DEPORTES INICIATIVAS A LARGO PLAZO

Cancha nueva, el deseo del brindis

Dos grandes barajan proyectos para trasladar sus estadios: San Lorenzo planifica uno nuevo en Boedo, y Boca, uno en casa amarilla.

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Foto:Cedoc

Hace no mucho tiempo, cuando la capacidad del estadio ya empezaba a inquietar a los dirigentes, un hombre cercano a Mauricio Macri pensó que la Bombonera podía mudarse al Bajo Flores. Por supuesto, la idea se diluyó rápido. Lo que sí avanzó fueron los proyectos de mudanza en los dos barrios: mientras que Daniel Angelici, impulsado por el reciente triunfo electoral, quiere llevar el estadio de Boca al predio de la ex Casa Amarilla, los hinchas y directivos de San Lorenzo todavía celebran que la vuelta a Boedo está un poquito más cerca de cumplirse.
Las realidades son distintas, es cierto. San Lorenzo vive días gloriosos luego de que Carrefour aceptó la oferta para ceder el 75% del predio de avenida La Plata, lo que habilita que el club comience a diseñar la construcción del estadio papa Francisco, tal como lo bautizó a futuro la comisión directiva. Pero los festejos de Boedo poco tienen que ver con el polémico proyecto oficialista de Boca, que pretende erigir un nuevo estadio a tres cuadras del actual. La Bombonera, anticipó Angelici, se usaría para recitales y como un museo.

Diferencias. Desde marzo del 2012, cuando más de 100 mil hinchas fueron a Plaza de Mayo para exigir la restitución de las tierras de avenida La Plata, tanto el oficialismo como la oposición de San Lorenzo lograron unirse en busca de ese objetivo: la vuelta a Tierra Santa. “Al principio, el gobierno de Savino lo boicoteó. Pero el de Lammens jugó bien”, reconoce Adolfo Res, el hombre que presentó y fundamentó el proyecto que se aprobó en 2012.
Res, que fue opositor, luego se incorporó a la actual gestión y hoy nuevamente trabaja desde afuera, había criticado la gestión de Lammens porque no había avanzado en el proyecto. Pero el otro día, cuando el pueblo azulgrana fue a festejar al Nuevo Gasómetro la aceptación de Carrefour, Res recibió el saludo reconciliador de Marcelo Tinelli, quien lo invitó a subir al escenario.      
Para cerrar esta primera etapa, habrá que esperar 90 días, el plazo para que el club termine de pagarle a la empresa francesa, se firme el boleto de compraventa y se aprueben los planos de la obra. Según Lammens, el nuevo estadio tendrá un costo de entre 50 y 60 millones de dólares, y estaría terminado para 2020.

En La Boca, lejos de las celebraciones que se vivieron en la Navidad de Boedo, lo que impera es la duda. Tras su triunfo en las elecciones del 6 de diciembre, Angelici ratificó su intención de hacer un megaestadio a tres cuadras de la Bombonera: para eso, Boca tendría que comprar dos manzanas que pertenecen al Gobierno de la Ciudad y demoler las construcciones del complejo Pedro Pompilio. En esos terrenos pretende construir una cancha para ochenta mil personas sentadas.
Pero si bien la capacidad es muy superior a la del estadio que planea construir San Lorenzo, la diferencia de costos es sideral: en Boca reconocen que el valor rondaría los 300 millones de dólares. “Boca no pone un peso”, le dijeron a este diario en el círculo de Angelici. El dinero saldría de grupos de inversión que, a modo de devolución, tendrían la concesión de abonos por un tiempo determinado. Angelici busca inversores desde hace rato: en 2012 se reunió con el jeque de Dubai, quien se mostró interesado en que el estadio tenga el nombre de una de sus empresas. “Proponen una nueva forma de gerenciamiento, un modo para dejar a los clubes al designio de estos mecenas”, cuestionó el arquitecto Pablo Abbatángelo, de la agrupación opositora La Bombonera.
Angelici, que ya recibió a Beraldi y recibirá a su otro oponente, Jorge Amor Ameal, planea hacer un plebiscito entre abril y mayo para conocer la opinión de los hinchas. Los números hasta ahora no son los mejores: según una encuesta que encargó una de las listas antes de los comicios, el 73% de los socios no quiere mudarse.

 

Vecinos preocupados

Los proyectos de Boca y San Lorenzo pusieron en alerta a los vecinos de los dos barrios. En La Boca, varias organizaciones se oponen a la venta de los terrenos linderos a la ex Casa Amarilla, que pertenecen a Corporación Sur –la sociedad estatal que promueve el desarrollo en esa zona de la Ciudad– y que son codiciados por el club para emplazar allí su nuevo estadio. Los vecinos piden que en esos lotes el gobierno porteño haga espacios públicos que pongan en valor la zona. “Por la cercanía al polo petroquímico de Dock Sud y al Riachuelo, La Boca necesita mejorar la calidad del aire. Y eso se logra generando pulmones verdes”, explica Abbátangelo. En Boedo, hay varios vecinos que temen que la construcción de un estadio donde hoy está el Carrefour traiga problemas los días de partido y desvalorice el barrio. Para tratar de dosificar ese miedo, Lammens ya prometió becas para los chicos de la zona y mejoras en el entorno del predio. “Hoy avenida La Plata entre Garay y Caseros es tierra de nadie”, explica el presidente.



Agustín Colombo