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Del amor al odio en una semana: cómo CFK le sacó la roja a Tinelli

Intimidad de una decisión controvertida en la que quedaron heridos por todos lados. El papel clave de La Cámpora y las idas y vueltas del empresario.

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Foto:Cedoc

Al final, el “Nuevo Orden” puede esperar. El viejo Fútbol para Todos comenzó ayer a la tarde su versión 2014 con un gol en contra. No es una metáfora barata: fue Diego Braghieri, defensor de Arsenal, quien hizo el primer tanto del campeonato, aunque en su propio arco. Sucedió ayer a la tarde, en La Plata. Se trató, al cabo, de la extensión de un juego grotesco del que nadie quiso quedarse afuera.

Cuando el tal Braghieri desvió el pelotazo hacia el fondo del arco de su equipo eran ya las 17.30 de un viernes convulsionado, con noticias, rumores, operaciones de prensa, desmentidas, retuits y acusaciones cruzadas. Que había arrancado a la madrugada, cuando las hasta entonces nuevas figuras de las transmisiones del FPT –Juan Pablo Varsky, Mariano Closs, Diego Latorre, Sebastián Vignolo– empezaban a enterarse de que todo se había caído. Marcelo Tinelli, su empresa Ideas Sports y Torneos y Competencias incluidos.

Fuera de juego. Dos teorías sobrevuelan los escritorios de las partes involucradas en el sainete del verano. Una, difundida desde las dos empresas que ahora miran desde afuera, apunta a que el avance de La Cámpora sobre la toma de decisiones del nuevo FPT hizo inviable la convivencia. “A nosotros nos convocó Coqui (Capitanich), y cuando lo dejaron a un lado nos dimos cuenta de que no teníamos nada más que hacer ahí adentro”, da su versión un directivo que trabajó hasta ayer en la fusión que habían conformado Ideas y Torneos. Apunta que lo que había empezado como un proyecto para priorizar la mejora de los contenidos de las transmisiones había mutado demasiado: “Se terminó priorizando hacer del Fútbol Para Todos un instrumento político”, cuenta un par del anterior, con aires de desencanto.

En esa línea, de ese lado de la mesa describen lo que pasó como un cambio de reglas a mitad de camino. Que donde mandaba el jefe de Gabinete pasaron a hacerlo Rafa Cuello y Foia Caruso, dos operadores de La Cámpora. Que lo que Tinelli había entendido como una total libertad para tomar decisiones pasó a ser tener la posibilidad de sugerir, apenas, pero no decidir. Que todo –desde el logo del FPT hasta los nombres de los periodistas involucrados– debía ser aprobado desde “Santa Cruz”. Decir Santa Cruz, interpretan los caídos en desgracia, es decir Máximo Kirchner. Creer o reventar.

La otra versión, sostenida por un funcionario de la Jefatura de Gabinete, enfoca el abrupto final del romance desde otro lugar: “Marcelo no quería aceptar nada. Ni que pusiéramos un zócalo publicitando una campaña de vacunación, ni que los relatores anunciaran que después del partido seguía ‘6,7,8’... Quería tener el control absoluto. Al final propuso que se quedara su empresa pero que él no sería el director periodístico. ¿Y a nosotros para qué carajo nos servía una foto con Hoppe y el Chato Prada?”, reflexiona la fuente, en alusión a los productores de Ideas Sports que negociaron en nombre de su jefe.

Aló, Presidenta. El hilo se terminó de cortar el jueves a la noche, cuando el propio Capitanich llamó al empresario para comunicarle que la Presidenta había decidido volver todo para atrás. El desenlace, según pudo reconstruir PERFIL con fuentes de los dos sectores, no incluyó mayores explicaciones. Sólo la invocación a Cristina Kirchner como la persona que tomó la decisión final de correr del camino a Tinelli. Desde Ideas Sports, tal vez escondiendo el despecho, dicen que ya no les interesa el tema. Y que Tinelli no volvería a involucrarse, no siquiera ante el improbable escenario de que lo vuelvan a convocar. Que las palabras de Hebe de Bonafini del jueves, en la ronda de las Madres de Plaza de Mayo –“Tinelli no puede despolitizar, lo que hace es política. El peor tipo es el que dice que no hace política”, había dicho– habían sido una operación para quitarlo del medio. Que Hebe, intuían, hablaba en nombre del Gobierno.

Al revés de los tuits tinellianos del jueves y ayer, en los que el conductor explicitó su posición respecto del conflicto (ver aparte), sus socios de Torneos y Competencias prefieren la cautela. Tal vez para cuidar la relación con la AFA, que le permitirá a la empresa explotar los derechos de transmisión del próximo Mundial. Torneos se mantiene también como proveedor de contenidos del Estado desde hace cuatro años, a través los servicios de producción que le presta en diversos proyectos. Esos dos aspectos, valoran en la empresa, pesan más que la sociedad ad hoc que habían conformado de apuro con Ideas Sports. De hecho, nueve de los periodistas de Torneos (que trabajan mayoritariamente en Fox Sports y en DirecTV, a los que les presta servicios) salieron ayer de la grilla de relatores y comentaristas que iban a ser parte del “Nuevo Orden”, ese que se iba a presentar el miércoles en el predio de la AFA.

La tragedia ocurrida en Barracas esa mañana impidió que se produjera una foto que hoy ya podría tener color sepia. Y que serviría de telón de fondo de un papelón nacional.



Andrés Eliceche