CULTURA ARTEBA


Un mapa, un territorio, un horizonte

ArteBA cumple 25 años. La feria de galerías nacionales y extranjeras más importante de la Argentina dio frutos tan polémicos como cruciales para el desarrollo del circuito artístico nacional. Un repaso de su cuarto de siglo de historia.

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Foto:Arte BA

Este año la feria de galerías nacionales y extranjeras más importante de la Argentina y, a estas alturas, de la región, cumple 25 años. El trabajo de difusión, de recreación de un mercado y de labor en el campo artístico llevado adelante por la Fundación ArteBA dio frutos tan inesperados, a veces polémicos, como cruciales para el desarrollo del circuito artístico nacional. Comenzó en el Centro Cultural Recoleta en 1991, y pronto se mudó al Centro Nacional de Exposiciones. Luego pasó a La Rural, donde encontró el emplazamiento ideal para que galerías nacionales y extranjeras, seleccionadas por un comité de especialistas, mostraran las producciones de artistas de distintos puntos del país y del mundo. Acusada de dar relieve sólo a las producciones porteñas, la feria supo elaborar esas críticas de un modo positivo y cada edición superó la anterior en apertura, reflexión y ampliación de horizontes. Hoy es uno de los acontecimientos culturales más destacados del país, que convoca a artistas, teóricos, coleccionistas y a un público entusiasta. No es poca la labor docente de la feria, que organiza diferentes secciones para exhibir obras de neto corte contemporáneo, libros y publicaciones de arte, y también encuentros para debates. Del 19 al 22, de 14 a 21, se podrá visitar los stands de las diferentes secciones (información sobre el valor de las entradas y catálogo online en www.arteba.org).
“Los 25 años de ArteBA hablan de la persistencia y la continuidad en el cambio de una comunidad de las artes visuales –dice Nora Fisch, directora de la galería porteña homónima–. Nos celebramos y reconocemos como tal, gente que comparte una pasión, la desarrolla a pesar de las dificultades y entrega el producto de su trabajo a la sociedad para que sea fuente de cuestionamientos, goce, reflexión o lo que la diversidad de la producción contemporánea les provoque”. Este año, Nora Fisch representará a 14 artistas en cinco secciones de la feria. En el stand C8 de la sección principal habrá un paneo histórico de obra de Fernanda Laguna, que incluirá la misma serie que adquirió el Museo Guggenheim. Habrá obras de Juan Becú, pinturas recientes de Sofía Bohtlingk construidas con distintos tonos de cemento y trabajos de Amadeo Azar orientados a la revisión del legado de la abstracción modernista. Guido Ignatti mostrará objetos similares a los que exhibirá en julio en el Museo de Arte Contemporáneo de Denver y un Cabinet de Alfredo Londaibere, con obras enraizadas en su producción de los años 90. Otros siete artistas de la galería fueron seleccionados para la sección Dixit, y Osías Yanov para un Solo Project.
Desde México, Azar recuerda su primera incursión en ArteBA, en el año 2000. “Participé en lo que era entonces el premio de Telecom, que alentaba la producción de jóvenes artistas del interior del país, y eso funcionó como una ventana para ver de qué se trataba el mercado del arte en Buenos Aires, algo inalcanzable para alguien que vivía fuera del circuito. De allí en adelante he participado como artista varias veces, y también en las primeras ediciones del Barrio Joven con un proyecto del que formaba parte junto con Gerardo Echevarría y Ariel Etchegoyen, llamado MOTP y que regresa este año nuevamente a participar de la Feria”. Varios críticos coinciden en que MOTP es uno de los pasos obligados en la edición 2016.
Jorge Mara, galerista porteño que comanda un espacio cuyos estándares de calidad son valorados por artistas propios y ajenos, comenta: “La contribución de ArteBA a la formación y, gracias a la exigente labor sostenida por la Feria, a la consolidación de un mercado del arte en nuestro país es imponderable. Las ferias de arte se han convertido en una vía fundamental para la circulación, difusión y comercialización de la obra de arte. A mi criterio, no reemplazan la labor de las galerías, pero sin duda la potencian, la amplían y la divulgan. Las ferias son las mejores aliadas del galerista y viceversa, claro. Pero las ferias no son sólo una plataforma puramente comercial, de cruda compraventa. Son mucho más que eso, y ArteBA es un notable ejemplo de lo que creo debe ser una feria de arte. Tienen que ser además un foro de discusión y de circulación de ideas, una ventana hacia el arte que se produce en la actualidad, un vehículo de aproximación entre el público y los artistas, un gran escaparate donde la gente pueda ver, cotejar y comparar.  Adquirir una obra de arte no es un hecho banal: se trata de un acto vital, una apuesta trascendente, el principio de un diálogo, algo muy parecido a la felicidad”. En el espacio de Mara se podrán ver este año nuevas obras de Carlos Arnaiz, Fidel Sclavo, Kirin y la sutil Ana Sacerdote, entre otros artistas de la casa.
María Casado Home Gallery es una galería de la zona norte de Buenos Aires instalada en la propia casa de la galerista. Participa en ArteBA desde 2014. La galerista, que alentó los trabajos de Jane Brodie y Verónica Romano, entre otros artistas, dice que siempre soñó con que Buenos Aires tuviera un protagonismo mayor en el mundo del arte. “La constancia de ArteBA, con su vidriera, sus cuestionamientos y demás, hizo que un sector de gente interesada en el arte aprovechara para conocer esta ciudad y sus miles de posibilidades. Históricamente, la Bienal de San Pablo fue el referente en Sudamérica. Los 25 años de la feria hacen que Argentina sea un foco más en el mundo. A los artistas la feria les brinda un contacto más cercano, más íntimo con críticos, curadores, directores de museos que llegan hasta aquí para ver sus trabajos, coleccionistas y espectadores que no viven en Buenos Aires y se acercan para visitarla. ArteBA da ilusión, y esto es muy positivo siempre”. Este año, en la sección principal MCHG llevará obras de León Ferrari, Alberto Goldenstein, Dolores Cáceres y Elisa Insúa.
 
Opinan los críticos. Claudio Iglesias, investigador y ensayista, autor del libro Rubias teñidas (Baltasara), escribió sobre el origen de ArteBA: “Empezó con el menemismo. Arrumbada en una sala del Centro Cultural Recoleta, la feria no le llevaba el apunte al arte que se hacía en la ciudad, hasta que la crisis de 2001 forzó una reordenación de su política institucional, su misión y su marca, y se convirtió en esa Saladita del arte contemporáneo con invitados de relustre, la cita anual del arte en Buenos Aires, según gastan la frase las gacetillas de prensa. […] La misión declarada de ArteBA era promover el galerismo joven y fomentar el coleccionismo a través de iniciativas como el Barrio Joven, en el que Appetite descolló en 2006 con un metafórico carrito de supermercado que vino a rimar con el carrito de cartonero que Liliana Maresca había mostrado en el Recoleta 15 años antes”. Iglesias apunta que las condiciones socioeconómicas impulsaron cambios en la manera de producir, consumir y apreciar arte en la ciudad.
“Celebro un emprendimiento que apostó al arte contemporáneo desde el mercado y no sucumbió a los avatares económicos del país –dice Cristina Civale, periodista y editora del blog Jaque al Arte–. Más allá de la zona gris en que a veces me coloca la mezcla del dinero de las corporaciones con la producción artística, prefiero resaltar lo valioso. Percibo una actitud más inclusiva en cuanto al público y veo con interés las secciones ‘satélites’, como UTurn o Photobooth. Sin embargo, lamento que una de ellas, Dixit, se disponga en esta edición a contar los últimos 25 años del arte nacional sin Guillermo Kuitca ni Marcia Schwartz. Quizá a eso se refiera la clave curatorial que aplica el término ‘Oasis’. ¿Puro espejismo? Podría convertirse en el inicio de un debate. Si es así: sigo celebrando”. Oasis está a cargo de tres curadores que, en diferentes ediciones de ArteBA, ganaron el Programa Jóvenes Curadores: Lara Marmor, Sebastián Vidal Mackinson y Federico Baeza.
María Paula Zacharías, periodista especializada en arte, sostiene que ArteBA se reinventa, se expande y se concentra. “Es difícil construir identidad y a la vez tener siempre algo nuevo. Primero se amplió y profesionalizó, y desde hace un tiempo pule su perfil internacional con curadores de lujo para sus secciones más expositivas, casi bienaleras. Ahora la feria apunta a extender su influencia más allá de los cuatro días que bulle en La Rural, con un programa federal. Y pide renovar sus votos en el segundo semestre con actividades en el Distrito de las Artes, además de lanzar su propia revista. Delinea su impulso para resonar en el calendario internacional de ferias que mueven el mercado del arte global y, a la vez, volverse cada vez más significante para el escenario local”. Como Zacharías, son varios los que señalaron el centralismo de ArteBA durante años. En su nueva edición, los responsables de Barrio Joven, Raúl Flores y Manuela Moscoso, “afinaron” la sintonía del radar para captar tendencias más allá de las fronteras de la ciudad de Buenos Aires.

Un oasis para la mirada. Marmor, Baeza y Vidal Mackinson coordinaron la sección que captará el interés de varios a partir del miércoles, cuando se abran las puertas de La Rural. Los tres eligieron el leitmotiv del oasis para reflexionar sobre el estado del arte en el país. ¿Ilusión, vergel de ideas, realidad? Quizás las tres cosas a la vez. “Fuimos convocados para escenificar estas dos décadas y media de arte argentino –dice Marmor–. Proponemos una experiencia que, lejos de ofrecer grandes conclusiones, funcione como dispositivo para descubrir algunas de las características de la práctica artística en los últimos años. Oasis reúne obras de artistas asociados a galerías que participan en la feria. Para representar la década del 90 presentaremos los videos que Gustavo Bruzzone filmó durante esos años. ¡Este material inédito es uno de nuestros highlights!”. Como Oasis transcurre en una feria, uno de sus vectores es la relación entre arte y mercado. “Desde diferentes estrategias, un conjunto de piezas hace visibles las condiciones de producción y circulación de las obras, las circunstancias de trabajo de los artistas y las expectativas que se cristalizan en la feria. Una feria con un perfil cada vez más contemporáneo y que condensa un caudal de público, artistas y especialistas del arte como no lo hace ningún otro evento. Una gran oportunidad para mirar, escuchar y disfrutar”. Algunos de los artistas elegidos para Dixit son Nicanor Aráoz, Eugenia Calvo, Zoe Di Rienzo, Fabio Kacero, Mariana Telleria, Valentina Liernur, Leticia Obeid y Mariela Scafati. También Marcelo Pombo, un artista que se inició en la mítica Galería del Rojas curada por Jorge Gumier Maier y que recién hace pocos años pudo ser profeta en su tierra. “A pesar de mostrar regularmente obras mías en la feria, he ido muy pocas veces, pero lo cierto es que casi no concurro a ningún tipo de evento –dice el artista que en 2015 sorprendió en ArteBA con sus despampanantes obras creadas con materiales–. No obstante eso, tengo la sensación de que ArteBA está entre las tres o cinco cosas más importantes que han sucedido en el ámbito de las artes visuales en Buenos Aires durante estos últimos 25 años”. Es difícil no coincidir con él.

Políticas de Estado a posteriori. Con los años, la feria supo encontrar apoyos financieros del Estado y, en particular, de diferentes empresas que aportan fondos para adquisiciones, premios y secciones bautizadas con sus propias marcas. Para confirmar que los 25 años de ArteBA constituyen una celebración oficial, en el cóctel de lanzamiento de la edición 2016 (celebrado en el Malba) estuvieron junto con los organizadores y los galeristas la primera dama, Juliana Awada, el ministro de Cultura de la Nación, Pablo Avelluto, y representantes de empresas. No obstante, la Ciudad de Buenos Aires apoyó desde el inicio, cuando el Centro Cultural Recoleta prestó sus instalaciones para una feria que, hay que coincidir con Iglesias, en los años 90 sólo les interesaba a unos pocos. Para el primer cuarto de siglo de ArteBA, el ministro de Cultura de la ciudad de Buenos Aires, Darío Lopérfido, sumó anuncios al festejo: “El Ministerio de Cultura presenta este año un stand sobre el Distrito de las Artes, un gran proyecto de desarrollo y fomento de las artes en el sur de la Ciudad que se ha convertido en uno de los ejes de nuestra gestión. Desde el Museo de Arte Moderno y la Usina hasta Proa y el Museo del Cine, un conjunto de galerías y espacios culturales de desarrollo artístico fortalecen la zona sur como atracción cultural y como espacio de producción y difusión. Estamos en pleno proceso de reconstrucción del mural que el gran artista argentino Kenneth Kemble realizó en 1960, justamente en la Sociedad Rural, con motivo de la Exposición Internacional del Automóvil. Esta obra irá a ArteBA y luego a distintos espacios de la Ciudad para luego ser emplazada en el Distrito de las Artes”.
El presidente del consejo de administración de ArteBA, Alec Oxenford, ratifica que ésta es una de las ferias más importantes de la región. “Esto nos plantea el desafío de seguir trabajando y fortaleciéndonos como institución a la par de la escena del arte en nuestro país –dice–.  En este contexto de celebración nos propusimos seguir creciendo; por este motivo, anunciamos el lanzamiento de una publicación semestral, la creación de un nuevo Programa Federal Anual que realizaremos con el Ministerio de Cultura de la Nación y un evento en el Distrito de las Artes que, gracias al apoyo del Ministerio de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires, nos permitirá fortalecer la agenda cultural del segundo semestre”. ¿De qué modo influyó ArteBA en la producción y circulación del arte local? “El objetivo de ArteBA hace 25 años fue dar el puntapié inicial para que la ciudad y el país pudieran contar con una feria anual de arte que, a través de la participación de galeristas y artistas, brindara al medio local y al público internacional un panorama amplio y de calidad de la escena del arte contemporáneo”. En aquel entonces, recuerda Oxenford, no existían muchas de las instituciones medulares de la escena actual ni había otras ferias en Latinoamérica. “Tuvimos que lograr la confianza de galeristas, artistas, coleccionistas. Pero la escena apoyó la iniciativa y, gracias a eso, la feria y las diversas actividades que impulsa nuestra Fundación han logrado contribuir en estos 25 años con el fortalecimiento de nuestro medio”.
Al final de la edición, las cifras de visitantes, adquisiciones, premios y proyectos atestiguarán esa contribución, tan simbólica como financiera, a la escena del arte.

 

Leandro Erlich y la arquitectura de lo incierto

Año a año, Chandon invita a los más importantes artistas latinoamericanos contemporáneos a presentar una obra en el Espacio Chandon. Los 25 años de ArteBA son una buena razón para celebrar y Chandon eligió a Leandro Erlich, uno de los artistas argentinos más reconocidos en el mundo, para que el público pueda vivir la experiencia de interactuar y sorprenderse con su obra.
Leandro Erlich es mundialmente conocido por sus trabajos considerados espacios de encuentro e intercambio, relacionados a la invención, la sorpresa, la ilusión, la arquitectura de lo incierto. El artista eligió exponer Ascensores por primera vez en nuestro país, obra que ya presentó en 2011 en Nueva York. Será la primera vez que presente una obra de esta importancia en la feria.
La obra de Leandro Erlich siempre juega con la tensión entre lo que percibimos y lo que estamos acostumbrados a percibir. En Ascensores, el espectador presencia un pasillo de ascensores que aparentan ser uno solo, con el efecto del
infinito al que estamos acostumbrados; pero cada ascensor es parte de una hilera de ventanas, espacios reales que se conjugan con las imágenes espejadas. Cuando entra otro espectador, el reflejo propio que esperamos se convierte en el reflejo del otro. Como suele ocurrir en el trabajo de Erlich, una experiencia cotidiana se vuelve un laboratorio del ser.
Desde hace más de veinte años, Chandon está vinculado y comprometido con el arte. Este compromiso se renueva cada año porque siempre hay razones para celebrar el arte de la mano de los más prestigiosos artistas contemporáneos.



Daniel Gigena