CULTURA CONEXIÓN BUENOS AIRES


Irlanda en Argentina

El jueves arranca en la Biblioteca Nacional –que atraviesa un conflicto por despidos en la flamante gestión de Alberto Manguel– la exposición Irlanda 1916-2016, donde se explora la influencia de la cultura irlandesa sobre la argentina, con la que guarda extrañas y plenas consonancias.

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Uno de los rasgos más vitales de la Argentina, que comparte con toda América Latina, es que en estas tierras ninguna efeméride se encuentra clausurada en el mausoleo de historia o escindida de los conflictos del presente: acá todo es una actualización perpetua que nos recuerda que el subdesarrollo no se improvisa: es siempre cuestión de método.
Dicha reflexión es pertinente porque mientras la Biblioteca Nacional prepara una estupenda muestra curada por el ensayista y traductor Guillermo David, producida por la Embajada de Irlanda en Argentina, la flamante administración de la Biblioteca Nacional, dependiente del Ministerio de Cultura de la Nación y dirigida en este momento por Elsa Barber, anunció la semana pasada el despido de 240 empleados con distinto nivel de antigüedad sin que se precisaran los motivos, por lo que el lunes pasado las instalaciones fueron cercadas por la Policía Federal, lo que puso las cosas al rojo vivo en una de las instituciones de mayor prestigio del país, que está operando todavía sin la dirección de Alberto Manguel, sustituto de Horacio González, que asumirá su cargo en junio próximo con una bomba Molotov en su escritorio.
Por ello, y habida cuenta de que la exposición conmemora el centenario del Levantamiento de Pascua en Dublín en 1916 contra el Reino Unido así como el bicentenario de la declaración de independencia de la Argentina en 1816, la muestra es un claro ejemplo de cómo el pasado se imbrica en el presente no sólo para moldear y dar forma al futuro, sino también para leer con otros ojos la construcción misma de ese pasado, que no es tanto una tumba abierta como un territorio en disputa para su interpretación a través de diversos elementos dinámicos que dan forma, contenido y dirección a los relatos de la historia.
La influencia de la cultura irlandesa en Argentina se revela sustancial apenas se mira su reflejo en la literatura, concretamente en Borges, el primer intelectual en escribir en nuestra lengua sobre lo que significaba el Ulises de Joyce en 1925, inmortalizando para siempre el 16 de junio de 1904 en el calendario de los mitos literarios y la ciudad de Dublín en la cartografía del urbanismo sideral sólo para dar cuenta después, de nuevo antes que nadie, de la existencia de una obra maestra escrita por uno de los escritores más originales, paródicos y fascinantes de todos los tiempos: Flann O’Brien, a quien Borges aludió en un texto de 1939 en la revista El Hogar: “He enumerado muchos laberintos verbales; ninguno tan complejo como la novísima obra de Flann O’Brien: At-Swim-two-Birds. En ella, un estudiante de Dublín escribe una novela sobre un tabernero de Dublín, quien escribe una novela sobre los parroquianos de esa taberna, entre los cuales se encuentra el estudiante que escribe la novela inicial. At-Swim-two-Birds no sólo es un laberinto: es una discusión sobre las muchas maneras de concebir la novela irlandesa y un repertorio de ejercicios en verso y prosa que ilustran o parodian todos los estilos de Irlanda”.
Para entender un poco más el contenido de la muestra, PERFIL dialogó con el curador, que realizó un trabajo de organización complejo y meticuloso.
—¿Cuáles son los contenidos que tiene contemplados la exposición “Irlanda 1916-2016” y en qué contexto se inscribe?
—En septiembre del año pasado Justin Harman, embajador de Irlanda, propuso hacer una muestra que conmemorara el Alzamiento de Pascua de 1916, que desencadenó el movimiento emancipatorio que pocos años después va a conseguir la autonomía  y posteriormente la independencia, de tal modo que esta fecha se considera como el gran momento de efervescencia de lo irlandés que coincide o más bien es fruto del movimiento romántico de las décadas finales del siglo XIX del pasado de la lengua gaélica, encabezado entre otros por el poeta William Butler Yeats.
La muestra contiene el relato de la insurgencia, los ecos en la Argentina de la época hasta el presente y también contiene la historia de los irlandeses y sus descendientes en el país, como en los casos de Rodolfo Walsh, María Elena Walsh, John William Cooke, uno de los jefes de la insurgencia peronista; Juán José Delaney, autor de la obra Tréboles del sur, libro que tematiza el estudio de los irlandeses en la Argentina. Asimismo hay mucha investigación historiográfica de los irlandeses en Argentina: folletos en contra de Sarmiento y todo tipo de curiosidades bibliográficas. Como todas las exposiciones de la Biblioteca, su base es bibliográfica; por ejemplo, hay dos Biblias en gaélico de fines del siglo XVIII que eran parte de la primera biblioteca fundada por Mariano Moreno. Hay libros muy específicos de lingüística del gaélico. Se trata sobre todo de una exposición sobre lo que significa Irlanda para nuestra historia cultural.
—¿Figuras esenciales de la literatura irlandesa?
—Joyce, Beckett, Oscar Wilde, Jonathan Swift, Flann O’Brien. Por supuesto, Borges aparece en toda la muestra, y gracias a dos investigadores de la Biblioteca, Germán Alvarez y Laura Rosetto, se descubrieron los libros que habían pertenecido a Borges y que en 1975 quedaron cuando él deja la biblioteca. Muchos de estos libros tienen anotaciones del propio Borges y ellos ubicaron en qué lugar utiliza esas anotaciones. Entre esos materiales aparecen la primera y la segunda versión del Tema del traidor y del héroe, un texto que está basado en el episodio de la insurrección de 1916. Con ese material la Biblioteca ha preparado una edición crítico-genética que se publicará como homenaje en el marco de la muestra con la presencia de María Kodama.
De Joyce se cuenta con las ediciones inglesas y con las versiones hechas en Argentina y la producción crítica local al respecto que es vastísima. Sobre Beckett hay un trabajo muy interesante de Jorge Dubatti titulado Beckett en Argentina, que usamos como guía para conocer las distintas puestas del dramaturgo. De Oscar Wilde y Bernard Shaw hay infinidad de versiones de sus obras. Hay también autores no muy conocidos. Y además imágenes pregnantes con lo más representativo de la tradición irlandesa iconográficamente hablando.
—¿Cuál fue su criterio para armar la muestra?
—Seguí un mapa histórico-temático: insurrección, Irlanda literaria, ecos de la gran oleada irlandesa en Argentina y su historia. Se trabajó con los materiales que la biblioteca posee, por lo tanto una de las cosas que se notarán son las ausencias. Mucha parte del material se ha tomado de la colección Embajada Irlandesa, que fue productora de la muestra.
Para conocer el punto de vista de la Embajada, PERFIL se comunicó telefónicamente con el embajador Justin Harman, quien se encontraba en París.
—La muestra tiene un carácter celebratorio, ¿qué nos puede decir al respecto?
—La exposición en la Biblioteca Nacional será el epicentro cultural del año que conmemora los cien años del Levantamiento en Dublín y el Bicentenario de la Independencia Argentina. Se trata de una oportunidad para mostrar la profundidad de los lazos culturales y literarios entre nuestros países, por ejemplo la manera en la que la literatura irlandesa ha impactado en la Argentina, como en el caso de Borges, que fue influenciado en gran medida por escritores irlandeses. Además de ser una gran muestra bibliográfica, hemos organizado también una exposición de 44 retratos biográficos de los líderes del levantamiento para conocer su contexto histórico.
—¿Cómo describiría las relaciones entre la historia irlandesa y la argentina?
—Nosotros como Estado somos mucho más jóvenes, cien años más jóvenes. La Argentina tuvo una influencia importante sobre el movimiento de la independencia en Irlanda en parte por la gran colectividad irlandesa emigrada al país. Argentina fue uno de los primeros Estados en reconocer al nuevo Estado irlandés. Justamente el que izó la bandera sobre el Correo Central, que fue el epicentro del levantamiento, causa por la que fue condenado a muerte, había nacido en Argentina, y pudo ser exonerado por haber nacido en suelo extranjero. Hubo un gran apoyo entre las colectividades y un vínculo histórico bastante importante. La exposición nos permite mostrar a través de cientos de volúmenes la profundidad de dichos lazos y el espacio cultural que hubo y que continúa hasta la fecha.
—Muchos países colonizados han encontrado en la literatura una suerte de revolución emancipatoria. ¿Qué puede comentar al respecto del caso de su país?
—El Levantamiento de Irlanda se debió al renacimiento cultural de las últimas décadas del siglo XIX. En cierto modo fue un levantamiento que se sabía que se iba perder y cuya victoria en el mejor de los casos sería de carácter moral, y en gran parte fue a través de la literatura, tanto en gaélico como en inglés, que mantuvo durante décadas una identidad irlandesa muy individualizada. Los autores, algunos de los cuales estuvieron involucrados en el Levantamiento, todos ejecutados, fueron figuras de gran referencia. En Irlanda la literatura tiene un rol esencial en la identidad nacional, mucho más que en otros países. Eso se puede notar en la cantidad de premios Nobel: cuatro para una población de poco más de 4 millones de habitantes. La importancia que ha tenido siempre y sigue teniendo hoy la literatura en nuestra idiosincrasia es absoluta, y no es una cosa fácil en el presente, porque estamos viviendo en un mundo globalizado donde el inglés es la lengua franca que impone una mirada por sobre otras individuales de la lengua, por lo tanto no es nada fácil construir una identidad reconocible desde la lengua. La literatura sigue siendo el arte prominente en Irlanda.
—La presencia irlandesa, siempre solidaria con pueblos oprimidos, ha sido notable en varios instantes y épocas de América Latina, y se ha distinguido por su coraje y valentía también en casos como el mexicano, por ello quisiera terminar la entrevista preguntándole por la naturaleza de la que probablemente sea la característica más noble de su pueblo.
—La historia del batallón de San Patricio en México es una muestra muy valiosa porque señala justamente la capacidad de los irlandeses de hacer lo correcto, lo que hay que hacer y no solamente siguiendo las órdenes. En ese sentido Irlanda ha sido diferente de otros países, observando el rol que jugaron los irlandeses en la independencia de las Américas, no sólo en las revoluciones sino también en las Constituciones, una historia poco conocida. Ese rasgo de nuestra idiosincrasia tiene que ver en parte con vivir la experiencia del colonialismo, y es que el irlandés, como los pueblos latinoamericanos, tiene esa infinita vocación de libertad y de rechazo al principio del imperialismo, probablemente el vínculo más estrecho en nuestras culturas

Rafael Toriz