DEPORTES GALLARDO Y COCCA

Los días más difíciles en River y Racing

Los técnicos de River y de Racing entraron en alerta. La relacion con sus planteles y como salir de este momento.

No tan distintos. Gallardo admitió que la derrota ante Lanús dejó una herida profunda; Cocca también reconoció su dolor.
No tan distintos. Gallardo admitió que la derrota ante Lanús dejó una herida profunda; Cocca también reconoció su dolor. Foto:fotobaires

Marcelo Gallardo y Diego Cocca siempre se parecieron. En sus formas, en su fondo y en su historia. Llegaron a River y a Racing en 2014, los dos salieron campeones ese mismo año, los dos se convirtieron en ídolos y en símbolos de una renovación generacional de técnicos, más detallistas y minuciosos que las anteriores camadas, los dos siempre miraron en el horizonte a esos clubes: Cocca porque se fue y volvió, y Gallardo porque se quedó contra todos las estimaciones.

Los dos fueron compañeros en sus épocas como jugadores de River, a principios de la década del 90. Los dos forjaron allí su carácter y lo que luego los destacaría como entrenadores. “Compartimos un viaje a La Coruña con el plantel de Primera de River, tenía una calidad bárbara, es un pibe simple, tranquilo”, recordó Cocca a El Gráfico en 2016.      

Pero como si el destino los hermanara en todo, esta semana, los dos tuvieron su semana trágica. Con apenas un día de diferencia, quedaron eliminados de las copas internacionales que disputaban con sus equipos –River la Libertadores, Racing la Sudamericana– y quedaron viendo el futuro en forma de signo de pregunta: ¿qué hacer? ¿cómo seguir?

Gallardo reconoció ayer, en la conferencia de prensa que dio antes del superclásico con Boca (ver aparte), que la derrota contra Lanús del martes dejó una herida muy profunda. Y que si algo bueno tiene enfrentar a este Boca imparable en este momento, justo en este momento, es que si River gana, la herida empezará a cicatrizar. “El partido del domingo nos va a permitir aliviarnos el alma a nosotros y al hincha”, se esperanzó el Napoleón de Núñez, que no quiere que la derrota contra Lanús se transforme en su Batalla de Waterloo.

Lo de Cocca es más grave. Porque a diferencia de lo que ocurrió en River, la eliminación de Racing es parte de un camino previsible: decisiones que nunca apuntaron a conformar una identidad de juego, demasiadas rispideces entre el técnico y varios de los jugadores del plantel, y resultados –y el factor suerte– que exacerbaron un escenario de crisis incipiente. El presidente Víctor Blanco, que en diciembre busca su reelección, sostiene su apoyo. “Pero los jugadores no lo bancan más”, cuenta un dirigente.

Justamente, Cocca decidió a principio de esta semana y en las vísperas del duelo contra Libertad de Paraguay, concentrarse en Pilar para “aislarse”. Copió el método Gallardo: irse lejos del ruido, lejos de los hinchas y de los periodistas, y encontrar un espacio para una terapia de grupo. Pero esa terapia no salió como esperaba: allí, los referentes del plantel –Lisandro López, Sergio Vittor– le reprocharon algunas decisiones deportivas y extradeportivas y sus modos a la hora de comunicarlas.

En River, la relación entre Gallardo y los jugadores están intacta. Saben que el duelo contra Lanús será difícil de olvidar, pero también que un resultado no podrá romper la unión del vestuario. “Hay que tratar de salir fortalecidos porque con la derrota también se hacen grupos”, remarcó Ponzio, el mayor referente. Lo que suceda en este fin de semana será clave en ese sentido.


Le sobra espalda

Todos los hinchas de River estamos muy dolidos porque nunca pensábamos en que Lanús nos iba a eliminar de la Libertadores, fue un golpe muy duro que nos dejó una herida que nos va a acompañar por un tiempo largo. Pero esto es River y no hay que quedarse en la bronca y el lamento por lo que se nos escapó, sino mirar con optimismo lo que vendrá. Por eso, el partido de mañana ante Boca tiene un sabor súper especial.

Si yo estuviera en la piel de estos jugadores, a este partido contra Boca lo tomaría como algo muy especial, porque hay que ganarlo sí o sí, no queda otra para darle a nuestra gente una alegría y sacarle un poco el fastidio de haber quedado afuera de la Libertadores.

Nadie tiene duda de que Gallardo es un muy buen director técnico y una gran persona. Tiene una espalda suficiente como para bancarse este mal momento. Nadie puede cuestionarlo. Acá no hay que echarle la culpa a nadie, ni al cuerpo técnico, ni a los jugadores, se perdió un partido y punto. Mañana ante Boca tenemos que demostrar porqué somos el más grande.

Oscar “Pinino” Mas, ex jugador de River.


No encuentra el equipo

Por más que se gaste mucho dinero en incorporaciones, eso no te garantiza que un equipo funcione. Y si bien Racing hizo una fuerte erogación en refuerzos, también se le fueron muchas figuras de la estructura anterior. Un equipo no se arma de un día para el otro, hacen falta tiempo y trabajo.

El fútbol argentino tiene un gran enemigo que es la impaciencia. Por esa razón, la fortaleza de un cuerpo técnico son cuatro partidos. El técnico siempre es el primer fusible que salta cuando las cosas no salen bien. Cocca hizo varios cambios para encontrar los mejores jugadores según su idea de juego, pero lamentablemente el equipo no apareció y eso genera revuelo. Está en él saber si está conforme con lo que ha logrado y si tiene fuerzas para seguir adelante. Lo ví un par de partidos y noto que el equipo adolece de la creación en el juego, ahí es donde está el gran déficit y donde tiene que mejorar para poder tener un poco más de claridad en los metros finales de la cancha.

* Ruben Capria, ex jugador de Racing.



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