CULTURA SCHIAVI EN MIRANDA BOSCH


Relato del sobreviviente

Tanto el título de la muestra de Cristina Schiavi –“Esta extraña forma mía de aparecer”– como las frases presentes en ella fueron extraídos de la historieta “El Eternauta”, de Héctor Oesterheld y Francisco Solano López. Su obra, difícil de categorizar, se encuentra a medio camino entre la pintura y la escultura. Hasta el 5 de mayo en la galería Miranda Bosch.

PERFIL COMPLETO


Foto:Miranda Bosch

Hace años que Cristina Schiavi manda sus trabajos al Salón Nacional para la categoría Nuevos Medios. Eso es lo que ella cree que hace. Sin embargo, no siempre la institución está de acuerdo. Tampoco puede ser pintura o instalación o menos escultura. “No tengo categoría”, y nos reímos del doble sentido de la frase.
Más allá de la anécdota, de las disquisiciones sobre el premio, del sentido del mismo y demás conversaciones disgregadas que vamos teniendo con Schiavi, nos damos cuenta de que todas están hilvanadas por su reciente muestra Esta extraña forma mía de aparecer.
Un título que ella elige es del Eternauta de Oesterheld y las frases ploteadas en las paredes de la galería con tipografía de cómic son “Sentí un golpe”, “Me estremecí” y “No estalló”. Las tres están tomadas del mismo texto y examinan el asunto del misterio con seriedad. También están en referencia a la estética de la historieta de finales de los 50 que apareció en Hora Cero Semanal con dibujos de Solano López.

Colores que pertenecen a una paleta que está asociada a la vanguardia, Schiavi realiza sus obras en la intersección de la pintura y la escultura. No ocupa el espacio como una escultora ni pinta como tal. Es las dos cosas al mismo tiempo y ninguna. Dice que le gusta instalar y en esa instancia, lo que podría ser el montaje, ella encuentra el pleno sentido de su obra. Aunque se excuse con un “nunca tengo muy claro lo que quiero decir”.

Las piezas que Schiavi construye tienen algo de monstruos, en el sentido etimológico que muestran y ocultan, demuestran y esconden. Esa ambigüedad es fundadora de sentidos. Porque los personajes que se inscriben en las obras se recortan como siluetas, fueron confeccionadas con algo más de ser “ellas” que “ellos”. Schiavi las midió con su misma altura y hasta podemos intuir que son huidizas, un poco tímidas y necesitan donde escabullirse. Es verdad que no hay una marca fuerte de género y eso hace de su obra algo mucho más poderoso. De hecho, conviene hablar de cuerpos. De políticas de esos cuerpos que reaccionan al entrar en contacto con el arte y con las distintas formas de vida. Así crea un ambiente, una intensidad que involucra a los sentimientos. Como los de las frases, pero también los de ella misma: “Tengo esta sensación, que no puedo distinguir bien, un poco para adentro, como el personaje de estas obras”.

Esta extraña forma mía de aparecer es la frase que viene justo a continuación de la pregunta ¿quién eres tú? que hace el personaje del autor. Ese relato enmarcado que sirve como introducción para contar la invasión, la noche que estaban en la casa jugando al truco. Sin embargo, más allá de la aventura por la supervivencia, la distopía de ese mundo en extinción ubicado en la mismísima Buenos Aires o la especulación tecnológica, El Eternauta es un relato sobre el desconocimiento. Ir del no saber al saber a medida que avanzan los sobrevivientes: lo que deben ir descifrando para poder derrotar al invasor. Un derrotero epistemológico y cruzada sobre lo ignoto que hará que Juan Salvo y su familia puedan subir a la nave pero no sepan cómo hacerla funcionar.
Lo que queda es una historia. La que hace falta para que los personajes tomen vida. O como explica Schiavi: “Una vez que hice los bocetos me sentía el personaje de estas piezas. Para mí, siempre un personaje es interdependiente de un espacio”. “Déjame contarte mi historia”, dice El Eternauta, “cuando te la cuente, todo se explicará, incluso, esta extraña forma mía de aparecer, y estoy seguro que querrás ayudarme. Escucha”.

 

Cristina Schiavi
Miranda Bosch Arte
Lunes a viernes de 13 a 19
Montevideo 1723
Hasta el 5 de mayo



Laura Isola