CULTURA

El generador de falsas expectativas

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Diecisiete
[...] Nuestros cuerpos son intrigantes máquinas; los planetas, las lunas, las galaxias giran. Como en las ensoñaciones con Salvia divinorum, las paredes mismas del sueño se curvan y desprenden pedacitos que siguen prolijas órbitas en torno a… Orbitas interesantes… es lo único que importa. Excluyo a los electrones de esta complicación del giro. Quizás más adelante se descubra que tampoco es girar lo que estamos haciendo. Khartoum quiere decir algo así como “fin de la trompa de un elefante”.
¿Puedo comer de las sobras? Los reportes se intensificaron con el calor. He estado dando vueltas por Africa Ecuatorial tracción a sangre arrastrando la muñeca amarrada que gentilmente me armó el barón Samedi para recuperar a mi mujer. No me separo de ella ni para ir al baño. Mi rutina es antipalúdicos caseros, arroz, mango, tô, cerveza de mijo, bolsitas de baobab, yogurt, bissap, bolsas negras cubriendo los campos, buses con ventanas cerradas. Los africanos prefieren la asfixia cien veces antes que el frío. Escribo con los labios pegados a un vidrio empañado. Aquí no inician un viaje hasta que el bus se llene. Pueden pasar días hasta que esto ocurra. Puede pasar una semana. Hay africanos que mueren esperando que arranque su bus. Y cuando ya no hay lugar ni para un pollo pelado meten un nuevo pasajero más todo su equipaje. Y cuando el bus rebasa hacen entrar a seis más, cada uno con su animal. Y en otra esquina uno, dos nuevos viajeros. Se cae la gente por las ventanas pero entra nueva por la puerta trasera. Vengo a Africa. Siempre hay lugar para uno más. Hay renovación.
Bobo. Llegué a la oscurísima Bobo de noche, caminado como por dentro de una botella de Coca-Cola caliente. Vengo a consultar al último brujo de la lista. Luego me dedicaré a tirar piedras al río. Arrojar, he arrojado el equivalente a 50 bombas de Hiroshima en magia negra sobre la Dra. Weiss. Es posible que una magia anule los efectos de otra o duplique los efectos de una tercera, o se sinergicen diez con otras cinco. ¿Cómo estará Verónica? Es una pregunta que me hago con frecuencia.
En las siestas sofocantes, a veces veo al brujo oficial de Bobo salir a presidir algún ritual, con su traje de cucarachas. Esa vestimenta le asegura la supervivencia. Voy a acostarme con la mujer del brujo. Si no regresa Verónica, yo tampoco regresaré. Mi realidad no es simétrica y no forma un dibujo. Si ella no regresa seré mi propio brujo vestido con traje de insectos.
De una ciudad a la otra con una sola pierna. Existen puntos de Africa en que las moscas ganaron la guerra. Por ejemplo, en el lago Malawi se congregan en inmensas nubes de curiosas formas. Los locales las cazan con redes de a millones y las comprimen hasta hacer pequeñas tortitas. Deben tener buenas recetas.
Desde lejos el pueblo sin nombre parece cubierto de humo. Son moscas. En cada persona orbitan unas 700 por cabeza. No habrá mejor oportunidad para armar esa exquisita hamburguesa de dípteros



Aivars Holms