CULTURA ENTREVISTA A GRACIELA ROSENBERG

Una Cámara del Libro dividida

El jueves pasado se eligieron autoridades. Triunfó la lista encabezada por Graciela Rosenberg y Martín Gremmelspacher. Desde 2001 no se presentaban dos listas.

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Foto:Prensa CAL
La CAL (Cámara Argentina del Libro) y la CAP (Cámara Argentina de Publicaciones) agrupan a todas las editoriales del país. Forman parte de la Fundación El Libro, que organiza la Feria del Libro de Buenos Aires y otras. El pasado jueves se realizaron elecciones de autoridades en la CAL, con una característica: desde 2001 no se presentaban dos listas. La triunfadora por 151 votos contra 64 fue la conformada por Graciela Rosenberg, (Lugar Editorial), presidente; Martín Gremmelspacher (Editorial Bonum), vicepresidente 1º, y Luis Quevedo (Eudeba), vicepresidente 2º. La perdedora presentó a Jaime Rodrigué (Edhasa), Gustavo Canevaro (Albatros) y Carlos Gazzera (Eduvim), en el orden de cargos, y solamente obtuvo un puesto de consejero suplente de los diez en juego. PERFIL entrevistó a la nueva presidente de la institución.
—Arrasaron en la elección, son la envidia de los candidatos presidenciales.
—No tanto. La complejidad del sector editorial no tiene nada que envidiar a la de un país. Es más, su dinámica es tan sensible a todos los problemas de la sociedad (desde la baja del consumo hasta un cambio impositivo, del valor del combustible al aumento de los alquileres) que sufre los efectos de cada síntoma de manera inmediata. Por otra parte, estamos orgullosos. La gran concurrencia a la elección confirma el interés de los socios en mantener una política de puertas abiertas para seguir trabajando por las medianas y pequeñas editoriales.
—El cambio de autoridades nacionales aporta cierta complejidad al comenzar su mandato.
—Sí, es cierto, pero no pensamos que se realicen cambios drásticos en la política del libro desde el Estado. Igualmente, nuestra misión es preservar lo logrado y plantear las problemáticas que persisten. Por ejemplo, en todos estos años hemos mejorado la relación editoriales grandes-pequeñas. En 2000 era 20-80%, mientras que hoy es 40-60%. Las editoriales medianas y pequeñas han ganado un lugar en el mercado, aportan la diversidad bibliográfica y la pluralidad temática indispensables para elevar el prestigio de la oferta al lector. Pero en lo que nosotros llamamos “la cadena del libro” tenemos el eslabón más afectado, fundamental: se trata de las librerías que no pertenecen a una cadena, las independientes. Ellas son indispensables en la circulación del libro, y ayudarlas a mejorar sus condiciones, alentar a que se instalen es la forma para que los títulos lleguen a los lectores de todo el país.
—El costo logístico en la distribución hace que muchos libros no lleguen siquiera a localidades del Conurbano, y menos a las provincias.
—Es cierto. En el último año se han publicado más de diez mil títulos, son casi treinta millones de ejemplares. El costo del traslado es por peso, y el libro físicamente debe viajar sellado, es delicado como material ante la humedad o los golpes. Eso no lo sabe el lector común, pero para nosotros es imprescindible disminuir los costos en este rubro. La forma de comercialización que predomina es la consignación; al hacer que el libro se transporte hasta la librería y luego regrese como devolución, paga dos veces. Con un precio único por ley, tal costo es un impredecible en el tiempo que lleva este proceso

Omar Genovese