DEPORTES MANCHADOS POR LAS DENUNCIAS

Los herederos

Las recientes escuchas telefónicas revelan una trama oscura con Julio Grondona como eje de un grupo que se beneficiaba con sus manejos.

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Foto:Marcelo Aballay

Desde Viña del Mar

Las escuchas teléfonicas que se hicieron públicas esta semana les pusieron audio a los manejos turbios de Julio Grondona al frente de la AFA. Designación de árbitros, arreglo de horarios de los partidos, negociación con la televisión, todo pasaba por sus manos. Un mecanismo oscuro con una cabeza que controlaba todo y muchos que se beneficiaban.

LA TV
Las escuchas demuestran una metodología de clara aceptación del verticalismo a partir del acuerdo que Grondona tejió con el Gobierno desde 2009 por la cual, como bien se expresa en una de ellas, “no interesa el rating” sino cumplir con una función política: la de estar al servicio en cada momento, y que están relacionados con horarios de inicio de los partidos, traslado de algunos de ellos a otros días o lo que se les indique. La AFA comenzó a tejer con el Estado, desde esta alianza, un vínculo distinto al anterior, en el que no había ninguna injerencia porque el dominio total estaba del lado de la sociedad entre el Grupo Clarín y Torneos y Competencias. Lo que también se evidencia es que Alejandro Burzaco terminó siendo el nexo entre ambas etapas.

LOS DIRIGENTES
Grondona tenía una cantidad limitada de interlocutores, como se evidencia en el diálogo con el presidente de Lanús, Alejandro Marón, por el caso del joven jugador al que le quieren hacer un control previo de antidoping, y al que confió la llegada del secretario de Seguridad de la Nación, Sergio Berni, a la sede de la AFA. La aceptación de Marón de ni siquiera comentarlo con su esposa es otra muestra del verticalismo y de que cuando se habla de “renovación” en la AFA, no hay tal y, en cambio, un grado muy importante de complicidad.

LOS ARBITROS
Más allá de casos como el de Pablo Lunati, que debe justificar ingresos no declarados, las escuchas también muestran lo que se sospechaba: que Grondona hacía y deshacía como quería y que a lo sumo se apoyaba en una o dos personas, de acuerdo a la época (Jorge Romo, luego Abel Gnecco) sin importar sorteos o designaciones dentro de un criterio deportivo. También aparece la sinceridad (o sincericidio) con el caso “Carlos Amarilla-Boca Juniors”, por el que directamente reconoce que este árbitro paraguayo favorece al club argentino, sin ningún tapujo y como aceptando resignadamente la situación.

EL GOBIERNO
“Cristina me adora”, llega a decir Grondona a un interlocutor, tal vez exagerando el afecto, pero sí dando a entender que el vínculo con la Presidenta es con un sistema de “teléfono rojo” que, aunque no aparece, también tiene su contrapartida. El ex titular de la AFA es un boy scout a cambio de dinero fresco para cuando sea necesario para el programa Fútbol para Todos.

LA SEGURIDAD
Si algo más le faltaba a Grondona era el control de la seguridad en los estadios y los horarios de los partidos, para lo cual es evidente que tiene como cómplices a los distintos estamentos del Estado, como cuando, en una de las escuchas, directamente dice que hay que conseguir un certificado oficial para demostrar que (falsamente) San Lorenzo y Argentinos deben pasar al lunes, con el evidente deseo de sacarlos del fin de semana.

EL DINERO DE GRONDONA
En la escucha en la que dialoga con su contador personal, aparece otra metodología, la de evasión sistemática de impuestos, por lo que no quiere descargar los viáticos y revela un salario de cincuenta mil dólares que jamás los dirigentes de la FIFA habían dado a conocer.

Aparece un Grondona muy ligado a los números, calculador, y con un control estricto de su economía pese a su avanzada edad, y peleando palmo a palmo para evitar rendir cada dólar.
También es evidente que trata de no perjudicar a los suyos, a la agencia de turismo con la que trabaja, como
parte de la “omertà” de la que habla el periodista Andrew Jennings en su último libro sobre la FIFA.



Sergio Levinsky