DEPORTES MESSI

Esas calles que lo vieron crecer

como cada fin de año, el idolo esta en rosario donde va a pasar las fiestas en familia.

bienvenido a casa. Llegó al aeropuerto y lo revolucionó.
bienvenido a casa. Llegó al aeropuerto y lo revolucionó. Foto:cedoc
El regreso a casa es reconfortante. Leo Messi lo sabe, por eso cada vez que puede disfrutar de unos días libres elige Rosario, ese lugar donde no hay presión, estrés ni compromisos que abrumen. Son días de descanso, en familia. Y la pelota no corre, o corre muy poco, en algún picadito con amigos. Leo sabe cuál es su lugar en el mundo. Y esta semana volvió a pisarlo.

La rutina de Messi en Rosario incluye al menos una visita a Vip, un restaurante que está ubicado al lado del Monumento a la Bandera con vista al río Paraná. Es uno de los pocos lugares donde Leo puede estar en paz, donde no es acosado ni perseguido por una foto. El bar es temático, con imágenes de fútbol por todas las paredes. Pero la elección de Leo no tiene nada que ver con las fotos que decoran el restaurante. En realidad suele ir a Vip, en La Rioja y Alem, porque el lugar lo tienen concesionado la familia Messi hasta 2019.

La ventaja de ir a Vip es que el bar está ubicado a pocos metros del edificio Aqualina, donde Leo se instala cada vez que llega a Rosario. Comprar un piso en esa mole de 125 metros de altura fue una de las primeras inversiones de Messi en Rosario. Lo convenció la habitación y la postal que tiene al Paraná como protagonista que se ve por las ventanas.

Felices fiestas. Después de pasar la Nochebuena en Rosario, la tradición familiar lo llevará a celebrar Navidad en Arroyo Seco. Allí Leo tiene su búnker: una casa de fin de semana en la barranca del Paraná. Llega y se interna con su familia y algunos amigos selectos. La evidencia que demuestra que recién mañana va a llegar a Arroyo Seco es que la ciudad todavía no se revolucionó. Cada vez que Leo se instala, los 20 mil habitantes no pueden escapar a la messimanía. La presencia del astro monopoliza las charlas navideñas.

El revuelo arrancó el lunes apenas pasadas las diez de la mañana cuando el avión privado de Leo aterrizó en el aeropuerto Islas Malvinas, en Fisherton. Con remera negra, bermudas de jean y lentes oscuros, el mejor jugador del mundo se internó en un aeropuerto sin pasajeros ni actividades aéreas por un conflicto gremial con los empleados de Aerolíneas Argentinas. Sin embargo, la calma duró poco.

Leo nunca pasa desapercibido. Apenas saludó a su madre Celia, a su hermano Rodrigo y a su novia Antonella terminó rodeado por fans ansiosos por una foto. El ídolo cumplió con cada pedido, sin apuro. Como si el regreso a casa le aportara parsimonia rosarina. Las tres camionetas con los Messi dejaron Fisherton en caravana, rumbo al edificio Aqualina. Ahí empezó la estadía del astro en Rosario. Ese ritual que respeta cada fin de año.



R.P.