DEPORTES EL LADO B DE LA PASION

Los superclásicos de la reventa

Por una entrada para un Boca-River un turista puede pagar hasta 500 dólares, diez veces más que su valor real. Otro negocio de los barras.

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Foto:Cedoc

En un fútbol en el que la trampa desafía a la ley y la estafa se transforma en moneda corriente, ir a la cancha alimenta un negocio paralelo. Las cuevas del Microcentro se convierten en boleterías, las empresas de turismo se transforman en peñas y filiales y hasta los propios empleados de seguridad revenden tickets en los diferentes accesos. Para ir a ver a Boca y a River no es necesario tener abono, entrada o cuota social al día. Hace falta mucho dinero. Y de ser posible, en dólares.

En Boca. El juez de instrucción Manuel De Campos hasta hace unos días se dedicó a investigar la entrega de carnets a la barra de Boca para su presunto alquiler. Pero la sala VII de la Cámara de Apelaciones, no conforme con eso, decidió apartarlo de todas las causas vinculadas a La Doce. Lo cierto es que en ese expediente que suma más de quince mil fojas, figura que a los turistas se les cobraba habitualmente 500 dólares para presenciar los partidos de Boca y al resto de los hinchas 1.500 pesos por torneos locales y dos mil por copas internacionales. Por esta investigación, en mayo de 2013 fueron detenidos Carlos Mechetti, el fallecido presidente del departamento de socios; Gustavo Gómez, empleado del club de la ribera, y sesenta miembros de la barra. Entre otras irregularidades, el juez De Campos logró constatar que un empleado de Boca había pasado el mismo carnet sesenta veces en un minuto por un molinete de acceso a la cancha.
Uno de los negocios más grandes en torno a los tickets se origina con las empresas de turismo. OV Fútbol, según su propio sitio web, brinda servicios en espectáculos deportivos, coordina tours con traslados y hasta ofrece un refrigerio durante el entretiempo de cada partido. Diego Zarini, propietario de la firma, vinculado a la barra de Boca, lleva turistas a la Bombonera y les hace una visita guiada por el museo. Y completa el combo con un paseo por Caminito y por la cancha de Argentinos Juniors, cuna de Diego Armando Maradona.

Next Travel & Business, empresa de Néstor Neira, con oficina en Guido 1982, ofrece un tour llamado “Boca Experience” que cuenta con la posibilidad de ver un partido desde los para-avalanchas junto a la mismísima barra liderada por Rafael Di Zeo y compañía. Hace algunos años, Tomás Giménez Zapiola y Gonzalo Castillo, de Go Football, otra empresa que llevaba turistas al estadio de Boca, fueron detenidos en el marco de una causa por tentativa de estafa. A las pocas horas recuperaron su libertad y a pesar de una investigación en el Juzgado de Instrucción en lo Criminal Nº 47, todo continuó como si nada hubiera sucedido.
Tal como se desprende de la causa que de ahora en más investigará el Juzgado de Instrucción 49 a cargo de Facundo Cubas, la barra de Boca además de manejar carnets y entradas de protocolo, hace ingresar gente sin entradas por un molinete liberado del sector K de la puerta 15.

En River. En la institución de Núñez, el mercado paralelo salió a la luz a partir de una investigación realizada por el fiscal José María Campagnoli. En esa causa imputaron a dirigentes de la gestión de Daniel Passarella y hasta llegaron a pedir detenciones, que luego no se hicieron efectivas por orden del juez Fernando Caunedo. Este proceso hace foco en una estafa a los simpatizantes, ya que se revendieron entradas destinadas al canje y para ello se puso en práctica un mecanismo de ingeniería que dejaba ganancias por casi quinientos mil dólares. Esta modalidad no sólo se sigue practicando, sino que además comienza durante la semana, aún antes de que las localidades se pongan a la venta.
Al igual que sucede en Boca, diferentes empresas turísticas cuentan con un paquete de entradas que les ofrece la propia dirigencia mediante una suerte de convenio. La firma Tangol, ubicada en el local 31 de la galería de Florida 971, vende esos tickets nominales pero además les agrega el traslado al Monumental y un guía bilingüe. Para el superclásico del 7 de mayo, cada platea Centenario costó cerca de 5 mil pesos, diez veces más de su valor original.

Las entradas de cortesía se imprimen como un beneficio, pero terminan generando grandes inconvenientes. Los empleados del club reciben de manera gratuita localidades que la mayoría de las veces no utilizan y deciden transformarlas en efectivo. Una vez realizada la venta interna, la barra compra esos tickets que luego vende el día del partido a un valor mucho más alto. Los delegados gremiales también reciben entradas, y en más de una oportunidad miembros de la barra se las arrebataron a punta de pistola en el baño del estacionamiento, justo donde las cámaras de vigilancia no llegaban a filmar.
En River nada se hace sin el visto bueno de la primera línea de la hinchada. ¿Cuál es el destino de esas entradas? Un remanente va a parar a diferentes sitios de internet, algunas se comercializan en hoteles y negocios de la calle Lavalle, y otras son ofrecidas en el interior del país, donde se venden los paquetes con traslado y comida. El día del partido, además, el personal de la empresa de seguridad contratada por River se queda con las entradas que les quitan a los hinchas cuando no coincide el nombre de la persona con el que figura en el ticket. En lugar de denunciar el hecho en la Defensoría del Socio, esas entradas vuelven al circuito de la reventa.

Otra modalidad que desde hace tiempo se instaló en Núñez tiene que ver con una zona liberada y un negocio compartido entre barras, policías y empleados del club. En un audio oculto realizado por Radio Mitre (AM 790), Rafael Verón, allegado a Rodrigo Carracedo, empleado de River, confiesa tener la autoridad suficiente para hacer ingresar a la platea San Martín a hinchas sin entradas por 500 pesos.
Enfrentados dentro del campo de juego, Boca y River comparten un negocio que nutre a propios y ajenos. Los turistas, favorecidos con el cambio, se sacan fotos dentro de las canchas y quienes pueden abonar de dos mil a cinco mil pesos una entrada alientan desde ubicaciones inmejorables. Mientras tanto, muchos socios, abonados e hinchas deben conformarse con mirarlo por TV.

 

Herrera debuta en la copa

El partido más caliente del año está en manos de Darío Herrera. El árbitro fue designado ayer para controlar el Boca-River del jueves, cuando se crucen en la Bombonera por la vuelta de los octavos de final de la Libertadores. Lo notable es que Herrera nunca dirigió un superclásico ni un partido de Copa. Será un doble debut.
El que parecía que tenía más chances era Néstor Pitana, el árbitro argentino en el Mundial de Brasil 2014. Pero en Boca no dejó un buen recuerdo después del polémico clásico de marzo de 2014 en la Bombonera cuando River ganó 2-1 con un gol de Ramiro Funes Mori después de un tiro de esquina que no debió sancionar.
La elección de Herrera fue celebrada por todos los dirigentes de Boca, que presionaron para que fuera él y no Pitana quien dirigiera el trascendental encuentro del jueves.
Herrera estará acompañado por Hernán Maidana y Juan Pablo Belatti, los asistentes que conformaron la terna mundialista junto con Pitana.



Pablo Carrozza