DEPORTES SAN LORENZO 0 - ARGENTINOS 3

El efecto Caruso y el juego de su equipo, un plan perfecto

El DT había calentado la semana con declaraciones picantes. Ayer, el Bicho se floreó. Goles de Barraza, Boyero y Rodrigo Gómez.

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Foto:Presidencia

No se habla de gustos. Se habla de Caruso Lombardi con la asepsia con la que se puede hablar del tipo chicanero, carismático y ajederecista de barrio que ensucia el partido en la semana, pero también lo piensa para resolverlo con movimientos milimétricos el día que los de afuera son de palo. Y con lo que haya a mano, el señor al que no se le caen los anillos arma el plan; el desafío de juntar once jugadores y que parezcan una masa uniforme. El equipo tiene identidad aunque haya futbolistas NN o caras que no aparecen en las revistas. O caras que ni los futboleros conozcan. San Lorenzo tiene apellidos famosos, directivos famosos y rápidamente había ganado fama de cuco en un torneo que recién empieza a desandarse. A su cancha grande llevó al que siempre juega en cancha chica, donde los espacios son escasos. Caruso Lombardi ideó un equipo corto y rápido, capaz de ganar en la segunda jugada y complicar a un rival sin otra posibilidad que buscar el partido bien arriba, cerca de Pablo Migliore. El que hasta hace tan poquito evitaba los goles de San Lorenzo.

Fórmula repetida. Como contra Colón en la fecha pasada, Argentinos sacó dos goles de ventaja con los mismos hombres: Julio Barraza y Hernán Boyero, de cabeza. Caruso, la receta y esa dinámica de lo impensado de un ordenado Argentinos demolieron el entusiasmo de San Lorenzo. Si en el cuento El Aleph se puede reconocer toda la literatura de Borges, en el equipo de Pizzi anoche bastó a mirar a Walter Kannemman para sintetizarlo: fuerza, despliegue, alguna llegada. Y mucho de atolondramiento. San Lorenzo no supo ser claro para atacar y, encima, padeció a un rival efectivo, atento a los detalles. Siempre peligroso con la pelota parada, el conjunto de La Paternal también fue expeditivo para resolver de contragolpe los espacios que San Lorenzo le ofreció.

La perla fue ese arranque desde atrás de mitad de cancha del juvenil Rodrigo Gómez, que a pura velocidad marcó su ductilidad: recorrió cincuenta metros gobernando la pelota con la pierna derecha. La sentencia fue de zurda. Un jugador de la raza de Caruso: le dicen droopy poque está en todos lados. En en último minuto, todavía corría como si el partido apenas arrancara. Al cabo, la figura de la noche.

El partido con una de las previas más habladas del mundo terminó en goleada a favor del técnico con aires de Pierre Nodoyuna, el malo y ventajero de los dibujitos Los Autos Locos. Caruso habló de “pizzirrucho” y fue humo en la semana pero un estratega prolijo ayer. El día que Argentinos le ganó al candidato de cualquier encuesta. Y jugando al fútbol.



Marcelo Rodríguez