DEPORTES A LA ESPERA DEL PARTIDO CON ECUADOR

El horizonte de una tragedia

Quedar afuera del mundial implicaria perdidas millonarias para la tesoreria de AFA, que no solo sufriría por su economia: algunos dirigentes temen que la relacion por conveniencia de Angelici y Tapia sufra fracturas. Costos y posibles escenarios.

Caras largas. Tapia sabe que una derrota en Quito puede afectar su gestión y su alianza con Angelici dentro de la AFA.
Caras largas. Tapia sabe que una derrota en Quito puede afectar su gestión y su alianza con Angelici dentro de la AFA. Foto:piemonte

El jueves, un rato antes de que Argentina empatara con Perú y quedará de cara al precipicio, en el edificio de la AFA, los pintores trabajaban como un día más: pasaban el enduido, lijaban y pintaban los pisos superiores de un edificio que mejoró su interior y su fachada –que también está recién pintada–, pero que puede sufrir un terremoto político y económico si el martes, contra Ecuador, la Selección argentina queda afuera del Mundial de Rusia.

Lo que se vive estos días en Viamonte 1366 y en el predio de Ezeiza no se parece en nada a lo que muestra el video institucional que protagonizó Claudio “Chiqui” Tapia al cumplir seis meses de gestión. No hay tranquilidad, ni sonrisas genuinas, ni nada de eso: sólo preocupación y la esperanza de que la incertidumbre termine. En la tesorería de la AFA saben que no ir a Rusia implica, como mínimo, una pérdida de 15 millones de dólares, que es lo que le asegura la FIFA a cada asociación por participar de la primera ronda de una Copa del Mundo.

Fisuras. El jueves a la noche, cuando el cero a cero contra los peruanos había golpeado a todos y aún no se sabía que la derrota de Colombia hacía que Argentina dependiera de sí misma para clasificar, un empleado de la AFA que caminaba por la calle Irala adelantó, casi resignado, lo que podría venir en su lugar de trabajo: “Se lo van a querer comer al Chiqui. Comer literalmente”. Ese es el miedo, también, de los que rodean al presidente de la AFA.

Ante una crisis como la que puede generar la Selección fuera de un Mundial, la relación por conveniencia entre Tapia y Daniel Angelici podría empezar a romperse. Lo saben de un lado y del otro. Angelici, presidente de Boca, operador en la Justicia, amigo del presidente Mauricio Macri y vice en la AFA, logró legitimidad amparándose en los clubes de Primera. Son muchos los dirigentes que le asignan “el poder real” de una AFA con “doble comando”. Y son muchos, también, los permeables a la postura de Angelici en las reuniones de Comité Ejecutivo.

“Ellos quieren vender que en la AFA hay un cambio, pero la verdad es que no hay nada. Porque cuando el mono se viste de seda…”, dice un dirigente que estuvo en la conducción de Viamonte 1366 hasta hace poco.

Lo cierto es que la prolijidad económica de la que se jacta Tapia podría sufrir un revés si Messi y compañía no viajan a Rusia. El ejemplo que mejor ilustra eso es el de los amistosos internacionales: la Selección cobra, en la actualidad, un cachet cercano al millón de dólares por presentarse en Europa. Su cotización sube a 1,5 millones si el partido se juega en Estados Unidos, Medio Oriente o las potencias emergentes de Asia (como el 6-0 con Singapur de junio). “No hay dudas que si Argentina no se clasifica a Rusia ya no ofrecerán por el seleccionado lo que se está pagando hoy. La rebaja podría representar hasta un 50%, eso es muchísimo”, le dijo a Télam el empresario Guillermo Tofoni, ex socio de la AFA en la organización de partidos amistosos internacionales.

La Selección cobró un premio de 25 millones de dólares por haber alcanzado la final del Mundial Brasil 2014. En Rusia, los números serán mayores por el incremento del 20% de la bolsa de dinero dispuesta por FIFA. El mundial pondrá en juego casi 691 millones de dólares entre todos los clasificados y sólo la final repartirá 90 millones: 50 millones para el campeón y 40 para el finalista. “Sería funesto para el fútbol argentino quedar afuera, desde todo punto de vista”, le reconoce a PERFIL uno de los laderos de Tapia. Lo dice por los números. Pero sobre todo, porque sabe que después de la convulsión deportiva, vendrá la otra: la convulsión política.