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Cómo ser el dueño del fútbol sin saber patear una pelota

Es portugués, políglota y en su pasado fue un futbolista mediocre. El agente más influyente del mundo mueve millones y una cartera con clientes VIP como Cristiano, Falcao, Di María y Mourinho.

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Foto:Fotobaires

—¡Cien millones! ¡Cien millones o nada!

Esa frase marcó un punto de ruptura en la historia del fútbol mundial. Fue pronunciada el 26 de junio de 2009 por el agente de futbolistas Jorge Méndes cuando estaba negociando la transferencia de Cristiano Ronaldo, considerado como el mejor delantero de esa época.
Finalmente, después de varias horas de negociaciones, aceptó cerrar el pase de CR7 del Manchester United al Real Madrid por 94 millones de euros.

Cuatro años después de su firma, el monto récord de esa transferencia recién pudo ser pulverizado por el pase del galés Gareth Bale del Tottenham al Real Madrid, que se cerró en torno a los 107 millones de euros.

Incluso, el 7 de agosto pasado prolongó su acuerdo con Real Madrid por cinco años  —hasta 2018— por un salario de 17 millones por año (contra 10 millones que cobraba antes). Ese contrato lo convirtió en ese momento en el tercer jugador mejor pagado del mundo, detrás del camerunés Samuel Eto’o, que recibe  20 millones anuales libres de impuestos por vestir la camiseta amarilla del club ruso FK Anji Makhatchkala. Y del colombiano Radamel Falcao, que cobra un salario anual neto de 18 millones durante cinco temporadas. Celoso como un gitano, lo único que le importaba a Ronaldo era mantenerse delante de Lionel Messi, que ocupaba entonces el cuarto lugar con un salario de 16 millones por año. Ahora, el argentino —objeto central de sus desvelos— volverá a superarlo, cuando firme su nuevo vínculo por 20 millones de euros anuales.

El artífice de esa cascada de millones que cayeron sobre CR7 fue su agente: el portugués Jorge Paulo Agostinho Méndes. A los 47 años, ese ex futbolista mediocre, peor empresario de alquiler de video-casettes y fracasado manager de discotecas en la frontera luso-española, está considerado como el mejor agente deportivo del mundo.

Su cartera  —actualmente integrada por 122 estrellas—  incluye las mayores figuras del fútbol mundial, sean jugadores o entrenadores, de Cristiano Ronaldo al DT José Mourinho, pasando por Luiz Felipe Scolari, Angel Di María, Marcelo, Nani, Fábio Coentrão, Pepe, Carvalho, Radamel Falcao García, David de Gea o David Villa.

“Su influencia en el fútbol europeo no tiene límites porque, salvo un par de figuras  –como Messi–, tiene los 50 mejores jugadores del mundo”, reconoció el presidente de la Unión Europea de Fútbol (UEFA), Michel Platini.

A su lado, su colega italiano Carmine Mino Raiola (46 años) es casi un pigmeo, aunque su cartera incluye figuras como el goleador sueco Zlatan Ibrahimovic y el artillero italiano Mario Balotelli. Su otro adversario es el francés Jean-Pierre Bernès (66), casi desconocido fuera de las fronteras de su país, pues representa a jugadores como Samir Nasri y Franck Ribéry o entrenadores como Didier Deschamps y Laurent Blanc.
  
El señor millones. El especialista francés Bastien Drut, autor del libro Economía del fútbol profesional, calcula que la empresa de Méndes,  GestiFute, vale actualmente unos 536 millones de euros. Cada año, durante el mercato que precede el comienzo de los campeonatos en Europa, la pequeña empresa familiar de seis empleados basada en Oporto (Portugal), en la que trabajan su hermano y sus sobrinos, factura entre 200 y 250 millones de dólares de honorarios.

Antes del comienzo de la temporada actual, Jorge Méndes fue el artífice del dream team que formó Mónaco con los millones del oligarca ruso Dimitri Rybolovlev. Su transferencia más espectacular fue el contrato por cinco años firmado por el goleador colombiano Radamel Falcao, que aceptó dejar el Atlético de Madrid para vestir la camiseta de Mónaco por una prima de 60 millones de euros más un salario anual neto de 18 millones durante cinco temporadas.

Además, su facturación también aumentó gracias a su arte para venderle a Mónaco el portugués João Moutinho y el colombiano James Rodríguez  —ambos por 70 millones de euros—, y el defensor portugués Ricardo Carvalho, declarado libre por el Real Madrid.

En cualquier caso, cada vez que firma un pase, su registradora hace “clinck caja” y agrega 10 por ciento a la facturación de su empresa. Los honorarios pueden llegar a 30 por ciento en casos excepcionales (ver recuadro).

El mayor homenaje a su capacidad de vendedor fue tributado por Augusto César Lendoiro, el mítico presidente del Deportivo La Coruña. En la época de oro de ese club gallego, a principios de los años 90, sus reuniones erán célebres. “Venía a tomar un café. Al terminar la charla, no sé como hacía, me había vendido uno o dos jugadores”, comentó alguna vez el dirigente.

Ahora, uno de sus mejores contactos es Alexei Fedorovich, CEO de Fedcominvest, el principal sponsor de Mónaco. Ese influyente personaje, que maneja el Dinamo de Moscú, le permitió penetrar en el difícil mercado ruso.

Políglota  —con excelente dominio de español, italiano, inglés y francés, además del portugués—, comenzó a aprender ruso para avanzar en su nuevo objetivo.

Un poder que da miedo. Su mayor éxito fue colocar en el Real Madrid a Ronaldo y al entrenador José Mourinho, los dos valores más cotizados de su escudería. Con esos dos contratos más otras transferencias estratégicas –como Di María, Pepe, Fabio Coentrao y Ricardo Carvalho–, Méndes tuvo en un momento el control del vestuario merengue. “Simplemente por eso se puede decir que es el empresario de fútbol más influyente del planeta”, reconoce Ramón Calderón, que presidió el Real Madrid de 2006 a 2009.

En la Eurocopa de fútbol de 2012 demostró su verdadera capacidad de influencia: 17 de los 23 jugadores de Portugal eran “clientes” de Méndes, al igual que el entrenador, Paulo Bento.

Si alguien pensó que Méndes había tocado el cielo en diciembre de 2012, cuando fue consagrado otra vez como el mejor agente del año en la ceremonia de los Globe Soccer Awards, se equivocó por completo.

A partir de ahora se le abre un horizonte sin límites con la llegada de los fondos de inversión al fútbol de primer nivel mundial. “Los contratos ya no son firmados por los clubes, sino por los fondos. Eso le permite a los dirigentes olvidarse del problema de los salarios. La contrapartida es que los clubes no son propietarios de los jugadores”, explica el especialista Bastien Drut (ver recuadro).

Después de haber participado en la compleja negociación que permitió la transferencia del defensor brasileño Thiago Silva al Paris Saint-Germain (PSG), el otro gran objetivo del súper agente Méndes es reforzar su presencia en el club de la capital francesa. Primero porque la decisión de sus propietarios qataríes de convertir al PSG en un rival de los grandes equipos europeos abre una mina de oro en materia de compras de grandes estrellas.Hace un par de meses, Méndes dejó entender que había “avanzadas conversaciones” para concretar la transferencia de Ronaldo a la capital francesa. ¿Era cierto o era una maniobra para obligar a Florentino Pérez a ser más generoso para conservar a CR7 en el Real? Por último, Méndes sabe que, si obtiene la confianza de Nasser Al-Khelaifi, la sombra del jeque Tamim ben Hamad al-Thani, tiene abiertas las puertas de la nueva Meca del fútbol mundial.

 

El pulpo capaz de hacer un negocio en cada esquina

Aunque la mayoría de los países europeos prohíbe que los jugadores sean “propiedad” de entidades dedicadas exclusivamente a obtener beneficios financieros, el agente número uno del fútbol mundial trabaja en cooperación con el fondo de inversiones Doyen Sports y su holding Quality Sports Investments (QSI), especializados en aportar fuentes de financiación a los dirigentes de clubes endeudados.

Con otros dos de sus tentáculos, la agencia Polaris Sports y el grupo de comunicaciones GestiFute Media, también gestiona los derechos de imagen, y consigue y administra los contratos publicitarios de sus jugadores. Todos los acuerdos de CR7 con sus sponsors llevan la firma del agente portugués. El sitio especializado Sportune afirma que el último contrato de Nike con Ronaldo le asegura al jugador un ingreso de 6 millones de euros anuales. Un tercio de esa suma le correspondió a Méndes como intermediario.

“Con Méndes nunca hay problemas”, asegura su sobrino y mano derecha, Liuz Correia. “Los futbolistas deben dedicarse a jugar. Nosotros nos ocupamos del resto: si hay que darle de comer a los pescaditos rojos, enviarle un teléfono portátil a cualquier país del mundo o hacerles de comer, nosotros nos ocupamos”, agrega con una sonrisa de satisfacción.



Christian Riavale desde París