CULTURA

Un largo camino a recorrer

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Es triste admitirlo, pero a la hora de decidir si un libro va a ser traducido o no, la calidad no es más que uno de muchos elementos que entran en juego. En La república de las letras queda claro que existe un gran desequilibrio global y que las chances que tiene un texto de ser traducido decrecen en forma proporcional a la distancia que tenga con las lenguas centrales, más que nada el inglés. Debemos admitir que vivimos en un mundo competitivo, con más oferta que demanda, y una industria que no se mueve activamente para promocionar sus libros está condenada al ostracismo. Hace más de diez años, la Fundación TyPA se propuso intervenir en esta situación a través de dos vías diferenciadas: una teórica, que intentara proveer datos concretos sobre el panorama argentino dentro del contexto mundial; y otra práctica, que acercara la riqueza de la producción nacional a aquellas personas que realmente toman la decisión acerca de qué libros quieren y pueden traducir. Con estos interlocutores, la traducción no deja de ser un acto de compromiso casi personal: entre los miles de títulos que se publican al año, alguien encuentra uno que le gusta tanto que está dispuesto a invertir tiempo y dinero para traducirlo.
Esta red entró en acción cuando la Argentina fue elegida como país invitado de honor en la Feria de Frankfurt 2010. Cancillería lanzó su excelente Programa Sur de ayuda a la traducción, y estos editores se presentaron de inmediato con los proyectos que tenían desde hacía rato. La suma de un trabajo silencioso, de varios años, y una herramienta poderosa ofrecida desde el Estado fueron excelentes, dando como resultado una cantidad inusitada de libros traducidos. Es natural que después de una presencia tan fuerte las aguas se hayan aquietado. Pero por eso es doblemente importante mantener todos los esfuerzos –el de Cancillería, el de TyPA, el de agentes y editores– para no perder lo ganado y alimentar la curiosidad permanente de los buenos interlocutores internacionales. La tarea apenas comenzó

*Directora de la Feria del Libro de Buenos Aires



Gabriela Adamo