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El caso Casillas, una muestra gratis

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Si la Selección es un espacio reservado para los mejores, hay un problema que Sabella debe resolver. En su ideario, el entrenador valora la importancia de privilegiar “el bien común” por encima del “individuo”. Y en esa línea se comprende que Tevez no forme parte del plantel: no hay química entre él y Messi y compañía, razón suficiente para que el 10 de la Juventus quede definitivamente al margen.

Pero hay un límite. Cuidar las relaciones y el buen clima grupal –un mérito indiscutible de Sabella– no puede llegar tan lejos. Sergio Romero está pagando en la Selección la inactividad que arrastra: contra Paraguay hace un mes y ante Perú el viernes sus prestaciones fueron flojas, como si la falta de competitividad afectara su confianza y sus condiciones. Nada es casual: terminó la temporada anterior como suplente en la Sampdoria y arrancó la actual sentado en el banco del Mónaco.

El arco argentino tiene un buen fondo de armario, mejor tal vez de lo que puede ofrecer Andújar, el suplente natural. Agustín Orion, que forma el plantel sabelliano, demuestra temple, experiencia y recursos en el dificilísimo arco de Boca todas las semanas; Sebastián Saja lleva más de dos años en un altísimo nivel en Racing; Willy Caballero fue el mejor arquero de la Champions League pasada, nada menos, jugando para el Málaga, donde se expone cada semana a grandes delanteros.

Hace cuatro años, Maradona decidió darle el puesto a Romero cuando restaban sólo dos partidos de las Eliminatorias, a menos de un año del Mundial de Sudáfrica. Un buen indicador de que siempre se está a tiempo de cambiar.

En el fútbol no hay vacas sagradas. Bien puede decirlo Iker Casillas, multicampeón con España y cómodamente ubicado en el podio de los mejores arqueros de la última década; el viernes, Vicente Del Bosque tomó la decisión de dejarlo en el banco y poner en su lugar a Víctor Valdés como titular de la selección española. Al entrenador no le pesaron las medallas del uno del Real Madrid, y lo explicó fácil: “Sólo ha jugado un partido en cinco semanas”.



Andrés Eliceche