DEPORTES EL CREDITO DE BAUZA SE AGOTA

La última ficha en la última bola

Después de la goleada en Brasil, el partido ante Colombia podría definir el destino del Patón. La clasificación esta en riesgo.

Monólogo. Bauza juntó a todo el plantel y le habló durante largos minutos. La motivación es un punto clave a trabajar.
Monólogo. Bauza juntó a todo el plantel y le habló durante largos minutos. La motivación es un punto clave a trabajar. Foto:prensa AFA

El tipo mira girar la ruleta y piensa. Está nervioso, abstraído, disimula la desesperación. Sabe que la próxima bola es decisiva. No habla y a nada de lo que escucha le encuentra sentido. Piensa. Busca estrategias, técnicas, maneras de salir de pobre. La bola gira y el tipo todavía no jugó. Le queda una ficha. Es lo único que tiene. Ya se gastó el poco crédito que le dieron. Así, sin resto, lo único que le queda es elegir un número y apoyar el pequeño disco celeste y blanco que resiste entre sus dedos.

La situación de Edgardo Bauza se podría graficar de esa manera. Está al límite. La Selección hasta ahora no clasifica para el Mundial de Rusia, el equipo no juega a nada, la gente le perdió la paciencia y la presión es cada vez mayor. En ese contexto desesperante, el martes enfrenta a Colombia en San Juan. Ahí el Patón se juega la última ficha. Es un partido sin plan B: gana o nada.

Lo que viene. ¿Cómo se llegó a esta situación límite? Disparadores hay muchos. El caos en la AFA, por supuesto. La renuncia del Tata Martino. Las frustraciones por las finales del Mundial de Brasil y las dos Copa América. Podría pensarse en un mal momento individual de las figuras. Lo cierto es que desde que Bauza agarró la dirección técnica todo fue cuesta abajo. El arranque fue auspicioso: 1-0 a Uruguay con el regreso de Messi. Después, la debacle: dos empates con las pobres Venezuela y Perú, y dos derrotas con Paraguay y Brasil. En cinco partidos sumó cinco puntos. Todo muy pobre. Tan pobre que salió de la zona de clasificación.

Otra estadística que refleja el momento de crisis la marcan los goles. Pero estas cifras no se limitan sólo a la gestión Bauza, es un karma que se arrastra desde la era Martino. En los once partidos que la Selección disputó en esta Eliminatoria convirtió once goles. Un promedio de un tanto por fecha es muy bajo, y más si se considera que la casaca celeste y blanca se la ponen los delanteros más cotizados del planeta. La única selección que convirtió menos goles fue la de Bolivia: apenas gritó nueve en una campaña desastrosa, con un solo partido ganado, uno empatado y nueve perdidos.

Este presente inquietante se puede encaminar el martes en San Juan. Para llegar a fin de año con la Selección nacional entre las cuatro que clasifican sin necesidad de jugar un repechaje, hay dos escenarios posibles. Uno: que Argentina supere a Colombia y que Ecuador o Chile no ganen sus respectivos partidos. No se trata, en realidad, de nada disparatado.

El escenario dos sí es más complejo, y se desprende de la posibilidad de un empate con Colombia. Si el martes la Selección suma sólo un punto, para que se sume al grupo de los que clasifican se deberían dar cuatro situaciones: que Ecuador pierda por más de cinco goles contra Venezuela, que Chile pierda por más de cuatro goles contra Uruguay, que Paraguay no le gane a Bolivia y que Perú no le gane a Brasil. Sólo si se dan estos cuatro resultados, se alinean los planetas y durante una semana no se filtran fotos de alguna famosa desnuda, Argentina cerraría el año entre los que, por ahora, viajan a Rusia.

Todo está en manos del Patón. Debe encarar la situación con la estrategia y la frialdad de un ajedrecista. O con la sutileza de un jugador de jenga: una pieza mal movida y todo se desmorona. El crédito del técnico está cerca del rojo. El margen de tolerancia es mínimo. Esta vez no hay debate sobre estilos ni formas de juego. Sólo lo salvaría un triunfo. Tres puntos que valen mucho más que tres puntos. Tres puntos que valen la tranquilidad de seguir en carrera.