentación de la pintura en Buenos Aires, expone: “Previo a mi viaje a Italia acordé la exhibición en el Museo del Bicentenario para dar transcendencia al mensaje que tiene la obra, me pareció importante darle continuidad, exhibirla y hacerla como algo itinerante”. Y añade: “No va a ser un punto final pero sí un punto a parte de todo este proyecto, del que algo va a continuar”.

Masó reveló a este medio que el Papa Francisco se contactó con él con motivo de este nuevo encuentro interreligioso por la paz. Un mensaje que leyó ayer durante la presentación de la obra en la que agradecía que “puedan seguir sembrando la paz”: “De alguna manera y a la distancia él también está acompañando este momento”, agradeció el pintor.

El surrealismo es una corriente pictórica poco usual para plasmar motivos religiosos, lo que fue una especie de reto para el artista plástico: “A pesar de que la obra es surrealista interactuo bajo el lema del respeto, lo que intenté hacer es una especie de balance, de mixtura, entre mi forma de trabajar con el motivo que es religioso. No me pareció modificar mucho mi estilo pero tampoco excederme de ciertos límites, creo que es algo inconsciente que se concentra en el respeto y las cosas van saliendo de esa manera”, sostiene.

“La pintura refiere específicamente a ese encuentro (entre Francisco, Skorka y Abboud) pero también hay como un concepto que es que uno a través del otro tiene la oportunidad de encontrarse o reencontrarse a uno mismo, por eso están los puentes y los huecos en las personas, porque en el camino hacia el otro uno puede encontrarse con un espejo, referente a la introspección”, analiza el pintor sobre su obra.

Consultado sobre lo que sintió Francisco cuando vio la pintura en su presentación en el Vaticano, Masó comenta: “Lo retrotrajo a aquel momento, a aquel abrazo, creo que cada tanto las personas necesitamos regresar a determinados momentos que se van archivando en la memoria. Yo lo que sentí en su mirada fue que Francisco rememoraba. Más allá de la obra él volvió a ese abrazo, Skorka y Abboud son muy amigos de él así que creo que se genera algo, una especie de conexión entre ellos cuando se juntan”.

Especial para Perfil.com (*) | Twitter: @BarbaraDefoix



Bàrbara Defoix