DEPORTES ISLANDIA


La isla de la revolucion

Es un pais que tiene mas volcanes que futbolistas profesionales, pero debuto en la eurocopa y provoco un revuelo.


Foto:AFP

Islandia es esa diminuta isla que aparece en el mapa del TEG, paso obligado para invadir América del Norte desde Europa. Tiene 300 mil habitantes y más de 200 volcanes. Tiene también 600 mil ovejas y ballenas, muchas ballenas. El deporte tradicional en Islandia es la glima, un tipo de lucha de origen medieval, y el más popular, el handball. En toda su historia, sólo ganó cuatro medallas olímpicas, dos de plata y dos de bronce. Y tiene sólo 120 futbolistas profesionales. Nunca organizaría un Mundial, está claro. Pero ese minúsculo grupo de islandeses que se le animaron al fútbol provocó un milagro: se clasificó a cuartos de final de la Eurocopa y en el camino dejó nada menos que a Inglaterra. Si no fuera porque la eliminación de los británicos ocurrió un día después de la renuncia de Messi a la Selección, la hazaña hubiese merecido la tapa de los diarios.

Un país alterado. Trinidad y Tobago alcanzó en el Mundial 2006 un récord por ser el país con menos habitantes en llegar a la fase final de un torneo internacional. El orgullo del millón y pico de trinitenses llegó hasta esta semana. Islandia bajó la marca a 300 mil. Imbatible: no parece sencillo que aparezca un país con menos habitantes que alcance instancias decisivas en un título internacional.
Como en todo pueblo pequeño, los temas relevantes provocan una revolución que no deja a nadie afuera. La escalada del seleccionado en la Eurocopa convocó hasta a los que nunca vieron un partido. Para el encuentro contra Inglaterra viajaron a Francia 24 mil islandeses. Lo notable es que esa cantidad representa el 8 por ciento de la población del país. Y ojo, los que se quedaron en la isla tampoco se lo perdieron. La televisación del partido marcó el 98,9 por ciento de share: prácticamente todos los aparatos que estaban encendidos emitían el partido.
Entre los hinchas históricos y los novatos, hay uno que descuella. Se trata del actor Hafthor Björnsson, uno de los protagonistas de la serie Juego de tronos. Björnsson, un tipo inflado al límite a fuerza de gimnasio, representa a un mercenario implacable, de puro músculo y sangre fría. Da miedo. Antes de que Islandia debutara en la Eurocopa contra Portugal, el actor subió a las redes sociales un video con un destinatario preciso y un anuncio temeroso: “Tengo un mensaje para Cristiano Ronaldo. Sé que juega en contra de Islandia en el primer partido. Si te atreves a anotar un gol en contra de mis compañeros, te voy a encontrar y te voy a aplastar la cabeza como lo hice con Red Viper”.
Vaya uno a saber si la amenaza causó efecto, pero lo cierto es que ese partido terminó 1-1 y Ronaldo no pudo convertir. Fue la primera hazaña de Islandia en el torneo.
Después de ese debut promisorio, Islandia se clasificó en su zona gracias a una épica victoria por 2-1 ante Austria en tiempo suplementario. En medio de los festejos por la proeza, el defensor Kari Arnason fue gráfico: “Es increíble que haya 10 mil hinchas en el Stade de France. Creo que conozco al 50 por ciento de la hinchada, lo que representa algo así como festejar con tu familia”.
La euforia, de todos modos, se desató esta semana, cuando los islandeses eliminaron a Inglaterra y pasaron a cuartos. Los medios ingleses coincidieron en que esa derrota fue “la más humillante y vergonzosa de la historia”. Publicaron: “Humillados por un equipo dirigido por un dentista”. Y es real: uno de los dos entrenadores, Heimir Hallgrimsson, es odontólogo. La deshonra provocó, además, la renuncia del técnico inglés, Roy Hodgson.

Festejos locos. El fútbol de Islandia sumó puntos de rating a partir de las coreografías que pusieron en práctica los jugadores del Stjarnan para festejar los goles. Hace cinco años arrancaron con festejos desopilantes, de los que participan todos: un pescador que arrastra una ballena con su caña, otro que se sube a una bicicleta formada por jugadores, uno que dispara a lo Rambo y deja el tendal de víctimas sobre el campo de juego y hasta otro que toma una pelota, se la pone debajo de la camiseta y tiene un parto asistido por sus compañeros. Un delirio.
Esa metodología la aplicaron los jugadores de la selección: después de ganarle a Inglaterra, se acercaron a la tribuna donde estaban los hinchas y festejaron juntos. Improvisaron una coreo con aplausos, manos en alto, para celebrar lo que hasta dos horas antes parecía imposible. Ese milagro justifica todo.



Redacción de Perfil.com