DEPORTES DEBUTO HOLAN, PERO LA SUERTE ES LA MISMA

Independiente no gana ni cuando lo merece

Arrancó el torneo con un empate sin goles contra San Martin de San Juan. Tuvo el dominio y generó muchas chances, pero no pudo concretarlas. Gigliotti y Benitez rompieron los palos. Ardente, la figura.

Frustración. Gigliotti, en su debut en el Rojo, tuvo la más clara: un disparo del borde del área que pegó en el palo.
Frustración. Gigliotti, en su debut en el Rojo, tuvo la más clara: un disparo del borde del área que pegó en el palo. Foto:fotobaires

Cambió el año. Cambió el técnico. Cambiaron varios jugadores. Cambió, incluso, la atmósfera y la paciencia de los hinchas. Pero lo que no cambió en Independiente es la suerte. Anoche quedó demostrado: a pesar de que jugó mucho mejor que su rival, de que lo dominó durante todo el partido, y de que mereció claramente quedarse con los tres puntos, el equipo de Ariel Holan –que hizo su debut oficial en Avellaneda– se fue frustrado. Mordiéndose los labios. Puteando al cielo. El 0 a 0 contra San Martín de San Juan provocó esa reacción en el Libertadores de América. La imagen se repitió en los cuatro costados del estadio, y también dentro de la cancha, una vez que el árbitro Silvio Trucco marcó el final.

Habrá que ajustar algunos desequilibrios, como luego de cada partido, pero al menos los hinchas se fueron con la sensación de que hubo una mejora en todo sentido: en el juego y en la actitud. Y que si la suerte cambia, la historia empezará a ser muy distinta.

En el primer tiempo, más allá de que Independiente ofreció cierta agresividad, de que intentó quedarse con el protagonismo de la pelota y del partido, no pasó demasiado. El local tuvo la más clara en un cabezazo de Albertengo que Ardente llegó a manotear. San Martín, por su parte, llegaba como llegan los equipos refugiados en su arco: con tiros de media y larga distancia.

Lo mejor de Independiente estuvo en la segunda parte. Tuvo el dominio absoluto de la pelota, pero no contó con el tiro final. Lo tuvo, pero ese tiro –por una u otra razón– nunca entró en el arco de Ardente. El palo izquierdo se lo negó a Gigliotti luego de un exquisito taco de Erviti. Y el palo derecho se lo negó a Benítez sobre el final. Y Ardente, con mano cambiada, sacó la pelota del ángulo casi en tiempo de descuento. Fue una perfecta síntesis de lo que había sucedido durante todo el encuentro. Será cuestión, ahora, de llamar a una bruja para que la suerte empiece a cambiar.



Germán Del Pozzo