DEPORTES PANORAMA

A la espera de un gran año

Del Potro ya dio pistas de que está en su mejor nivel. El salto que puede dar Schwartzman. La renovación generacional y la necesidad de volver al grupo mundial de la Davis.

Ancho de espada. Del Potro empezó bien el año y ya volvió al top ten. Defiende pocos puntos en el primer semestre.
Ancho de espada. Del Potro empezó bien el año y ya volvió al top ten. Defiende pocos puntos en el primer semestre. Foto:afp

Este año el tenis argentino se jugará en tres escenarios: la elite individual, el barro colectivo y la renovación generacional. Dicho de otra manera: la consolidación de Juan Martín del Potro, la lucha en la Davis y la emergencia de una camada de juveniles listos para dar el zarpazo. El foco principal e inmediato está sobre el tandilense, que transita su madurez en un contexto donde lo viejo no termina de morir y lo nuevo no termina de nacer. A los 29 años sigue tan vigente como sus grandes rivales. Rafael Nadal (31) se mantiene como el mejor del mundo, seguido por Roger Federer (36). A los retadores jóvenes –Grigor Dimitrov (tercero, 26 años) y Alexander Zverev (cuarto, 20)– todavía les falta la consagración definitiva, que supone un Grand Slam.

Delpo tuvo un buen comienzo de temporada, con final en Auckland, donde le ganó a David Ferrer antes de perder con Roberto Bautista Agut (ver recuadro). A partir de mañana volverá al top ten después de tres años y medio. En aquel 2014 sólo jugó cuatro torneos, un drama que se acentuaría con la operación de la muñeca izquierda, que lo dejó afuera hasta 2015. Tras otra cirugía, 2016 fue mágico e inesperado. Arrancó el año en el puesto 1045, ganó la medalla de plata en Río de Janeiro, levantó la Davis y terminó la temporada 38º. Aunque el año pasado volvió a la irregularidad, se recuperó en los últimos meses, escaló hasta la posición 11 y generó buenas sensaciones para el futuro.

Marcelo Gómez, su entrenador hasta los 19 años, no se sorprendió con este arranque. “Hacía mucho que no hacía una pretemporada así. Tuvo casi un mes de trabajo, sin lesiones ni molestias. Lo predispuso muy bien para arrancar el año, sobre todo mentalmente”, cuenta desde Tandil. “Ojalá tengamos sorpresas en Australia; creo que puede estar en los momentos decisivos”. No será fácil: si le gana al estadounidense Frances Tiafoe y al ruso Karen Khachanov, en tercera ronda lo esperaría Tomas Berdych (20 del mundo), en octavos David Goffin (7) y en cuartos el campeón, Federer. Aun así, Melbourne será todo ganancia para Del Potro, que no jugó el Abierto en 2017 y defenderá pocos puntos en el primer semestre. Las cosas se volverán más ásperas desde agosto. El año pasado hizo semifinales en Nueva York y en Shanghai, ganó Estocolmo y llegó a la final en Basilea. Gómez sabe lo que necesita su ex pupilo: mantener la constancia con el saque y la derecha invertida, recuperar el revés paralelo, distribuir los puntos y volverse imbatible desde el fondo.

La Davis y el futuro. La euforia por el esperadísimo título en la Davis se esfumó rápido. Después de dos derrotas seguidas (Italia en primera ronda y Kazajstán en repechaje), Argentina cayó a la Zona Americana por primera vez en 17 años. En abril deberá jugar con el ganador de la serie entre Chile y Ecuador, en el interior y quizá sobre una superficie rápida. Si gana, volverá al repechaje en septiembre. Hace menos de dos meses, Daniel Orsanic lucía inquieto, sin saber con qué jugadores contaría. “En 2017 prefirieron respetar el circuito, lo cual es muy entendible, pero obviamente afectaron el rendimiento del equipo”, le dijo a este diario. Hasta ahora, la única certeza es su continuidad, confirmada la semana pasada.

El porteño buscará liderar un equipo en condiciones parecidas a las de 2015, cuando se alcanzaron las semifinales sin el mejor jugador del país. Los referentes de este año podrían ser Diego Schwartzman (26 del mundo, de excelente 2017), Guido Pella y Federico Delbonis, que espera volver al nivel que tuvo en Zagreb, cuando le ganó el quinto punto de la final a Ivo Karlovic. Como es ley en el torneo grupal del deporte individual, todos deberán ceder un poco.

El gran interrogante pasa por el largo plazo. De los siete argentinos en el cuadro principal de Australia, sólo Schwartzman y Kicker tienen menos de 27 años. Pero hay datos para sostener el optimismo. Argentina es campeón mundial sub 14 y viene de lograr dos bronces seguidos en la Copa Davis Junior, además de tener tres top 15 en el ranking de juveniles: Sebastián Báez (cuarto), Juan Manuel Cerundolo (décimo) y Thiago Tirante (undécimo). Otros dos jugadores de 25 podrían estabilizarse este año: Andrea Collarini (jugaba la qualy en Australia al cierre de esta edición) y Agustín Velotti. Los menores de 18 tendrán una gran oportunidad de mostrarse en octubre, cuando Buenos Aires reciba a los Juegos Olímpicos de la Juventud. A falta de uno, los que sueñan con ser como Del Potro tienen dos ejemplos inolvidables: el bronce de Londres y la plata de Río.


Pablo Corso


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