DEPORTES LOCURA EN EL OESTE

¿Cuanto cuesta matar a un barra brava?

Haciendo gala de su lugar en el mapa, Deportivo Moron tuvo una de western: asesinaron a un lider barra a cambio de 40 mil pesos, segun los detenidos.

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Foto:Cedoc Perfil

Aunque la violencia en el fútbol ha trascendido diferentes gobiernos, resulta evidente que en los últimos años el flagelo de la barra brava logró alcanzar niveles difíciles de imaginar. Si bien el club Deportivo Morón comparte la problemática con el resto de las instituciones del fútbol argentino, en este caso se acerca más a una película estadounidense de tiros, dólares y sicarios que a una entidad deportiva que intenta sacar a los jóvenes de la calle.
En medio de una buena campaña del equipo de Blas Giunta, que busca ascender a la B Nacional, Ramón Virgilio Fernández, recolector de residuos de 39 años oriundo de Villa Burgos, fue asesinado a sangre fría por dos motoqueros en la localidad bonaerense de Gervasio Pavón. El Loco Nene, líder de la barra oficial de Morón, cayó ensangrentado en el pavimento y, aunque fue trasladado de inmediato al Hospital Municipal Ostaciana B. de Lavignolle, a las pocas horas perdió la vida.
En un primer momento efectivos policiales de la Comisaría 4ª de Morón creyeron que Fernández se había resistido a un asalto callejero. Luego se especuló con una venganza tras un violento robo que lo había tenido como protagonista, el cual terminó con la vida de otro barra de Virrey del Pino con quien había una disputa por la venta de droga. No obstante, la investigación realizada por la Unidad Funcional Nº 2 del departamento judicial de Morón comprendió que se trataba de un ajuste de cuentas de un sector desplazado de la tribuna del Gallo, a raíz de los negocios ilegales que arrojaba la hinchada del Oeste. Sobre todo teniendo en cuenta el fuerte respaldo municipal a partir de la mudanza del estadio. Tanto es así que las cuatro primeras declaraciones de los individuos de la zona de Moreno detenidos por el crimen coincidieron en que recibieron cerca de cuarenta mil pesos de parte de Miguel (no trascendió su apellido), jefe de la facción disidente, para matar al último dueño de los paraavalanchas del Nuevo Francisco Urbano.
Conocida esta noticia, Juan Monzón, cuñado del Loco Nene y también cabecilla de la barra, en lugar de hacer el duelo, tomó la determinación de pasar a los tiros por el domicilio particular de Miguel. Y como si eso fuera poco, envió a su tropa a balear a la mismísima madre, quien terminó salvando su vida de milagro.
Pero eso no es todo, ya que durante el sepelio del Loco Nene también se registraron serios incidentes. Tal como sucede con las personalidades destacadas, la hinchada decidió darle el último adiós a su líder con una caravana fúnebre por las calles de la ciudad. Y lejos de portarse bien, como alguna vez sucedió con la barra de Colegiales, unas cincuenta personas dispararon al aire a modo de despedida, se enfrentaron con la policía, realizaron destrozos e intimidaron a vecinos y comerciantes. “Se subieron a un colectivo y nos robaron a todos”, expresó Silvina, una joven que se vio en la obligación de radicar la denuncia tras la pérdida de su celular. Marcelo Díaz, titular del bloque de diputados bonaerenses del FAP, reveló que el sepelio parecía una filmación de Mad Max: “Se robaron el féretro, la policía tuvo que interceptarlo...”
Días más tarde, mientras Ramiro Tagliaferro, esposo de María Eugenia Vidal y flamante intendente de Morón, celebraba la victoria en las urnas ante Hernán Sabbatella, la barra del Gallo, ligada a Nuevo Encuentro, se reunió en un aguantadero cercano a la universidad con el fin de vengar la muerte del Nene. A pocas cuadras, la vieja guardia reclutó a La Banda del Oeste, facción disidente de la hinchada de River, con el objetivo de recuperar la tribuna, aun fuera de un contexto de partido de fútbol. “Estamos preocupados porque no sabemos dónde puede terminar todo esto. Nos avisó la policía que la noche de las elecciones no se agarraron a tiros de casualidad”, expresó un dirigente que prefirió no revelar su identidad.
En medio de un recambio de autoridades en el Municipio, que involucra directamente al club, y ante la posibilidad de un corte de los beneficios económicos de la barra, lo único claro en Morón es que esta interna recién arranca.

Relaciones peligrosas
Nadie puede ocultar el vínculo entre la dirigencia del club Deportivo Morón, el municipio de la ciudad y la barra brava. Ni siquiera el propio Diego Spina, presidente del equipo del Oeste, y ladero de Martín Sabbatella, quien en las elecciones del domingo entró como tercer concejal por la lista del Frente para la Victoria, y en su momento estuvo acusado de pagarle a la barra para defender un puesto político en el Hospital Posadas.
Mucho menos Fabio Finelli, vocal de la institución que viajó al Mundial de Brasil con parte de la hinchada y no se puso colorado a la hora de fotografiarse en diferentes escenarios junto a Los Borrachos de Morón. Tampoco puede negarlo Christian Lettieri, vice segundo del club y secretario del Concejo Deliberante, otro de los dirigentes que viajó al último Campeonato del Mundo, quien no tuvo problemas en mostrarse con barras pesados una y otra vez.



Pablo Carrozza