DEPORTES CARLOS TEVEZ

El donjuán que puede seducir a quien quiere, menos a la Selección

Llegó a la Juventus, bicampeón de Italia, y su camiseta ya es la más vendida, una historia repetida para él. Sin embargo, está lejos del equipo de Sabella.

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Cuando Carlos Tevez llegó, en 2006, al West Ham United, le exigió a la dirigencia que le diera la camiseta 23. Adujo que Michael Jordan, su ídolo cuando niño, vestía esa camiseta en Chicago Bulls. La dirigencia le respondió que era imposible porque ya había anotado al tercer arquero, Jimmy Walker, con la 23, pero le ofreció la 32. Tevez aceptó. El último 26 de junio, durante la reunión en la que se iba a firmar su contrato por tres temporadas, Tevez le exigió a la dirigencia de la Juventus otra camiseta: la 10, que estaba vacante por decisión del club desde la partida, el año pasado, de un tal Alessandro del Piero.

Del Piero estaba en contra de la decisión de la Juventus, según dijo a días de su alejamiento del club: “No quiero que retiren la 10, porque quiero que los niños sueñen con que algún día la pueden llegar a usar”. El mismísimo Del Piero (CV: 19 años en la Juventus, 11 de capitán, 208 goles en 513 partidos) avisó desde Australia, donde juega para el Sydney FC, que estaba de acuerdo con que la Juventus desempolvara la camiseta 10: “Le deseo suerte a Tevez y le pido que la cuide”.

La Juventus informó que, en julio, el 70% de las camisetas vendidas en la tienda oficial del club tenía estampado el 10 y el apellido Tevez en la espalda. Como diría en Radio Télam un ex futbolista del club de la familia Agnelli, Mauro Camoranesi: “En la Juventus ya está la fiebre por Tevez”.

En busca de la felicidad. En privado, Sergio Batista lo admitía: Tevez no estaba en la Selección porque, según sospechó la AFA, había fingido una lesión para no jugar un amistoso ante Brasil en Qatar. Era noviembre de 2010. A un mes de la disputa de la Copa América 2011 en la Argentina, Tevez salió por radios y canales de televisión a pedir que Batista lo llamara. Y Batista lo llamó. La historia terminó mal: ante Uruguay, por los cuartos de final, Tevez erró un penal en la definición, Argentina fue eliminada y él, deprimido y con sobrepeso, se debió internar en una clínica para salir adelante. Desde ya, no volvió a jugar para la Selección, e incluso reconoció que era consciente de que no iba a jugar el Mundial 2014.

En enero del año pasado, las desventuras de Tevez estaban, todavía, en las marquesinas mediáticas. Viajó a la Argentina sin permiso del Manchester City, jugó un campeonato de golf y encima se fotografió, sonriente, en Río de Janeiro junto a su representante, Kia Joorabchian (que viajaba con tres documentos de identidad y era testaferro, según investigó la Justicia de Brasil, de Boris Berezovsky, un oligarca ruso que murió en 2012), y al vicepresidente del Milan, Adriano Galliani. Aunque el Manchester City trabó la salida de Tevez, Galliani le prometió que persistiría. “Me preocuparía –dijo Galliani a Sport Mediaset ante la inminencia de la llegada de Tevez a la Juventus– que Carlitos viniera a Italia y no jugara para nosotros dada la amistad que tenemos.” Tevez le contestó: “La Juve me quiso más que el Milan”.

Para disgusto de Galliani, Tevez le pidió a Manuel Pellegrini, entrenador del Manchester City, que lo dejara ir y pasó a la Juventus por 9 millones de euros, según constató la web especializada Transfermarkt. Esa web acaba de publicar la lista de las cincuenta transferencias más caras de este mercado de pases, y la de Tevez no entró.

—¿Es cierto que tiene sobrepeso y que el club le puso un nutricionista? –le preguntó un periodista a Tevez durante su presentación.
—¡¿Pero cómo voy a tener sobrepeso si todavía ni me pesaron?! –respondió el delantero, de 29 años, que realizó, sin embargo, “la pretemporada más exigente desde las que hacía en Boca”. Tevez llegó al campeón de Italia de las últimas dos temporadas. A un equipo, el que dirige Antonio Conte, aburguesado, según confesó el arquero Gianluigi Buffon. Hoy, ese equipo, con Tevez, va a debutar en la Serie A ante la Sampdoria. Pero Tevez ya había debutado, y marcado, el domingo, en la goleada 4-0 a la Lazio por la Supercopa de Italia.

Ese partido se disputó en el Estadio Olímpico de Roma, donde apenas cinco días antes Argentina había derrotado 2-1 a Italia.



Federico Bassahun