DEPORTES NUEVA DERROTA

Independiente no encuentra fútbol, ni equilibrio, ni puntos, ni suerte, ni paz

El equipo de Brindisi perdió 2-1 ante Atlético Tucumán, aun no pudo ganar en el torneo y tiene dos puntos sobre 12. El DT quedó debilitado como nunca. Lo espera una semana tensa.

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Van ocho minutos, Guillermo Acosta le gana la espalda a Morel y el ruso Rodríguez le tapa el mano a mano. Tres minutos después, Edgardo Galindez saca a pasear a Gabriel Vallés, define al otro palo y uno a cero. A los 17, otra vez Rodríguez y Acosta quedan frente a frente y vuelve a ganar el arquero. Faltan cinco, centro, cabezazo de Julio Mozzo y Rodríguez salva de milagro. Un minuto después, Luis Rodríguez (el Rodríguez tucumano) se lo pierde porque define mal un mano a mano. Descuento, otra vez por el sector de Vallés, Morel sentencia a Rodríguez: dos a cero. Todo esto pasó en un tiempo: dos goles de Atlético de Tucumán, tres tapadas del arquero de Independiente y la certeza de que el partido estaba terminado. El equipo de Miguel Brindisi volvió a defraudar. Pero no sólo porque perdió, si no porque mostró su peor versión desde que arrancó el torneo de la B Nacional.

Después del baile del primer tiempo sólo quedaba espacio para una reacción casi heroica. Porque la diferencia no era de dos goles, la diferencia era mental. En esa primera etapa Independiente respetó cierta buena intención y actitud los primeros diez minutos. Después, se desmoronó. Como la fecha pasada, cuando empató con Aldosivi después de ir ganando 2-0, anoche el Rojo fue apenas un puñado de jugadores inseguros y temerosos. El trío Zapata-Alderete-Mancuello hizo agua en el mediocampo y evidenció las falencias de una defensa que no se pudo acomodar, a pesar del regreso de Cristian Tula.

Con Matías Pisano en lugar de Lucas Villalba y Sebastián Penco por Facundo Parra se podía sospechar un Rojo más ambicioso para buscar la hazaña. Y si bien Brindisi puso más gente en campo tucumano, fue un equipo sin ideas, sin propuestas, sin claridad. El descuento de Pisano sobre la hora no sirvió ni para entusiasmar. Ahora, con dos puntos ganados en cuatro fechas, el único sentimiento posible es la decepción. Y si desde la semana pasada ya se dudaba de la continuidad de Brindisi, después de esta nueva derrota el destino del entrenador de Independiente está más comprometido.



Claudio Gomez