DEPORTES GOLEADA EN RAFAELA

Cavenaghi, un torazo en rodeo ajeno

Convirtió cuatro tantos y quedó como el décimo goleador de la historia del club. River ganó y sigue de cerca a los líderes.

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Foto:Telam

Fernando Cavenaghi sabe mejor que nadie que se le pasó su cuarto de hora. Que los años (y algunos kilos de más) no vienen solos, y que el gran momento de Rodrigo Mora más la calidad de Teo Gutiérrez en el pasado reciente, y esa promesa de crack llamada Tabaré Viudez en el presente inmediato, le van esmerilando sus chances. Pero el sabio goleador no se da por vencido y en cada oportunidad que puede responde a ese enorme tributo brindado por los hinchas, que hace rato le aseguraron un lugar en el santuario riverplatense. Bien ganado lo tiene por esa voracidad persistente de convertir en gol toda pelota que le queda cerca de sus dominios.

Con la de anoche, es la segunda vez que marcó cuatro goles en un partido (la anterior había sido contra Gimnasia y Esgrima de Jujuy, en la B Nacional en 2011), y alcanza los 110 con la camiseta de sus amores. Justo en el día de la vuelta de Carlos Tevez a Boca, el hombre de las tapas de todos los diarios estaba en la vereda de enfrente.
Si River se llevó el resultado que se llevó de Rafaela fue más por la lapidaria tarea del goleador que por méritos de conjunto, con una formación en la que, como era de suponer por el choque del martes por la Copa, les daba la oportunidad de mostrarse a jugadores que habitualmente no son titulares. La resistencia de Rafaela duró media hora. Hasta ese momento, los de Astrada metieron presión en la salida, aunque cuando tuvieron la pelota le dieron un destino dividido que casi siempre terminó en los pies de los jugadores de River.

Hasta que llegaron esos tres minutos, de los 27 a los 30, en los que a Cavenaghi le quedaron dos pelotas servidas que remató tras buenas combinaciones previas, y el partido, que empezaba a parecerse a un concierto de pelotazos para un lado y el otro, se destrabó.
El tercero de Cavenaghi, a poco de empezado el complemento, fue un mazazo para los voluntariosos muchachos de Astrada, que se habían ilusionado con el empate tras el descuento de Barboza. De allí en adelante, sobraron los espacios en el fondo de los locales y River, con otro de Cavenaghi y uno de Guido Rodríguez, le puso broche de oro a una noche estupenda en todos los frentes: por el resultado, que mantiene a River arriba, por el envión anímico con el que el plantel viaja a Paraguay a jugar por la Copa, y para reafirmar que Cavenaghi está más vigente que nunca. Y avisa que está listo para lo suyo, los goles.

 

Rafaela, Buenos Aires, Asunción

No debe haber muchos antecedentes de un equipo que haya permanecido tan poco tiempo en el lugar al que viajó para disputar un partido. La delegación de River llegó al aeropuerto de Rafaela en dos vuelos charters apenas pasadas las 17 y de allí se dirigió de inmediato al estadio, donde disputó el encuentro, y apenas terminó se trasladó a Sunchales, a 30 kilómetros de Rafaela, para regresar a Buenos Aires. Hoy a las 20 otra delegación partirá hacia Asunción del Paraguay, donde el martes River disputará el partido de vuelta por la semifinal de la Copa Libertadores. De la lista formará parte el uruguayo Tabaré Viudez, que fue anotado y sólo podrá jugar si se cierra la transferencia de Teo Gutiérrez al Sporting de Lisboa, ya que así se libera un cupo de extranjeros.



Marcelo Rosasco