DEPORTES RUGBY CHAMPIONSHIP

Los Pumas no mostraron nada ni en el adiós, y quedaron al sur del sur

Perdieron 54-17 contra Australia y terminaron últimos en el torneo del hemisferio, sin victorias ni evolución. Los All Blacks, campeones.

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Con una muy buena aunque insuficiente actuación –contra ellos todo parece insuficiente– ante los hombres de negro en La Plata llegaban Los Pumas a este último acto, y todo con un déjà-vu de lo acontecido el año pasado. Y ambos equipos con la necesidad de ganar. Para Los Pumas más que para los Wallabies.
Y de repente, desde el inicio los australianos empezaron con la doble combustión y los Pumas a GNC. El primer tiempo fue todo amarillo. Todo. Juego, ambición, ideas, tries… todo. ¿Los Pumas? Nada. Una sombra del equipo que se esperaba ver. Una imagen fea. Y lo que pasó en el segundo tiempo fue incluso peor.
Sin tackle, a este deporte y contra los mejores del mundo no se puede jugar. Y Los Pumas tuvieron gigantescas deficiencias en este aspecto. Hay algo que se llama “toma de decisiones”, que no es exclusivo del rugby, que va con todos los deportes, pero en éste tiene importancia capital porque decide los destinos de un partido. Y quienes las ejecutan tienen que tener ideas, impronta y claridad. Y de eso, Los Pumas, nada.
Se salva a los que sí tuvieron la enjundia y la visión para intentar tomar la lanza: Bosch, Guiñazú, Leguizamón, un poco de Albacete… y listo. Ellos cuatro solos no podían hacer lo que los otros once no.
No hay lugar para las excusas. No hay lugar para nada más que para una autocrítica rotunda, feroz y sincera. Staff y jugadores. La primera que se escuchó en este torneo, que tuvo lugar después del desastre de Soweto en la primera fecha, duró hasta ayer. En cuatro semanas se inicia una dura gira por Europa, y como viene la mano, va a estar bravo el asunto si no se revisan las cosas que se han hecho mal.
Quedará para ver de acá al futuro inmediato algo que seguramente ocupará espacio y debería ser motivo de debate: si en vez de pensar en la búsqueda frenética de esa victoria importante, si en vez de enfocarse en ese éxito efímero, no habría que pensar más en el futuro mediato llamado Mundial de Inglaterra 2015. Hoy sería un éxito que Los Pumas jueguen los ochenta minutos casi sin errores, preocupándose por que la ejecución sea cercana a la perfección. Pensar en seguir construyendo un buen piso para no tener que arrancar siempre casi de cero. Lo de ayer derrumbó lo hecho una vez más.
Con eso bastaría, con eso estaría bien. Ya sería ganar. Ganarle al tiempo de acá al Mundial. Tiempo que escasea. Tiempo que, por lo visto, a otros les sobra.



Eugenio Astesiano